Lo prometido es deuda. Ahí va mi resumen del viaje
Quede claro que todo lo que expongo es MI OPINION, con la que algunos podrán no estar de acuerdo, pero lo que cuento es mi vivencia.
Crucero Barcelona – Santos. 08/11/2010 a 23/11/2010
Iberocruceros. Buque Grand Celebration
Se trata de un crucero de posicionamiento. Las navieras trasladan sus barcos del Mediterráneo a zonas más cálidas y ofrecen a los pasajeros la posibilidad de hacer un crucero diferente por sus características.
El realizado por el buque Grand Celebration fue un crucero transatlántico: 15 días desde Barcelona hasta Santos, con 8 días de navegación sin escalas. En Europa ya hace frío y es temporada baja. Sin embargo, en el Hemisferio Sur ha llegado la primavera y comienza una nueva temporada de cruceros.
Este barco tiene capacidad para cerca de 1.900 pasajeros y alrededor de 600 tripulantes pero en este viaje solo se cubrió la quinta parte del pasaje: unos 380 huéspedes... lo cual fue definitivo para que éste se convirtiera en un crucero muy especial.
El Grand Celebration no es un barco nuevo, pero fue renovado en 2008 y no tiene mucho que envidiar a otros más modernos.
Los
Camarotes son amplios y disponen de armarios de gran capacidad, en comparación con otros. No se echan en falta enchufes para poder recargar las cámaras, móviles, etc., y tampoco es necesario el uso de adaptadores de corriente. La presión del agua de la ducha es más que suficiente y nunca encontré problemas con la temperatura del agua. Me parecieron muy buenos los “origamis” con toallas.
El
Gimnasio dispone de varias máquinas de buena calidad y en perfecto estado de funcionamiento, así como de juegos de mancuernas, pelotas para “pilates” y toallas a disposición de los usuarios. Sí eché en falta una fuente, máquina o armario con botellas de agua.
Del
“Beauty Center” no puedo opinar ya que no lo utilicé aunque mi mujer disfrutó de un masaje y salió encantada...
Las
Tiendas creo que deberían mejorar. En cuanto a tabacos solo era posible comprar DUCADOS (eso sí, a un precio de risa) y en cuanto a bebidas y perfumes la variedad de productos era muy escasa. Sobre la tienda de parafernalia de Iberocruceros opino lo mismo: poca variedad de productos. Un detalle curioso: por algún motivo se decidió hacer un “mercadillo” con productos de “la roja” y durante el crucero se pudo ver a muchos pasajeros con camisetas de la Selección compradas a 2 euros.
El
Centro Médico me consta que existe. Y también que hay un médico y al menos dos enfermeras a bordo. Afortunadamente ni mi mujer ni yo necesitamos de sus servicios.
Fotografía/Video. Muy profesionales a la hora de sacar fotos –no pierden oportunidad y consiguen buenas tomas- resultaron muy lentos a la hora de editar el video, que además han dejado incompleto y solo se podía ver en un monitor de la Tienda de Fotografía. En otras compañías el video se va editando sobre la marcha y se emite por un canal interno del barco, de manera que los pasajeros pueden verlo en la tele de su camarote, y decidir si les interesa o no comprarlo.
Excursiones. Muy atentos y serviciales los responsables de esta oficina en el barco. Sin embargo, los servicios en tierra dejaron mucho que desear en ocasiones. Concretamente las excursiones de “Recife y Olinda” y el “catamarán” de Buzios resultaron –en mi opinión- una auténtica tomadura de pelo. La primera consistió en un paseo en autobús para llevarnos primeramente a una tienda de souvenirs en Olinda, seguida de dos iglesias que no tenían absolutamente nada interesante –una de ellas ni siquiera cuadros- y finalizando la visita en un mercado de artesanía, antigua cárcel, en Recife. La segunda fue aun peor: el catamarán salió 45 minutos más tarde de lo previsto y con lluvia. El barco en sí era una bañera que apestaba a combustible, manejado por un tipo desdentado y la visita consistió en ir hasta una playa diminuta a la cual daba asco descender por los restos de grasa que había en el agua, y seguidamente a otro lugar insulso en donde nos abordó un personaje que vendía brochetas de gambas. El “servicio de bar” consistía en otro individuo que preparaba caipirinhas en un cubo de hielos. Tras una hora de excursión varias personas comenzaron a sentirse indispuestas y afortunadamente el martirio finalizó mucho antes de la hora prevista.
Piscinas / Jacuzzis. Correcto
Buffet. (Repito, es mi opinión) Desayunos completos y variados. Muy bien la opción del cocinero para tortillas y la nueva moda española del tomate triturado y aceite de oliva para las tostadas. En las comidas, muy buenos los gazpachos, ensaladas, arroces y también pastas preparadas al momento. Pescados y carne de ternera, regular. Cerdo y pollo bastante bien. Escasa variedad de fruta y mucha variedad de postres.
Restaurantes. Mejor opción que el buffet si se quiere disfrutar de una comida tranquila. Las raciones son más grandes en el almuerzo que en la cena. No puedo poner objeciones a la cocina ya que disfruté de todo lo que me pusieron delante, tanto carnes como pescados, rissotos, pasta e incluso sushi. Quiero poner un sobresaliente al Mâitre Luis (no recuerdo su apellido) y a sus ayudantes Antonio Gamba y José, a los camareros que nos atendieron: Carlos, un moreno gigante con voz de barítono (que además cantó estupendamente el día que actuó la “crew”), y a nuestra camarera Karina Arévalo y su asistente Guillerme Serrano. Guardo muy buen recuerdo de todos ellos.
Discoteca. El disc jockey a veces no se daba cuenta del público que tenía en la sala y ponía demasiado “chunda-chunda”, aunque admitía peticiones. Me pareció muy pesado oír a todas horas el “we no speak americano”(
) de Yolanda Be Cool, una versión House de un tema antiguo de Renato Carosone (
)
Animación / Música / Espectáculos.
La directora de crucero, Elaine, hizo un buen trabajo de coordinación. En un crucero tan largo es difícil no caer en la monotonía y Elaine consiguió que los pasajeros lo pasaran bien desde el minuto 1 hasta la última noche.
Espectacular el trabajo de Joao Bastos, gran animador y mejor bailarín. Ayudado por Iri, Juanito, Silvia y Adriana lograron en todo momento que los pasajeros tuvieran algo entretenido que hacer.
La idea del concurso “Campeones del mundo” estuvo bien, aunque la ejecución resultaba algo lenta. (Aprovecho para quejarme sobre una de las preguntas y su respuesta: “¿en qué PUNTO de la Tierra se ven mejor las estrellas?” las respuestas eran: A. En el Ecuador. B. En el Meridiano de Greenwich, C. En el Polo Sur... Se supone que la respuesta correcta es la A, pero ¡el Ecuador o el meridiano no son puntos, sino líneas!

).
De las múltiples fiestas que se realizaron durante la travesía recuerdo con especial cariño la del “paso del Ecuador”. Ver al Capitán Antonio vestido de Neptuno, a su novia de diosa griega y a unos 90 pasajeros haciendo el chorras con las caras pintadas y vestidos de romanos no tiene precio...
La noche que se hizo el “Mira quien baila”, sorprendió la presencia en el jurado del Director de Servicio de la compañía, el Sr. Gomis, que consiguió ganarse al público al justificar con un peculiar sentido del humor sus “dieces” a todas las parejas en todas las categorías analizadas. Le pondremos un 10 también a él por ese momento y por el resultado de su buen hacer: un servicio al cliente impecable durante toda la travesía. Mis felicitaciones al ganador del concurso, Antonio Silva, ese simpático señor de Salvador de Bahia que cada noche nos dejaba a los hombres sentados mientras bailaba con todas las mujeres del barco, así como a su hija Giulia, que tras 20 operaciones en una pierna seguía bailando sin parar.
Por poner un punto que no me gustó, creo que fue un error hacer una fiesta en la cubierta de popa el día que se hizo. Hacía demasiado viento y se volaban hasta las copas. Además esa cubierta tiene el defecto de que permanentemente huele a “fritanga”, debido a su cercanía con el extractor de humos de las cocinas. Para mi gusto habría sido mucho mejor hacerla en la piscina.
En el apartado musical quiero destacar el excelente trabajo de Luis Carlos Vénez, ese gran cantante-guitarrista venezolano, y con cierto parecido físico a Hugo Chávez que se atreve con todo y que no dijo nunca “NO” a una petición. Los grupos “Copacabanda” y el grupo de jazz, así como el pianista Teobaldo, animaron siempre que les correspondía, aunque no tanto como Luis Carlos.
Quiero hacer una mención especial al violinista Antonio Seijo (
www.antonseijoviolinista.com), que nos acompañó hasta Tenerife. Un astur-gallego con aspecto de director de banco que toca el violín como los ángeles. (un abrazo, si es que lees esto, Antonio)
En cuanto a los espectáculos del teatro, en general muy buenos. Para mí lo mejor fue el monologuista, el espectáculo de coktelería acrobática de un camarero del barco y el ballet. La exhibición de Joao Bastos bailando como Michael Jackson fue espectacular, aunque se hizo algo larga.
Los Pasajeros.
(Me dejo lo mejor para el final). Entre el pasaje había gente de todas las edades, desde niños muy pequeños hasta personas mayores que iban en silla de ruedas. De entre todos había un grupo muy numeroso, los de 30 a 55 años aproximadamente, que se apuntaba a TODO. Desde el primer momento se “rompió el hielo” y dejamos en casa nuestras timideces. Quiero destacar el divertidísimo show de Guillermo, el mago argentino, y los tangos que tan bien baila con su esposa, las canciones de Manel y las del dúo Ipanema (un abrazo, Paco y Mamen) así como el arte flamenco del componente de “Rumba 3”; todos éllos nos sorprendieron con su buen hacer siempre que había oportunidad.
Este crucero no habría sido tan especial y divertido sin la presencia de Rafa “Romeret” y Marian, Chano y Laura, Jacobo y Esther, Cristina y Javi, Susana “Taysmia” y Javier, Rosa, la osada amiga del médico del barco que se metió en una favela el día que comenzaron los disturbios en Rio de Janeiro, la siempre sonriente Ruth, José Luis, “el viajero solitario”, los chicos de La Rioja, los brasileños Antonio Silva –que al llegar a Salvador de Bahia fue a su casa y volvió al barco para dejarnos en el camarote unos libros dedicados-, su esposa Rita y su hija Giulia, nuestros compañeros de mesa y ahora queridos amigos, Manolo y Mª Carmen, que nos acompañaron en todo momento, Luis Gomis –una sorpresa encontrarlo allí tras tres años sin noticias suyas- y, por supuesto, mi querida Mayu, siempre apoyándome y de buen humor pese a mi afición por hacer el ganso.
Un beso y muchas gracias a TOD@S,
Carlos Elizalde (CHATIN)
P.D. De los lugares visitados hablaré en otro momento… o no