SOBRE LA VISITA A ESTOCOLMO, ESTAS SON ALGUNAS DE LAS OPINIONES DEL MUSEO DE VASA:
Mi visita a Estocolmo fue corta pero .. aún así no quise perderme el Museo Vasa, ya que me lo habían recomendado con entusiasmo, y no me arrepiento, ahora yo también lo recomiendo.
A parte del barco del siglo XVII, que es precioso y está muy bien reconstruido y conservado, vale la pena visitar este museo por todo lo expuesto allí. El museo consta de 5 ó 6 plantas creo, y en ellas te encuentras con distintas exposiciones y representaciones. Así, puedes ver los utensilios que utilizaban en esa época, sus ropas, las monedas, ... Representaciones de la vida en el barco, de cómo trabajaban...
De todo esto lo que más me llamó la atención fue la reproducción de algunos navegantes. A partir de los restos de adn han hecho reproducciones de la tripulación, e incluso han hecho maquetas de algunos de ellos, pero que impresionan muuuuchooooooooo! Solamente son de la cabeza pero... ¡parecen de verdad! Están super bien hechas, da hasta la sensación de que sudan a causa de los focos... Son un poco malrrolleras jejeje.
Otra cosa que también me llamó mucho la atención fue una especie de cesta metálica invertida, o de campana, donde se metía una persona para sumergirse en el agua... ¡hasta 30 metros! Parece increíble. También hay mapas con las rutas navales y tal, y muchos carteles explicándotelo todo para que no pierdas detalle.
Esta es una parte del Vasa Museet, un... museo dedicado a un barco hundido que recuperaron al fondo del lago Malaren, en la bahía de Estocolmo. A parte de poder admirar el barco y como era en aquella época, hay un rincón donde te explican más sobre la sociedad y como se vivía en Suecia en el siglo XVII.
Es interesante para los niños, porque el barco, que ocupa la sala principal, es impresionante, es cierto, pero no representa nada en concreto para los más pequeños. Entonces ahí hay una reproducción de un pueblo sueco, también hay un mapa para poder entender hasta donde llegaba el reino, las alianzas estratégicas que se formaban con Noruega, Finlandia, Dinamarca y el resto de países bálticos, hay una reproducción más pequeña de barcos de guerra de la época, cuando Suecia quería imponerse en los mares.
Se ven hasta donde habían animales y bosques, zonas que ahora son industrializadas y construidas. Lo que más me interesó fue una parte sobre el buceo, y como mandaban a sus hombres debajo del agua, en una especie de campana de hierro, para que pudieran respirar. Más profundo iban, menos aire tenían. Aún así, se podían quedar unos 30 minutos debajo del agua.
Viaje al pasado En la preciosa zona de Djurgarden, sin duda mi favorita de todo Estocolmo, se encuentra anclado (nunca mejor dicho) el museo Vasa. Se trata de un barco ubicado en la isla, dentro de un elegante edificio, de manera que cuando entramos, podemos verlo en su totalidad.
Lo que más impresiona es el estado en el que se encuentra el barco, a pesar de los siglos transcurridos. Además, en los aledaños, y a lo largo de varias plantas, podemos disfrutar de vitrinas con miniaturas, ropas de la época, maquetas... y hasta asistir a una proyección que nos explica cómo era la vida en el barco.
La entrada me costó unos 9 euros, y los considero muy bien empleados, ya que el Museo Vasa es un auténtico viaje al pasado, un lugar tremendamente interesante donde nunca lo has visto todo. Y para un ratito de descanso, hay una cafetería con maravillosas vistas al puerto de Estocolmo.
Una delicia, y un lugar predilecto de la bella capital sueca.
una visita al pasado
Cuando entras en el Museo Vasa y tus ojos se acostumbran la iluminación entiendes de golpe por qué es el museo más visitado de Suecia.
En su interior se encuentra el Vasa, un buque del Siglo XVII intacto que se hundió recién salido de los astilleros y que se ha conservado prácticamente como era debido a las particularidades de las aguas donde sufrió el naufragio, mezcla entre las aguas del Mälaren y el mar Báltico.
En su interior hay una exposición permanente donde se pueden ver los objetos recuperados del naufragio y el motivo por el que su mal diseño lo llevó al fondo del agua.
Estuve en Estocolmo la semana pasada ... y lo que mas me impresiono fue el museo vasa.
Son los restos de un barco de la flota sueca del S.XVII. El Vasa debía haber sido el buque de guerra más grande y más prestigioso de Suecia-el orgullo de la flota naval y la nación sueca.
El barco permaneció los siguientes 333 años en el fondo del mar hasta que sus restos finalmente fueron localizados e izados a la superficie en un asombroso estado de conservación, convirtiéndose en su propio museo, el más importante de la ciudad por lo que representa para el pueblo sueco.
En el interior del museo podemos observar además del barco diversas maquetas, videos, restos de todo tipo en perfecto estado de conservación e incluso los restos de su propia tripulación, si si, han oído bien, lo que más me impresiono fue ver los esqueletos de los marineros que tripularon el barco.
Incluso podemos ver un cráneo con una impresionante herida de muerte.
Me impacto, expectacular. Realmente Estocolmo es una ciudad a la que me gustaría volver en un futuro. Comer mazorcas de maíz por sus calles. Volver a disfrutar del Tivoli, un parque de atracciones que se encuentra al lado del museo Vasa y que en su mayoría representaba escenas de Pipi Calzaslargas.
Vimos el ayuntamiento, el palacio real, el cambio de guardia, la belleza de sus calles, el paseo en barca, la vista panorámica de toda la ciudad y como no, las compras y parada para reponer fuerzas.
Recomiendo este viaje.