EL ENOJO DEL TURISTA por RAÚL TRISTÁN
Publicado el 28 de Octubre de 2005 en
www.diariosigloxxi.com
Tras el paso del huracán Wilma, los medios radian a los cuatro vientos las quejas de los viajeros atrapados por las circunstancias.
Una maraña de voces que reclama a las agencias mayoristas de viajes la falta de atención sufrida, el abandono al que se han visto sometidos, las penosas y lamentables horas, incluso días, vividas sin poder disponer de agua y de comida.
Créanme si les digo que entiendo su postura, pero también puedo afirmar que en algunos casos no la comparto.
He escuchado a personas que clamaban al cielo por haber perdido su viaje, o simplemente sus maletas; otras que denunciaban la incómoda e insegura forma en que han sido trasladados por inhóspitos parajes a lo largo de caminos carreteros; estaban también aquellos que se quejaban de no haber dispuesto de agua corriente y aseos; o los que habían resistido un día entero sin comer...
¿Acaso esperaban que unos países devastados por la Naturaleza tuvieran para con ellos la deferencia de mantenerles el trato y status de "turistas"?.
¿Tan importantes son unas maletas, la pérdida de unas vacaciones, el no disponer de un aseo, o tan siquiera de agua corriente y comida durante uno o dos días, incluso tres?.
Guatemala comenzaba a recuperarse de una guerra civil que la dejó devastada cuando yo la visité allá por el 98. Sus carreteras y medios de transporte dejaban mucho que desear. Ahora, tras el paso de Stan, no existen.
Gran parte de la Rivera Maya ha sido devorada por el océano.
Pensemos en las miles de familias que han perdido sus hogares, sus cosechas, o sus seres queridos y dejemos de lado, al menos por un momento, nuestro egocentrismo primermundista.
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