Bueno chicos, pues ya hemos vuelto, y no me refiero del crucero (que eso pasó hace una semana, sino al foro). He estado de "vacaciones", jejeje.
A ver, voy a dar mi opinión personal, sin menospreciar lo que decís los demás. Es cierto que en la piscina hay muy, pero que muy pocas hamacas. Pero no todo es culpa de la naviera. La gente es muy poco solidaria. He visto gente que llegaba con una toalla a las 8 de la mañana a coger 4 hamacas y que no las tocaba en todo el día. Y un hombre que puso una bolsa en dos hamacas y sólo fue a ellas para sacar una baraja de cartas. ¿Dónde me lo encontré? En la biblioteca, supongo que jugando al cinquillo. La naviera puede tomar medidas, en cuanto a alquilar las hamacas o similar para evitar el problema, pero no todo es culpa de ellos.
Lo mismo pasa con el buffet. Es cierto que pocas mesas para 1800 personas y más aún cuando un día que volvimos todos a la vez comíamos a la misma hora. Lo que es un fallo garrafal es no abrir el restaurante ese día. Pero, de nuevo, el problema es de la gente, que se avergüenza de compartir mesa con desconocidos y no digamos si encima son portugueses. Nosotros compartimos mesa prácticamente todos los días y no tardamos más de 10 minutos en conseguir mesa.
Resumiendo, que nuestras quejas fueron más dirigidas a la falta de educación de muchos viajeros antes que a los trabajadores u organizadores del crucero.
¿Más quejas que tengamos? Pues algunas sin importancia: el barco se movía, sí, todos sabíamos que íbamos en un buque de 45000 toneladas por el atlántico ¿qué esperábamos? ¿no es culpa de pullmantur que el Atlántico se mueva tanto, verdad? La seguridad pasaba de los niños que se estaban tirando continuamente a la piscina desde el bordillo y cayendo sobre las personas que estaban dentro, en los pasillos se colaba un olor a gasoil de vez en cuando que mareaba igual que el meneíto, la bajada a Lisboa se hizo 30 minutos más tarde de lo previsto, la megafonía sonaba muy flojita tanto en camarotes como en la piscina (y más si no cortaban los animadores para que se escuchara). Pero, vamos, no creo que sea para hacer un drama del viaje.
Desde luego, para nosotros ha sido una experiencia inolvidable y segurísimo que repetiremos, con otra ruta y puede ser que con otra naviera.
Aprovecho para saludar a mis compis de la mesa 79 del primer turno del restaurante. Ha sido todo un placer conocerlos y compartir una semana con ellos. Lástima que no durara más el viaje (os tengo que enviar las fotos).
También quiero dar las gracias, una vez más, a Javi y Pablo por la organización de las excursiones, además de su amabilidad y simpatía. Ojalá volvamos a coincidir.
Por último, María José, ¿te me estás quejando de que el barco se movía mucho y vas a ser capaz de montarte en otoño por el atlántico otra vez? Lo tuyo es valor. Viva la Biodramina!!! Un beso para tí también (y otro para Belén).
Nada más, salvo decir que estamos impacientes por ver las fotillos que rularán por ahí y seguir teniendo contacto con todos vosotros.
Un saludo:
Jesús.