Os envio esta información de un forero
Marsella
En el mensaje anterior no dejé claro que la mejor opción sobre excursiones a bordo es la de ir siempre por tu cuenta, algo a lo que no renunciarás salvo en los poquísimos casos estrictamente necesarios (hace poco dejaba un post sobre una de esas raras excepciones: la visita a los Museos Vaticanos y solo si te aseguran que el guía es oficial, autorizado por el Vaticano, de manera que evitarás las colas de entrada). Hay alguna otra más, que ancho es el mundo, pero no vienen al caso y, de todas formas, pueden contarse con los dedos de una mano.
Marsellla. El puerto nuevo, donde atracarás queda muy lejos del puerto viejo, la zona más atractiva de la ciudad, y prácticamente de lo poco viejo que queda, ya que los alemanes dinamitaron los barrios antiguos para combatir a la resistencia. Por lo general las navieras pondrán a tu disposición un autobús gratuito que te dejará en un aparcamiento muy próximo al puerto viejo.
Si es tu primera visita, tendrás que optar entre si irás a ver el castillo de If, que no es ninguno de que guardan los dos extremos de la bocana del vieux-port, sino el que hizo famoso un personaje de ficción, Edmond Dantès, el Conde de Montecristo, donde puedes echar el dia; algo intermedio (visita corta y subida a Notre Dame de la Garde), o visita más amplia a lo que de antiguo queda visitable, con bullavesa y sesión de compras.
Dada la época en que te vas y teniendo en cuenta que los vientos pueden frustrar la excursión a If, una de las islas del archipiélago de Frioul, que antes llamaban las Pomas de Marsella, vamos a optar por la tercera.
El circuito a los quais del puerto lleva su tiempo y salvo que tengáis interés por ver de cerca alguna de las fotalezas que lo cierran, no os aconsejo hacerlo entero. Mirándolo desde la bocana, el muelle de la izquierda (quai du port) es el mas moderno; esa fue la parte dinamitada y los edificios y las calles que dan a él son nuevos en su mayoría nuevos. Acercaros a ver el ayuntamiento (Hôtel de Ville y la Maison Diamantée (casa adiamantada), prácticamente detrás, que junto con las iglesias, fue de lo poco salvado. En el mismo muelle, algo mas arriba del ayuntamiento, se cogen los trenecitos que os llevaran a Notre Dame de la Garde, la iglesia que domina toda la ciudad. A veces las cuestas tienen pendientes muy considerables, pero no hay riesgo de desenganche. De regreso visitáis el otro muelle (paradójicamente llamado Quai Nouvelle), donde, en las calles aledañas está la zona de papeo; hay mucha competencia y los precios no están mal si renunciáis a la langosta, que no es imprescindible para que buollavoise sepa deliciosa. Hay tiendas por ese muelle, pero muy caras. Dejad las compras para después de comer. Salís del restaurante y subís hasta el muelle que cierra el puerto (quai des belgues), casi hasta el extremo del otro muelle (donde cogísteis el trenencito), que es de donde sale la rue de La Camebièr, donde está la oficina de turismo y el edificio del Museo de la Marina (que bien pudiera ser el de la Bolsa en cualquier otra ciudad). Subiedo por ella, tres o cuatro bocacalles, a la derecha, daréis con la rue Saint Férreol, que la calle comercial por excelencia y donde encontraréis de todo. No dejéis de inspeccionar las calles que la cruzan, donde hallaréis precios más interesantes. Como las escalas de MSC no suelen ser muy generosas, con ese plan habréis echado el día. No muy lejos queda la parada del autobús (shuttel) que os devolverá al barco.