Hola a tod@s:
Ya de regreso a la cruda realidad
No quiero extenderme mucho, porque en otros hilos he leido impresiones para todos los gustos sobre el Vision of the seas.
Para nosotros era nuestro cuarto Royal, tras el Voyager, Brillance y Navigator.
Con esos antecedentes puedo decir que sin llegar a la altura del Brillance (del que guardo mis mejores recuerdos a bordo de un barco), el Vision está totalmente a la altura, e incluso supera en calidad del servicio (no de instalaciones, como es lógico por tratarse de un barco infinitamente más pequeño) a cualquiera de la clase Voyager.
El
itinerario, perfecto. Así como el pre-crucero en Copenhague, una ciudad maravillosa, que me fascinó.
El tema
excursiones de la naviera solo lo utilizamos en San Petersburo. Al final escogimos un recorrido por los canales con tiempo libre para shopping despues, con una relación calidad-precio totalmente desequilibrada, ya que tanto la calidad de la excursión en sí como la de la magnifica guia, Galina, superó con mucho los 40 $ por persona que nos costó. Eso sí, el idioma era en inglés.
Tengo que decir que en cada puerto ofrecían, al menos, una
excursion en castellano, y además, los precios de las mismas erán relativamente baratos en comparación a otros años.
Para quién lo desee, os puedo hacer llegar el catalogo de las excursiones que se ofrecían en español, para que cada uno juzque por si mismo.
Respecto a la
animación comparto las opiniones de otros foreros: practicamente nula.
Pero hay que pensar también en el perfil de huespedes que estabamos a bordo: mayoría aplastante de daneses, alemanes y americanos, por lo que todo iba dirigido a ese público.
Me llamó la atención la
gran cantidad de pasajeros brasileños y portugueses que se encontraban a bordo. ¡¡Me reafirma en la idea de que Brasil es ya una economía emergente con una clase media casi más acomodada ya que la española
En cuanto al
idioma a bordo, todo en inglés y danes, como era de esperar, aunque en ningún momento hemos tenido problemas, ya que siempre había tripulantes, camareros y asistentes de cabina que en una mezcla de portugues y español se desvivian por atendernos.
Los
espectaculos, muy muy flojos

, a excepción de una maravillosa actuación de un grupo de folklore ruso, a quienes vimos embarcar el día de la escala de San Petersburgo y desembarcar en Helsinki.
El tema del tabaco, totalmente prohibido en las zonas interiores (incluido los balcones de los camarotes, dónde tampoco se podía, aunque alguna nos las ingeniabamos como podiamos con nuestro maravilloso cenicero portatil cortesía del Ayuntamiento de A Coruña

).
Unicamente se podía fumar en las cubiertas exteriores y en un lado (no recuerdo si a babor o a estribor) y en el casino.
Sobre la
animación nocturna no puedo opinar, porque apenas trasnochamos, ya que preferiamos pegarnos un buen madrugón para disfrutar a fondo de las escalas.
Además, tomarse un gin tonic sin humo no entra en mis esquemas

y no me gusta jugar a la ruleta
El
barco, aunque tiene 12 años, se encuentra en buen estado de conservación, y sobre todo es muy cómodo por su tamaño, lejos de los megabuques de la clase voyager.
La
comida en el buffet un tanto escasa y algo repetitiva, seguimos notando la bajada de calidad en este aspecto de la naviera en general. Aunque en algunos momentos, sobre todo los dos días de navegación, podía estar algo masificado, nunca tuvimos problemas para encontrar mesa.
Los
desayunos, al mismo nivel de otros años, aunque la mayoría de las veces optamos por pedirlo al servicio de habitaciones y desayunar en el camarote.
Las
cenas, sin llegar a ser espectaculares como otros años, resultaban aceptables, sobre todo ayudados por los magnificos camarero y asistente, ambos brasileños, que nos hicieron pasar ratos muy agradables.
El
buffet de medianoche sigue desaparecido en combate, así como la chocolatina que hace ya muchos años

te dejaban en la cama por la noche.
La recepción organizada para los
socios de Crown&Anchor un desastre total. Unicamente asistieron a "recibirnos" los miembros de animación. Las colas en el buffet para tomarse una triste fresa con chocolate eran espectaculares
El tema
piscinas bastante caotico. Al hacer bastante frio para poder estar en las exteriores, todo el mundo se concentraba (incluidos los niños aunque estuviese prohibido) en la piscina cubierta del solarium, con la consiguiente masificación y la imposibilidad de encontrar una tumbona libre

.
El
embarque y desembarque perfectamente organizado, lo que nos sorprendió positivamente, tras el desastre vivido en el Navigator el año pasado.
Al viajar en junior suite, con preferencia para el embarque, llegamos a las 10.45 al puerto de Copenhague y a las 11.15 estabamos ya a bordo, tras la foto de rigor.
¡¡Todo un record!!

El desembarque nos tocó a las 7.30 y a las 8 estabamos en el aeropuerto de Copenhague intentando facturar el vuelo en las máquinas de auto-checking en danés
El
camarote impecable y con las amenitis de Vitality en el baño que en años pasados brillaban por su ausencia.

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En resumente, no descarto volver a viajar en el futuro en el barco, que además, tras unos cuantos cruceros hasta fin de año por el mediterraneo oriental y algo de Egipto, se posicionará en Brasil para el próximo año
Pia, si al final no sale lo del Bleu de France, no descartes este barco. Estoy segura de que te encantaría

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En cuanto organice el caos fotografico que tengo

intentaré subir alguna para que os hagais una idea.
Besitos a todos