Bueno, heme aquí retomando el tema que he planteado meses atrás, pero ya de regreso del magnífico viaje en el Norwegian Jewel y con nuestra experiencia realizada... que fue feliz.
El día previsto -viernes- el crucero amarró en Alejandría y a las 07:20 bajamos a tierra. Tomamos un taxi (historia aparte...) y a las 07:45 estabamos en la estación. Como para el pago del pasaje no aceptaban otra moneda que la propia, uno de los empleados me acompañó -corriendo- a un "cambista" que como tarea adicional vendía diarios y revistas. (El cajero automático estaba fuera de servicio).
Una cotización adecuada para ambas partes (de eso me enteré después, porque ahí tomé lo que me daban) y volvmos corriendo a la taquilla.
Dos pasajes en 1a. clase: 8 dólares cada uno. Corriendo llegamos al andén y subimos al tren, donde nos ubicaron en el asiento adecuado.
Era viernes y estaba casi vacío. Aire acondicionado, bastante limpio,
pero con algo de olor a viejo (un olor extraño, aunque no deasagradable). Un viaje rápido (a unos 100 km por hora) nos llevó a El Cairo en dos horas quince.
Al día siguiente -a las 14:00 hs.- tomamos el de regreso, pero no había asientos disponibles en la. clase así que no tuvimos más remedio que viajar en 2a. (u$s 4,50 cada uno) Llenos de temor subimos al tren... Los coches eran exactamente iguales que los de primera, salvo que había dos asientos de cada lado (en primera clase había dos de un lado y uno del otro). Los demás pasajeros eran empleados o comerciantes que regresaban a sus hogares, en definitiva gente como uno... Ningún riesgo, ningún momento de tensión... una experiencia que nos encantó sobremanera porque la organizamos toda desde aquí.
(De paso les comento que esos casi dos días en El Cairo nos costaron 360 dólares, incluyendo en esa cifra el hotel de tres estrellas -de la cadena española Husa en la propia Giza-, comidas, desplazamientos, guía de habla castellana en el Museo y algunos regalos y recuerdos comprados, mientras que la excursión que ofrecían a bordo costaba "desde u$s 400" por persona).
Realmente, valió la pena... aunque para nada fue "una pena"
Patagon