O también podría haber titulado este post como: “Qué puede hacer una naviera para asegurarse no tener pasaje Español”.
Llegamos a la terminal puntualmente a las 12:30 horas. Pasamos el control y nos ponemos las pegatinas de visitantes. Hasta aquí bien. Tocaba como otras veces rellenar el cuestionario diciendo que no estas “malito” y firmar para que te den la acreditación de haber hecho el checking. En otras ocasiones lo hicimos todo el grupo a la vez (éramos más de 40 visitantes), pero esta vez la señorita de la naviera siguiendo órdenes, y para hacerlo más rápido ¿?, lo quiso hacer fuera de la terminal, en el exterior (con el viento frio y humedad que hacía hoy), de uno en uno, pero además conduciéndonos en grupos de diez. Se nombraban a 10 en la terminal, en el orden que tenía el de la agencia de viajes, y pasaban al exterior, una vez allí se nombraban en otro orden, con lo que no coincidían con los diez que estaban (¡qué listos!). Les sugerimos que les decíamos los nombres, pero no, era mucho mejor que ella se desplazara a la terminal para ir a por los señores/as en el orden en que estaban en “su lista”. Todo esto separando en los grupos a parejas y familiares. Así el checkin, después de hacer esta operación varias veces, duró más de una hora, y fue totalmente frustrante para todos. Además no admitieron ninguna sugerencia, ni por parte de la agencia que organizaba la visita, ni por los visitantes. O sea, ineficaces e inflexibles.
Pasamos al interior del barco hacia el restaurante. Muy buena comida aunque donde nos sentaron no teníamos copas y tuvimos que reclamarlas dos veces, y después una vez más para que nos sirvieran el agua, el pan, y el vino, que también se les pasó. Si te piden que completemos la mesa donde había tres sillas libres, lo normal es que sirvas a los mismos. Pero el camarero que nos tocó que no sabía nada de castellano no puso nada de su parte y se mostraba enfadado por la falta de entendimiento.
Terminada la comida vienen las prisas. La visita era de 12:30 a 16:30, habíamos perdido mucho tiempo y ahora tocaba recuperarlo. Para empezar una amenaza: Si no vamos en grupo y corremos veremos menos del barco, así que ala, a correr que es lo que apetece después de una buena comida. A partir de aquí todo fueron malas caras, advertencias, y negativas. Pasen por aquí pero no hablen fuerte que vayamos a molestar al pasaje, no se queden atrás, dejen pasar a los cruceristas, en la biblioteca no hagan ruido (por cierto, no había nadie), ni hagan fotos, ahora no podemos ir al teatro porque están ensayando, por allí vamos a molestar porque están tomando el té, entren al buffet pero no mucho porque nos tenemos que ir rápido, no vamos a ver camarotes porque todos están ocupados (lo siento pero no me lo creo). Había además de la señorita que nos explicaba muy poco y sin ganas las cosas, otra que sólo hablaba inglés, con cara de asco, y con unos modales cuanto menos impropios de quien debe dar acogida a unos visitantes.
De pronto sin mediar palabra ni despedida nos vemos en una salida que daba a una explanada (no a la terminal a través del túnel por donde entramos). Creo que pensaron que ya que llovía bastante era la mejor opción para echarnos. No dijeron ni adiós. ¿Cuál fue el motivo de que saliésemos por allí? ¿Nos habíamos portado mal hablando y riendo por el camino y era la patada final? Si tanto molestamos, ¿para qué nos invitan a ver el barco?.
Y en general yo me pregunto: Estos de Cunard, ¿pretenden vender cruceros al público Español, o será todo lo contrario? Me temo que lo segundo. Si ya lo dije al principio, el título del post debería ser: “Qué puede hacer una naviera para asegurarse no tener pasaje Español”.
Aún después de perder más de una hora al principio, a las 16 horas ya estábamos mojándonos en el exterior, viendo cómo el pasaje del barco entraba y salía sin mojarse por la entrada principal habilitada. ¡Qué cosas!