Bajamos ayer de este barco que ya conocíamos. He de decir que la otra vez vine con mejores recuerdos que esta. Este no era un viaje planeado, lo contratamos a una semana de su salida, y se nota.
Contratamos un interior y nos asignaron un exterior que no estaba del todo mal. Nosotros no tuvimos ningún problema de ruidos en el, y la asistente con su infinita paciencia tuvo a bien hacer todo lo que le pedí. Viajamos con un bebe de 11 meses y hubo que hacer algunos cambios con las camas etc. En definitiva, en cuanto al camarote un 9.
La animación, pues bueno, brilla por su ausencia. No se si es porque el barco iba bastante vacío o por otro motivo, pero nada que ver con la anterior vez. Al concurso que fuimos, duró como mucho 10 min, tardaron mas en montar y desmontar el chiringuito que lo que duró el concurso. En cuanto a los espectáculos, no puedo opinar, nos los vi. Mi niña se ponía a gritar y decidimos no ir

La comida en el bufet, no estaba mal pero tampoco para tirar cohetes. Eché de menos fruta fresca en la comida y la cena, solo encontrabas manzanas y algún día plátano. Nada que ver con el desayuno, que ahí sí, encontrabas bastante variedad. Aquí si tuve problemas para darle de comer al bebé, es alérgica a la proteína de la leche de vaca, esto supone que no puede comer nada que lleve leche. Y en el bufet lo que no estaba gratinado con queso, llevaba nata, etc etc etc. El yogur únicamente lo hacen con leche de vaca, así que tampoco nada. Así como en el desayuno si encuentras leche sin lactosa ( que tampoco la puede tomar) ni rastro de yogures de soja, por ejemplo, que estos si los puede comer. Me tocó comprarlos en una de las escalas y llevarlos al barco. Y los purés que me preparaban, pues menos purés parecían cualquier cosa.
La cena en el restaurante, pues no me gusta la nueva mecánica. Como todos sabréis la carta está diseñada por Paco Roncero. Es la misma carta para toda la semana. Hay como 10 o 12 primeros, otros tantos segundos y 6 u 8 postres. Como digo, los mismos para toda la semana, como no te gusten la mayoría, te pasas una semana cenando lo mismo.
En cuanto al servicio, nos tocó un camarero muy simpático con un ayudante en babia. Para la gente que había, que como he dicho antes el barco no estaba ni mucho menos lleno, era bastante lento.
Por otro lado, me sorprendió mucho las malas formas de algunos camareros en los bares, cosa que la anterior vez no fue así.
Lo que si me gustó mucho fue el tiempo de las escalas. A casi todas se llega a las 9 de la mañana y se va a las 18-19 de la tarde. Te da tiempo de sobra de disfrutas de las paradas.
No se me ocurre nada mas, si alguien tiene alguna pregunta, aquí estoy.