<font color="green"><font size="4">Sidi Bou Said - Túnez</font id="size4"></font id="green">
Está en África, a unos veinte kilómetros de la capital de Túnez, a diez de su aeropuerto y a orillas del Mediterráneo.
Es blanca y azul; blanca por la cal y la luz, y azul por el mar, el cielo y la pintura con que adornan sus puertas, ventanas y fachadas, tradicional manera de solicitar la buena suerte en el mundo árabe.
La calle principal de Sidi Bou Said es un gran zoco de souvenirs y vendedores al acecho que se estira entre callejuelas empinadas y callejones sin salida, entre los peldaños de cada tramo de escalera y más allá.
Pasear. Ésa es la clave. Perderse por esas calles que se elevan hasta el cementerio, romántico y con vistas, y descienden una y otra vez sin que un solo ruido altere la paz que se consigue lejos de su mercado, entre casas blancas de puertas que de tan azules parecen recién pintadas.
De obligación es cumplir con el ritual: subir las escaleras del Café des Nattes, dejar los zapatos sobre las esteras y tomarse un té con piñones.
Las puertas son otro símbolo de la ciudad. Puertas monumentales que dan entrada a suntuosos palacios; puertas modestas que ocultan zocos y casas; puertas con arco de medio punto u ojivales; puertas de un azul intenso o de un blanco luminoso tachonadas de clavos y herrajes; puertas rojas, verdes o negras…Y junto a ellas, las ventanas, las rejas, los balconcillos con persianas, los toldos y las lonas que cruzan las calles. Elementos todos que, dispuestos sobre las encaladas fachadas, crean una arquitectura única, que a veces recuerda la de algunas islas griegas como Santorini o Mikonos, aunque sin las cúpulas ortodoxas.
Al atardecer, cuando nacen los aromas de la noche y la brisa del mar refresca las terrazas, reina a lo lejos la montaña sagrada Bou Kornin –dos cabezas–, que se refleja sobre las tranquilas aguas del golfo. Cuenta la leyenda que esas cabezas pertenecieron a dos peregrinos que, al regresar de La Meca, se quedaron petrificados de admiración al apreciar el espectáculo de la Bahía de Cartago y del obelisco blanco de Sidi Bou Said destacando sobre el mar.
NOMBRE: Abreviatura del nombre del santo musulmán que vivía aquí. LOCALIZACIÓN Y ACCESO: 20 km al noreste de Túnez.
ALOJAMIENTO: véase la Guía de Hoteles interactivo.
FIESTAS: Kharja, fiesta religiosa en honor de Sidi Bou Said (julio).
. SOUVENIRS: alfombras, cerámica, jaulas de pájaros, perfumes.
Sidi Sidi Bou Said este bonito pueblo blanco y azul, gaily alza sobre los acantilados sobre la bahía de Túnez, es tal vez el más acariciado en Túnez.. La leyenda de Saint Louis - próximos a la guerra cayó en el amor con una princesa bereber y, el cambio de su nombre se convirtió en la patrona de este pueblo donde vivía en la alegría y la paz. Visit Sidi Bou Visita Sidi Bou Said, caen bajo su encanto y la historia se parece más lógico.
Después de las calles de adoquín sinuoso hacia arriba, los visitantes de captura guiños a los esmeraldas de mar con la montaña de Bou Kornine y las playas del sur de Túnez a través de la Bahía. Sentarse y disfrutar de una de té verde con menta en el "Café des Nattes", o seguirán al alza al "faro" y la fabulosa vista de "Sidi Chebaane" café. Durante las cálidas noches de verano conciertos de música tradicional de Túnez, malouf, atraer visitantes y tunecinos por igual.
El antiguo palacio del Barón d'Erlanger ha sido convertida en un museo y los visitantes pueden maravillarse ante el esplendor de esta principesca Arabian Nights "Palacio de la Estrella de Venus". Tiendas ofrecen antigüedades, la artesanía de Túnez, hermosa joyería de plata y de la galería de arte exhibe obras de los artistas internacionales y tunecinos. At the foot of the cliffs lies the Port of Sidi Bou Said, a modern marina with restaurants and hotels . Al pie de los acantilados se encuentra el Puerto de Sidi Bou Said, un moderno puerto deportivo con restaurantes y hoteles. Finalizar su gira con una visita a La Marsa y Gammarth, cerca de playa elegante suburbio de que cobre vida en el verano con alegres bandas de los jóvenes liberados, y no se pierda el "Café Saf-Saf" en La Marsa donde un camello blanco nieve señala Agua de un artesano.
Sobran las palabras es precioso