ROMA, EXCURSIÓN PROGRAMADA O LIBRE.
El problema de las excursiones programadas por las navieras es que te llevan en autobús y, debido al tráfico, tardas entre una hora y cuarto y una hora y media para entrar en Roma por San Pablo extramuros, el Circo Massimo, las Termas de Caracalla y el Coliseo, al que darán la vuelta para llegar, por la Via de los Foros, a Piazza Venezia (la del Monumento a Victor Manuel II). Luego tomarán la via del Corso para llevaros al palazzo Borghese y subiendo por la via Veneto (la de los grandes hoteles, como el Excelsior), hasta dejaros en la Piazza Barberini,donde suelen parar los autobuses (es la plaza de la famosa fuente del Tritón). Desde alli os llevarán a pie, a paso ligero o mata-caballo, para ver la fontana de Trevi y meteros a comer en un lóbrego tascón cerca de Viale Corso, donde tomareís de nuevo el autobús para ir al Vaticano, donde echaréis la tarde con la visita de San Pedro, los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina. Después os recogerán en Via Conziliazione para llevaros de nuevo al barco. Si elegís esta opción, llevaros algún suéter pues el aire acondicionado va a tope. Inconvenientes: sale caro, no ves casi nada de Roma, salvo desde el interior del autobús y éste medio de transporte os hace perder mucho tiempo respecto al tren.
ALTERNATIVA:
Desde el punto de atraque, en el puerto de Civitavecchia, un autobús gratuíto (shuttle) de la autoridad portuaria (que pasa cada 5 minutos) os dejará en la puerta de acceso a dicho puerto, dejando a la izquierda el imponente fuerte de Michelangelo, ante la Via Garibaldi (creo recordar). Pero se llame o no así, no hay pérdida. La salida del puerto da a ella y, tomándola hacia la derecha, llegarás a la estación de Civitavecchia en algo menos de 10 minutos. El billete de ida y vuelta te cuesta 9 euros por persona y pasa un tren cada media hora (ojo!, excepto los domingos y festivos). El tren te lleva a Roma (estación de San Pietro) en 50 minutos, sin atascos. No tienes problemas para identificar las estaciones ya que tienes pantallas de información tanto sobre las puertas de acceso a los vagones como en un panel situado en el centro de cada par de asientos, dispuestos de frente. La estación queda a unos 10 minutos de la Plaza de San Pedro, a la que llegarás tomando la izquierda de la calle donde está la salida de la estación (que es de tipo metro) hasta la Via de la Porta Cavallegger, desde donde ya verás los muros que rodean todo el Vaticano. Tras cruzar la calle, puedes acceder a la basílica por la cuesta empienada de la izquierda (pero a veces hay guardias antipáticos que te impiden discreccionalmente el paso), de manera que deberás tomar la derecha, que te lleva a la plaza antepuesta a la basílica. En un momento dado tendrás que girar a la izquierda, pero será cuando ya distingas la famosa columnata,a escasos 60 metros.
Ya estás en el epicentro de la Cristindad y, para entonces, deberías haberte forjado un proyecto de visita. El que te sugiero, que no es el único posible, fue el último que yo hice, hace apenas dos semanas, en el crucero inaugural del Zenith. Aquel día era miércoles y la plaza estaba muy concurrida porque el Papa tiene audiencia y sale al balcón de la plaza. Mi mujer quería quedarse, pero estas ceremonias suelen alargarse y el tiempo siempre escasea; además, habian cerrado la columnata, único lugar sombreado en la plaza y no era cusestión de exponerse al sol de justicia que ya nos castigaba. Pero si no conoces la basílica, puedes entrar a fotografiar la impresionante cúpula o el baldaquino (no hay problemas en tomar fotos y vídeos, salvo en la Capilla Sixtina, que no entra en este programa). Luego bajarás por via Conziliazione hasta el castillo de Sant'Angelo y, tras atravesar el Tiber por el puente del mismo nombre, delante del castillo, ingresarás en la ciudad vieja. Por unas calles sorpendentes y poco saturadas de turistas (estate atento/a al angostísimo callejón que te llevará la Piazza de Tre Archi), llegarás a Piazza Navona y desde allí, por el Archivo di Stato, a la Plaza de la Rotonda, donde hallarás el Panteón, que merece verse. Antes te habrás tomado algun refresco o algún capuchino en cualesquiera de las innumerables terrazas, pero te recomiendo comer en el restaurante que está enfrente del Panteón, detrás de la fuente, que me sorprendió por su calidad y precio. Desde allí, por la plaza donde está el Palacio Colonna (famosa familia paticia romana), que tiene un pequeño obelisco egipcio antepuesto. Aunque puedas pensarlo, no estás aun en Piazza Colonna, a la que accedes enseguida y que recibe su nombre por la alta y blanca columna Antononia, con relieves que siguen un trazado helicoidal, que rememoran los triunfos del Emperador Marco Aurelio, también filósofo y soldado, plantada en su centro. Practicamente enfrente, tras cruzar la Via del Corso, merece verse la galería de Alberto Sordi (parecida a la que existe junto al Duomo de Milan o el Teatro San Carlo de Nápoles), por la que saldrás a la calle que te llevará a la Fontana de Trevi. Si comes tarde, por aquí hay también excelentes lugares para hacerlo y a buen precio. Luego, por la Via Lavatore, que en el primer cruce cambia su nombre por el de Via Arcione, saldrás a la Via del Tritone, muy cerca de la plaza del mismo nombre, donde se halla el Palacio de los Barberini (una familia que dio algunos papas muy beligerantes con la política española de su tiempo). Aquí será tiempo de tomar el último capuchino, comprobar la hora y decidir, en función del tiempo disponible, la última parte de la visita; pero eso sí, dirigiéndote ya hacia la Plaza de la República, no lejos de donde se halla la estación de Termini, para coger el tren de vuelta a Civitavecchia.
El tren de vuelta a Civitavecchia se coge en el andén no. 28, que está unos 400 metros a la derecha de los primeros andenes que te encuentras. En función de la hora de salida y teniéndo en cuenta que, desde Termini, el regreso dura una hora y 15, valorarás si puedes echarle un vistazo a las termas de Diocleciano, en una esquina de la plaza de la República. Nosotros hicimos todo el recorrido a pie, e invertimos desde las 8,30 que salimos del barco hasta las 5,30 que regresamos a él (la hora límite era las 6).
Otra alternativa consiste en bajar desde Piazza Navona a Piazza Venezia, y bajar por los foros hasta el Coliseo. Allí tomarás el metro hasta la Plaza de España, desde puedes bajar a Pie hasta la Via del Tritone y visitar la Fontana. Desde allí, el recorrido es el ya referido, aunque deberás volver a la plaza de Tritón por el mismo camino para buscar la Piazza della Republica.
De todas formas, siempre merece la pena organizar las excursiones por tu cuenta. A cambio, solo debes prepararla con alguna antelación. Además de ahorrarte dinero y ver lo que te interesa, eviatrás verte sometida a la intransigencia de los guías, auténticos fustiga-turistas.
Saludos,