Pues el Campanile (Campanario), al lado de la Basílica de San Marcos junto al frente del palacio Ducal, es una bella torre de unos 100 metros de altura y a la que se accede por la logietta o lugar que albergaba el cuerpo de guardia del Dux. Desde lo alto de la misma tienes unas vistas estupendas de la laguna de Venecia y de todo el conjunto de San Marcos, pero se suelen formar largas colas a pleno sol para subir hasta arriba y además cuando yo estuve cobraban bastante y me parecio que se perdia mucho tiempo. Supongo que dependera de lo rapido que vaya la cola. Creo que tiene dos ascensores para subir hasta arriba.
Si vas dos o tres días puede ser que merezca la pena pero creo que es preferible emplear el tiempo en ver otras cosas.
Tiene que ser una gozada vagar por Venecia y perderte por sus calles, pero creo que en esta ocasión tampoco será posible.[

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En la misma plaza de San Marcos, bajo las procuradurias nuevas, en sus soportales se encuentra El café Florian que data de 1720 y solia ser frecuentado por artistas de la época como lugar de tertulias, uno de sus visitantes asiduos fue Giacomo Casanova. Merece la pena asomarse y echar una ojeada. Son curiosos sus asientos en madera ideados y dispuestos para que pudieran sentarse las damas con sus aparatosos vestidos. Su rica decoración y su aire decadente, presente éste en toda Venencia, te traslada con la imaginación a otra época.
A pocas manzanas de la plaza de san Marcos, se encuentra el Teatro La Fenice, en el que Verdi estreno La Traviata.
Es decir, en un espacio no demasiado amplio ves mucho y muy importante.[

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De todos modos no tengo claro aún si subir o no al Campanile, habrá que sopesarlo sobre la marcha.[?][?]