El haber estado navegando durante el día anterior, ha propiciado que adelantásemos la llegada al siguiente puerto dos horas antes de lo que inicialmente estaba previsto.
WATERFORD. En realidad, el puerto donde desembarcamos es el de DUNMORE EAST y lo hacemos en lanchas, ya que es el puerto de un pequeño pueblo pesquero.
Este pueblo ha puesto a disposición de los pasajeros unos shuttles directos hasta Waterford desde el puerto, pero a 15,00 € por persona (ida y vuelta).
En cambio, caminando un poco, unos cinco minutos, delante del Bay Café está la parada del autobús del pueblo que por 4,00 € por persona y trayecto, hace lo mismo y mejor, ya que puedes bajar en la parada del trayecto que te interese (cosa que hicimos a la vuelta).
A tener en cuenta que ese autobús tiene unos horarios limitados y que solo hay 8 viajes al día. Ah! y también que está mal lo del cambio, así que mejor contar con el dinero justo.
Lo bueno fue que tras esperarlo durante un rato, el conductor no nos quería recoger ya que inicialmente sus instrucciones parecían ser la de que los "turistas" teníamos que ir con el shuttle. Ante nuestra insistencia y dado que éramos unos cuantos los que estábamos allí, no tuvo más remedio que acceder, eso sí, después de llamar a su oficina y consultarlo.
El centro de WATERFORD es pequeño, pero agradable. El llamado Triángulo Vikingo es fácil de ver. Puedes recorrerlo tranquilamente y si no entras en los museos (en Irlanda no son gratis) o te entretienes en la fábrica de cristal, acabas pronto.
Por eso, de vuelta al crucero, nos bajamos en la parada que hay al lado de la iglesia de DUNMORE EAST. Primero bajamos hasta la playa y después, bordeando la carretera nos dirigimos al puerto dando un paseo y admirando las casas típicas de la zona con tejados de paja.