He podido visitar el Queen Victoria, en su escala en Vigo; el primer puerto de España en el que ha atracado. Había oido una cadena de descalificaciones de critica especializada, con todo tipo de peyorativos calificativos, y mi entrada en el nuevo juguete de Cunard, venía plagada de escepticismo. A primera vista es un Vista Class, al que se han añadido algunas modificaciones.
Cuando entro en la nave, tengo que decir que mis dudas iniciales se disiparon de repente, y puedo decir que no es un Vista Class mas sino una exquisita nave, con todo el clacismo british que solo Cunard nos puede ofrecer. Los clientes de Cunard pedían a gritos una vuelta a la tradición Cunard y al pasado, y resultaba arriesgado sincretizar modernidad y tradicion temporal sin ser un pastiche historista.
En general, tengo que decir, que el 80% es perfecto. Alfombras, maderas, clasicas lineas en los muebles, salones sublimes como el Commodore Lounge, que quizás sea el lugar más equilibrado que he visto, o el refinamiento de los Queens y Princess Grill. El gran Restaurante Britannia, que emula antiguos trasatlanticos con aires Artdeco, resulta vistoso, aunque con un atrio algo limitado.
El gran atrio de entrada en donde confluyen casi todos los espacios publicos, tienen las dimensiones perfectas; además la distribución de las sinuosas y sexys escaleras es magistral. Tanto que nos recuerda que las formulas tradicionales tienen su vigencia aun hoy en día para hacer interiores sencillamente deliciosos. Tras visitar una de las mejores piscinas en un SPA, con la rabiosa combinación de paneles rojos y blancos salimos a zonas de cubierta. Mi optimismo comienza a disisparse cuando contemplo que, a pesar de las elegantes toallas Cunard, hay demasiados suelos de plástico. Aunque es justo decir, que las famosas tumbonas de madera, están presentes en las cubiertas de paseo. La primera nota de inquietud, es cuando contemplo un pequeño patio entre los dos restuarantes, con una fuente solariega que no encaja; más en un "todo a cien" que en un barco de la categoria del Queen Victoria. El Buffet, es frio y anodino, pero correcto y con dimensiones aceptables.
Donde comienzo a sentir punzadas inquietantes, es de la mitad a proa con dos salas reprensentativas. La famosa Queens Lounge, es opulenta pero tiene preocupantes notas de mezclas de chalet de "nouvelle riche". Por otro lado, el gran atrio Royal Arcade (supuestamente se parece a las decimononicas galerias londinenses del Burlington Arcade, y que yo no logro a situar) es ligeramente opresivo y lleno de aditamentos excesivos. Un perfecto pub inglés, con olor de comida real me devuelve la esperanza. El teatro dejando a un lado, los atrevidos tonos granates, pretende ser una recreación de los teatros del West End.
Cielos......no termino de ver la conexion en esta especie de interpretación farcusiana, de un teatro londinenses, salvo para rodar la nueva version del Fantasma de la Opera. Sin embargo no se puede negarsele una cierta originalidad escenica. Excesivamente gotico, aunque mi ilusion vuelve a apoderse de mi cuando entro la biblioteca, que parece haber sido sacada de la casa de una gran mansión británica.
La comida fue en el Todd English, uno de los gurus gastronómicos de la cocina americana. No tan opulento como el Queen Mary, la comida es especialemente perfecta. Lástima que la gama elegida por Wedgewood, para vestir las mesas, sea esteticamente plana y lineal.
No camarotes para ver. En resumidas cuentas, un barco delicioso, y que si no hubieran recreado tanto la imaginación en determinados espacios sería perfecto. En lineas generales, tiene más contundencia y presencia que el Queen Mary, que aunque sobervio es frio. Es un barco en el que deseo navegar pronto. Recomiendo vivamente la reserva para amantes de los cruceros tradicionales.