Antes de comenzar quiero confesar que no soy avezado crucerista como los que habitualmente intervienen en este foro u otros foros de similar temática. Mi experiencia se reduce, por un lado al crucero que realicé en el Costa Victoria, y por otro al disfrutado en las navidades del 2007 en el Oceanic, barco ya dado de baja, de la compañía Pullmantur.
No pretendo tampoco establecer una comparativa de ambos barcos, sería algo estúpido, ya que hablamos de un barco de apenas 15 años remozado ya una vez, con una joya antigua de más de 40 que era el Oceanic. Es simplemente una reflexión sobre el crucero y la filosofía Costa, tal como lo percibimos mi familia y yo, sobre lo que consideramos fue lo bueno y lo malo tomando como base nuestro escaso bagaje crucerista. En resumen, no deseo pontificar sobre cruceros, sino justificar de algún modo el porqué, aunque viajar con Costa Cruceros fuese una experiencia muy positiva, esta compañía no será en el futuro nuestra primera opción, salvo alguna oferta calidad-precio difícil de rechazar.
Vamos allá.
BARCO. Hay que reconocer que el C.Victoria es un barco de una bella factura. Impecable por fuera y por dentro. Decir lo contrario es simplemente faltar a la verdad.
CAMAROTE. Se nota algo el continuo trasiego de pasajeros, algunas rozaduras, aunque leves en el mobiliario. Por cierto,aunque no la utilizamos, salvo para ver por encima las noticias de las 9 y enterarnos de lo que ocurría en España, la TV fallaba continuamente y de vez en cuando había que darle el golpe lateral de rigor. Tampoco le dimos importancia, no voy a un crucero a ver la TV. Destacar la cama, cómoda hasta más no poder, y os lo dice una persona que lleva fatal dormir en hoteles y otros lugares que no sea la cama de uno. También decir que de dimesiones resultaba algo pequeño, pero bueno, es el camarote de un barco, y su función es poder descansar en él tras el día de diversión y asearte.
TRIPULACIÓN. La caña que le dan a esta gente no es normal. Les aprietan las tuercas a base de bien, no hacen más que estar pendientes de que todo te vaya bien. Resultaban a veces hasta empalagosos. Al asistente de cabina, un tipo encantador, filipino como la mayoría, llamado Ang le pedí al segundo día que no me volviese a preguntar que si todo iba bien, que si hubiese algún problema ya se lo haría saber. Cosas como el concurso "bravissimi" para elegir el mejor camarero a base de las votaciones es pura filosofía americana de gestión empresarial para aumentar la productividad en base a estimular la competitividad entre los empleados. Por temas laborales, estoy en contacto con empresas de otros ramos americanos y ese tufillo de gestión es típico de ellos. Según nos confesó un empleado, no sé si es cierto o no y según se dice en este foro es falso, las famosas propinas se las quedaba la empresa si en el cuestionario final que nos pasaban no se obtenía la máxima nota, la obsesión en el último día por parte de todos los tripulantes para que pusieses siempre excelente en tal o cual pregunta era frenética. No me parece buena imagen que al final te estén pidiendo eso.
COMIDA. Bueno, los buffets que llevo tomando desde hace 20 años en hoteles, balnearios, cruceros, etc... cada día me resultan más monótonos. Seguro que es una apreciación mía porque con los años procuras más la calidad que la cantidad en la comida. De todas formas ni mejor ni peor que los que encontré en otros sitios. Con respecto al restaurante, la cena, saboreé emplatados verdaderamente exquisitos, frente a algunos, los menos, algo mediocres, sobre todo en el pescado. Lo que si no es de recibo que en un crucero con más de 2000 pasajeros es que haya unos espacios para recoger y tomar la comida tan exiguos. Llegué a ver malas modos y alguna que otra pequeña discusión entre personas a la hora de conseguir, primero la comida y segundo un lugar donde degustarla. Eso en el Oceanic, con todo lo antiguo que era no pasaba o por lo menos no tengo un mal recuerdo de ello, cosa que aquí sí. Perdón, dije que no iba a comparar.
BEBIDAS. Para mí lo peor del crucero, bueno no, lo peor lo dejo para el final. Me explico. En unas vacaciones de este tipo, buscas desconectar, tranquilidad, no mover un dedo salvo para visitar los lugares de interés en la escalas etc... Lo que no puede ser es que estés pendiente de firmar recibos, controlar la contabilidad del líquido elemento por si te quedabas corto o largo en el pack de bebidas para el crío o el de nosotros... Un cero patatero en esto. Existen mil maneras de establecer un Todo Incluido o un sucédano similar, aunque sea a base de vino joven en la cena, refrescos estilo La Casera o cerveza de barril a cualquier hora. Pero lo de los packs de bebidas es una de las cosas más incómodas que me he encontrado en unas vacaciones y, es más, resultaba hasta patética la imagen de los camareros intentando colocarte los packs o el de las mesas vacías en los bares atestados de gente porque la mayoría no querían o no podían comprar más bebidas o el de aquellas personas que haciendo mal los cálculos el último día se atiborraban de bebidas porque le sobraban en los dichosos packs. Supongo, es más lo doy por hecho, que lo tendrán estudiado y les resultará rentable y no van a cambiar, pero, en este caso Pullmantur o similares, les ganan en este tema por goleada. Vaya, perdón otra vez, dije que no iba a comparar.
ESCALAS Y EXCURSIONES. Lo primero bien, aunque las autoridades portuarias deben cobrar por horas "aparcar" el barco ya que hubo algunas que no llegaron ni a las 4 horas de escala. Lo segundo, las excursiones, carísimas, un atraco. Decidí coger Atenas, aunque la tenía preparada por mi cuenta, pero más que nada tal como están las cosas en Grecia, y que si la cosa no mejora vamos nosotros camino de ello, pero esa es otra historia. Sobre todo la capital, para ir por libre, en especial si vas solo con tu familia. El resto, Ancona (escala de relleno), Corfú, Mykonos y Dubrovnik coger las excursiones es tirar el dinero. Aprovecho este apartado para destacar la organización tanto de la salidas y entradas de las escalas así como embarque y desembarque, rápido y eficaz. Podían mejorar un poco los planos o mapas que te dan en el barco de los sitios que visitas. No hacerlos más grandes si no quieren gastar papel pero sí mejor documentados.
ESPECTACULOS. Buenos, superiores a lo que había visto antes. Gente muy profesional y shows muy elaborados, buen gusto y de gran calidad. Me perdí los dos primeros, pero cuando vimos los del tercer día ya no faltamos a ninguno. Los que tengo en el recuerdo de Pullmantur hubo alguno que rozaba lo chabacano. Perdón otra vez, dije que no iba a comparar.
ANIMACIÓN. Chapeau también. Como se lo curraban, a todas horas estaban dale que te pego. Por cierto, alguien les podría sugerir a todas las compañías que eliminen el bingo de la animación.
PRECIO. Cogí una buena oferta con camarote exterior. No podía pedir más y de rebote conocí Venecia.
Dejo para el final un detalle, que aunque alguno le pueda parecer nimio, para mi resultó un aspecto importante. Me explico. El primer día que bajamos al restaurante nos encontramos que la mesa asignada ocupaba parte del pasillo por donde circulaban los camareros.
Otra vez la masificación.
A veces me jugaba el ser "bañado" por la bandeja de emplatados que algún camarero, a causa de que la mala fortuna le jugase una mala pasada y le hiciese tropezar con mi silla. Pero la sorpresa final fue cuando conocimos nuestros compañeros comensales la primera noche. Tengo curiosidad que algortimo utilizan los de Costa Cruceros para asignar a la gente en las mesas. Muy elaborado no creo que deba ser. Somos una pareja a principios de los 40 con un niño de 10 años y esperábamos, como ocurrió en Pullmantur, ahora sí comparo adrede, familias similares, más que nada porque es más probable que los temas banales que surgen y de los que se hablan en estos casos suelan coincidir por las circunstancias. En nuestro caso nos asignaron una mesa con un señor de unos 50 y tantos largos, divorciado o viudo no llegué a indagar mucho, muy educado y cortés por cierto, junto con una hija de unos 18-20 años, a la que apenas vimos porque cenó con nosotros un par de noches, ya que encontró gente afín y adios buenas. Al principio deseabas que la cena finalizase cuanto antes aunque luego ya acabamos por acostumbramos.
Estoy seguro que al hombre le pasaba lo mismo, estaba incómodo y, es más, se nos notaba a todos. Para francotiradores advierto que había varias, bastantes diría yo por lo que descubrimos cuando dejábamos al niño en el club del barco, familias españoles o de habla hispana, tranquilamente 10 o 12, quizás más, lo digo por si alguno quiere disculpar semejante fallo.
Pero donde el que distribuyó la gente en las mesas ya se cubrió de gloria fue con una pareja de unos 30 y tantos con una cría de 6 años que estaban de aniversario con la que compartimos un coche de alquiler en Mykonos. Según nos contaron, los sentaron en una mesa con dos parejas de jubilados o a punto de serlo de nacionalidad argentina. Me confesó que sacó un doctorado sobre el corralito, historia, geografía y sociedad argentina y perspectivas futuras de la selección de fútbol del país sudamericano, etc, etc, etc... Me dieron ganas de eliminar las propinas, pero pagarían justos por pecadores. En Pullmantur, y vuelvo a comparar adrede, fue una mesa de tres matrimonios, que aunque de edades diferentes si tenían hijos de edades similares y las cenas se convertían en agradables veladas y no soy precisamente un buen conversador, pero los temas de familia, niños y situaciones vitales similares ayudan a ello y mucho. Veladas que posteriormente se convertieron a los dos días en jornadas de planificación de visitas del día siguiente en grupo.
Creo que no se me escapa nada. Insisto que no pretendo convencer a nadie de que use o no Costa Cruceros y recalco que en líneas generales me resultó positiva la experiencia y que algún problemilla que tuve seguro que fue debido más a mi ignorancia que a un mal servicio.
Visito el foro, aunque no intervengo mucho, y lo hago desde que decidimos hace algún tiempo en volver a hacer crucero, sistema o concepto vacacional que creo supera a la mayoría y que mi pareja y yo hemos llegado a la conclusión de establecerlo como nuestra modo o sistema preferencial en el futuro para descansar y conocer sitios. Lo de coger un apartamento en la misma playa todos los años y encima cocinar, hacer la cama y/o limpiar como lo haces en tu casa nunca fue con nosotros, es más nunca lo entendimos, y que por cierto a veces hasta resulta más caro. Siempre nos gustó visitar nuevos lugares, el sistema de coger avión y/o coche y hacer una escapada para conocer sitios, balnearios, etc... lo seguiremos haciendo porque el barco no llega allí y luego, claro está, nuestra querida casa de aldea, sobre todo en los fines de semana de invierno, para escapar de la ciudad, y donde solo oyes el viento agitando los árboles. Pero bueno, cada uno es libre de "vacacionar" como le plazca, faltaría más.
Resumiendo, escapadas a lugares de interés como aperitivo y crucero como plato fuerte.