Los tesoros de una antiquísima ciudad portuaria
A continuación, se detallan algunos de los lugares de visita obligada de Marsella. Como se ha apuntado anteriormente, se debe tener en cuenta que la ciudad atesora pocos monumentos históricos, a causa de los ataques del ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Pese a todo, los que aún restan en pie presentan un gran valor monumental, y se alzan en su mayoría en las inmediaciones del Port-Vieux (Viejo Puerto).
Abadía de Saint-Victor: Pese a que el edificio actual se alzó entre los siglos XII y XIII, en él también se conservan restos de una capilla paleocristiana del siglo V. Ésta fue erigida por orden de Saint Jean-Cassien (ca. 360-ca. 435) sobre la tumba de San Víctor, mártir que murió en tiempos del emperador Maximiano (a finales del siglo III). Tras ser arrasada en diversas ocasiones, el papa Urbano V optó por fortificar la abadía en el siglo XIV. En la actualidad, es uno de los lugares más importantes del catolicismo francés, así como uno de los más antiguos de Marsella. De su interior, en los que periódicamente se organizan conciertos de música sacra, destaca su preciosa cripta. La dirección se encuentra en la calle de l'Abbaye, 7. Para más información, se recomienda visitar la siguiente web:
www.saintvictor.net/.
Basílica de Notre-Dame de la Garde: Este edificio románico-bizantino, fue iniciado por el arquitecto Henri-Jacques Espérandieu en 1853, coincidiendo con la época del Segundo Imperio. Para ello, se utilizaron materiales que fueron traídos ex profeso de Italia. Situada en el punto más elevado de Marsella, en la calle del Fort du Sanctuaire, el templo también es conocido popularmente con el sobrenombre de la Bonne Mère ('Buena Madre'). Esto es debido a la solemne imagen que preside su interior: una estatua de la Virgen María de 9 m de altura, a la que se considera protectora de los navegantes en alta mar. A su vez, desde esta basílica se puede disfrutar de una inmejorable perspectiva de la ciudad y de la bahía, llegándose a divisar incluso las islas de Frioul en la lejanía.
Calas de Cassis: Situadas muy cerca del puerto, este bellísimo parque natural puede recorrerse en barco (zarpando desde el puerto de Cassis) o pie. A lo largo de 20 km, el visitante también podrá disfrutar de una variada vegetación y de impresionantes acantilados.
Castillo de Borély: Se encuentra situado en la avenida de Clot-Bey, 134, y en el parque del mismo nombre. En la actualidad, sus instalaciones dan cabida a exposiciones de pintura, abiertas al público todos los días de la semana.
Castillo de la isla de If: Esta fortificación del siglo XVI (situada en la isla de If, en el archipiélago de Frioul) debe su fama al escritor francés Alejandro Dumas, quien se inspiró en ella para escribir su célebre novela El conde de Montecristo.
Catedral de la Nouvelle Major: La seo marsellesa, construida en la segunda mitad del siglo XIX por Léon Vaudoyer, es también de estilo románico-bizantino. El 24 de enero de 1896, el papa León XIII le otorgó el rango de basílica menor.
Fuerte de Saint-Jean: Esta torre de vigilancia fue iniciada en el siglo XII y reconstruida en el siglo XVIII. Sin duda, su elemento arquitectónico más significativo es la torre de Renato I de Nápoles, que data del siglo XV.
Hotel de Ville (Ayuntamiento): Pese a que el edificio actual corresponde al siglo XVII, el enclave en el que se hoy eleva la casa consistorial de Marsella estuvo ocupado desde el siglo XIII por comerciantes. En el siglo XV, se alzó allí el Palacio Comunal, que albergaba una logia en su planta baja y unas dependencias consulares en el primer piso. Aunque existen diversas hipótesis sobre la autoría del inmueble actual, la teoría más plausible es que éste es obra de Pierre Puget el único arquitecto marsellés que podía conocer el estilo barroco parisino en la década de 1660. Posiblemente, éste habría sido ayudado por su hermano Gaspard.
Iglesia de Saint-Ferréol: Este templo, construido en el siglo XV, ha sido objeto de numerosas reformas a la lo largo de su historia: no en balde, de la primera etapa tan sólo restan en pie las paredes maestras de la nave y las capillas laterales. Una de las remodelaciones más importantes fue acometida por Louis Bérengier (1848-1905), quien le confirió su actual aspecto neogótico.
MAC Galerías Contemporáneas de los Museos de Marsella: Ubicada en un inmueble de los años setenta (avenida de Haifa, 69), este museo abrió sus puertas en 1994. Su fondo lo componen pinturas realizadas a partir de 1960.
Museo de Arqueología Mediterránea: Este museo, fundado en 1863, es uno de los más antiguos de Marsella. No obstante, en 1989 pasó de estar radicado en Château Borély a tener su sede en el edificio de la Vieille-Charité (ver detalles en la entrada correspondiente). Su principal aliciente se basa en una basta colecciones de objetos correspondientes al Egipto faraónico y al período grecorromano.
Museo Cantini de Marsella: Jules Cantini adquirió este edificio (originario de 1694 y situado en el número 19 de la calle de Grignan) en 1888, y en 1916 lo donó a la ciudad para albergar un museo de arte contemporáneo. En la actualidad, su colección se compone de obras pictóricas ejecutadas entre 1900 y 1960, que son representativas de estilos como el neorralismo, el fauvismo, el surrealismo o el cubismo.
Museo de Bellas Artes de Marsella: Hoy por hoy, se trata del museo más antiguo de la ciudad, ya que fue fundado en 1801 por decreto imperial junto a otras 14 instituciones similares. Su interior acoge una extensa colección de pinturas, dibujos y esculturas realizados entre los siglos XVI y XIX. Pese a en su mayoría son de procedencia francesa e italiana, la institución también exhibe obras rubricadas por artistas del norte de Europa. Desde 1896, el Palais Longchamp da cabida a este importante museo.
Museo de la Moda: Sito en el número 11 de la calle de La Canebière (quizás la más famosa de Marsella), este museo cuenta con un fondo de 6.000 piezas de indumentaria occidental confeccionada entre los años treinta y hasta el momento actual. Entre las piezas exhibidas, se cuentan las creaciones de algunos de los diseñadores franceses de mayor renombre, como Gabrielle Chanel, Christian Dior, Paco Rabanne, Balenciaga, Pierre Cardin o Inès de la Fressange.
Plaza de Thiars: Emplazada en las inmediaciones del Vieux-Port, es uno de los lugares más animados de la ciudad. Por encima de todo, destaca su nutrida oferta de bares y restaurantes, muchos de ellos con terraza a pie de calle.
Teatro Nacional de Marsella (La Criée): Este edificio, construido en 1909 en las inmediaciones del Vieux-Port, da cabida al teatro más importante de la ciudad, que fue inaugurado en mayo de 1981. Sus dependencias cuentan con dos salas, con capacidad para 800 y 250 espectadores.
Vielle-Charité: Desde el dédalo de callejuelas que encierra el barrio del Panier, se puede acceder a la Vielle-Charité (calle de Charité, 2), un conjunto de interesantes edificios construidos en el siglo XVII, y que en sus inicios funcionaron como hospicio para huérfanos e indigentes. En la actualidad, es un complejo cultural que alberga dos museos: el Museo Arqueológico Mediterráneo y el Museo de Arte Africano, Oceánico y Amerindio, así como una capilla barroca (proyectada por Pierre Puget), diversas galerías de arte, una librería, un restaurante y una cafetería, sin olvidar Le Miroir, una sala en la que se proyectan películas de cine independiente.
Vieux-Port: Este enclave, custodiado por los fuertes de Saint-Nicolas y Saint-Jean, constituye el puerto más importante de la ciudad y el punto más concurrido por los turistas que la visitan. Esta circunstancia no se debe tan sólo a la proximidad de los monumentos más notables de Marsella, sino también a la multitud de establecimientos comerciales y cafés que salpican la zona. A su vez, el hecho de que las tropas germanas tomaran el puerto en 1943 le confiere una significación espacial A la entrada de la misma, se alza el faro de Sainte-Marie, erigido en 1855. El Vieux-Port se puede cruzar a bordo de un antiguo ferry de madera, que efectúa una travesía de unos dos minutos de duración.