Llevo unos cuantos días, en el que el alarmismo más escandaloso de la prensa lo está invadiendo todo, dando lugar a las informaciones más exageradas que he visto en mi vida.Hasta el punto, que solo me informo con mis amigos japoneses, y a través de medios del propio país en donde ni hay radiación significativa (salvo en los treinta km del perímetro de la central). Mientras que los técnicos nucleares más reputados están diciendo que pase lo que pase no se parecerá en nada a Chernobil, porque ni es una central de grafito, y porque está parada. No quito importancia a las fugas, pero las mediciones no son cuestion de opiniones, y como los medidores no han dado cifras graves en Tokyo. Pero nadie se ha parado a pensar en las decenas de pruebas nucleares en Nevada, que los americanos hacían en el desierto, los rusos en SIberia, o los franceses en el Pacífico, sin tanto "teatro". Y eran explosiones, explosiones.
Me regupnan los comportamientos miserables e insolidarios de Lufthansa, que deciden en un acto de histerismo injustificado, no volar a Tokyo para que sus ciudadanos no puedan salir. Ni siquiera ha preguntado a sus colectivos de pilotos, ni a sus azafatas ni ha pedido voluntarios. En un momento en donde se requiere solidaridad, Lufthansa se comporta de forma más que cuestionable. La verdadera tragedia, de momento en donde no hay ni un muerto por radioactividad, es que hay ya 10.000 personas muertas por un Tsunami, de las que nadie parece ya acordarse. Japón cuyo pueblo ha demostrado dosis enormes de paciencia, generosidad, disciplina, orden, no ha tenido sintomas de motines, quejas, saqueos. Solo dolor interno, y ganas de trabajar.
De momento que trabajen los expertos, y personas como Dragó, el ministro alemán de "holocausto", mejor calladitos. Tan pronto pueda, viajo a Japón. Es mi forma de mostrar solidaridad, y de estar con un pueblo admirable, sensible y educado.