Florencia y Alrededores | Tour del Chianti
Entre Florencia y Siena hay una región acariciada por el sol, y cubierta por el verde. ¡Es el Chianti! Una región que es famosa en el mundo entero por la calidad de sus vinos. La primera zona vitivinícola del mundo delimitada por un bando oficial Cosimo di Medici III en 1716.
La nobleza de aquel tiempo tenía su residencia de campo en esta zona, Rodeados de campos en los que los campesinos encontraban el medio de vida para sostener a sus familias y la de sus nobles propietarios. Éstos se trasladaban con toda la familia en verano, cuando en Florencia y Siena hace demasiado calor y se dedicaban a los juegos al aire libre y a la caza. Hoy en día muchas de estas residencias antiguas se han transformado en bodegas que producen vinos excelentes y aceite de oliva de gran calidad. La antigua magnificencia se une con la tecnología y al conocimiento y experiencia de los agricultores y el fruto son unos vinos que se exportan a todo el mundo, que continuamente son premiados internacionalmente y que ante los cuales hasta el profano no puede evitar apreciarlos.
El Chianti clásico es un vino producido exclusivamente es esta región y que cumple todos los requisitos y características para ser catalogado con la denominación de origen certificada y garantizada (DOCG) Además de la zona de producción, el vino debe tener un porcentaje mínimo de uva de la variedad Sangiovese, que es la variedad de uva típica de esta región. Junto a ésta pueden estar presente otras variedades de uva pero en un porcentaje máximo del 20% como por ejemplo el Canaiolo y el Colorino, o también variedades extranjeras como el Cabernet Sauvignon y el Merlot. El producto de estos viñedos es un vino tinto rubí, intenso y profundo, lleno de perfumes y sabores. La vinificación se realiza en la zona de producción y puede ser consumido ya desde el mismo año de producción. En las bodegas mas prestigiosas cuando la cosecha es particularmente generosa, la lluvia clemente y el sol abundante se realizan también vinos de reserva. Las mejores uvas se destinan para estos vinos de reserva desde la vendimia y sus propiedades se intensifican y definen cuando entran en contacto con las barricas de madera. En un tiempo se utilizaban grandes barricas de castaño o roble, hoy en día se prefiere la utilización de barricas mas pequeñas en roble que aceleran el proceso evolutivo y permiten la intensificación de mas aromas al producto final. Para éstos está previsto una solera mínima de 24 meses de entre los cuales al menos 3 meses en botella.
Junto al vino la región del Chianti produce óptimos aceites de oliva. Un producto DOP (Denominación de origen protegida) caracterizado de un buen sabor afrutado con aromas a alcachofa cruda y hierba fresca y agradablemente picante en boca. Una atenta labor de experimentación hace posible que este aceite siempre sea rico en sus componentes beneficiosos (vitaminas, oligoelementos...)
El recorrido discurre por la carretera del Chianti que comienza al sur de Florencia. El paisaje es el típico de toscana, muy ondulado, verde, con grandes espacios dedicados al cultivo de la vid, con olivos y bordeados de cipreses. La carretera es sinuosa con amapolas que crecen al borde de la cuneta y siguen el discurrir de las curvas. De vez en cuando vemos los fardos de heno con su característica forma de tonel y en verano los girasoles pintan de color amarillo los campos sabiamente trabajados. Llegados a la localidad de Greve in Chianti en el corazón de esta zona, podemos dar un pequeño paseo por la plaza donde tomar un helado artesano o comprar algún souvenir. De aquí nos dirigimos hacia el burgo de Montefiorale, probablemente uno de los mas antiguos del Chianti, todavía rodeado de la muralla original. Durante la edad media fue uno de los destacamentos militares mas grandes e importantes. En la actualidad, las casas construidas completamente en piedra le otorgan una atmósfera antigua, romántica, propio de otra época. Los balcones adornados con geranios en flor se asoman a las callejuelas donde aun juegan los niños. Desde aquí ya de nuevo en dirección de Florencia se llega al Castillo de Varrazzano que sobre su colina domina sus 220 hectáreas de viñedos. En un primer momento asentamiento Etrusco, después Romano, desde el siglo VII propiedad de la familia Verrazzano, noble familia de origen lombardo en la que en el año 1485 nace el famoso navegante y descubridor de la bahía de New York y de la mayor parte de la costa este americana Giovanni Da Varrazzano. En 1964, la ciudad de New York dedico a su primer descubridor el nombre del puente que une Brooklyn con Staten Island. En el castillo de Varrazzano es posible visitar la antigua bodega, beber un aperitivo en la terraza y cenar degustando los mejores vinos de la zona.