Había leído algunas criticas adversas del hotel , todas sin fundamento. El hotel estaba culminando un proceso de renovación, habitaciones limpias, amplias, ventiladas, equipadas, camas grandísimas, baños modernos, terraza privada y vistas preciosas. habíamos pedido una planta alta, nos dieron la quince con vistas a la bahía.
Piscina muy bonita, con bar, spa, gimnasio, sauna, masajes, etc.Muy buen desayuno.
Precio 30 euros la habitación para dos. Me pareció algo caro comparándolo con los precios de años atrás . Había un hall amplio con música en directo y transfer gratuito a la playa.
Estaba muy bien situado, a unos cinco minutos andando de La calle Bangla, y el centro comercial, el mercado, a diez de la playa y eso si situado en una zona bastante ruidosa, pues las tres calles adyacentes, todas peatonales, sin tráfico alguno, estaban llenas de discotecas con la música fortísima, y hasta las dos de la mañana, no cesaba la música.
Yo ya sabía del tema, por eso pedía un piso alto, pero estaba muy bien insonorizado, con dos contra ventanales. Pues pesé a eso, se oía el ruido, la música.
La zona del hotel estaba muy bien, limpia y selecta, llena de locales de masajes y agencias de viaje, restaurantes, bares de copas y discotecas. Estaba en la zona de influencia gay, algo más sofisticada, como digo, pero también provocaba algün equivoco.
Al retirarnos al hotel y tener que pasar forzosamente por esa zona. Pues te ofrecían masajes de todo tipo y/u otros servicios, de lo más variiopinto y exótico, por llamarle de alguna manera.
Al final decíamos, muchas gracias, pero si sólo vamos a nuestro hotel. Y cesaba el asedio. Asedio muy común en Patong. Se acercó una chica con una moto, empeñada en llevarnos a las dos, a la,playa de Karon, es decir, las tres en una moto, cosa muy frecuente en Thailandia. Da cosa ver a familias con niños, todos ellos en una moto, sin casco y con un tráfico muy intenso.
Piscina del hotel.