Hola a todos, muchas grácias por acordaros de mí.
El viaje ha sido perfecto, el barco ya lo conociamos del 2005, y la ruta la habiamos hecho con el Costa Victoria.
Al llegar a nuestro camarote ya teniamos la fruta, canapés, cava y bombones, tradiciones de mi marido, nuestra camarera Eloisa, perfecta hablabla suficiente castellano como para entendernos durante la semana y cambiar impresiones, era super atenta, siempre teniamos la fruta y el cava a punto, no se descuidaba de ningun detalle. cabina 8316.
En la recepción me acerqué varias veces por detalles y cualquiera que me atendiera siempre me contestaba en castellano.
Las excursiones muy bien ya las habiamos reservado todas con Costa por internet, Visita a Marsella, Pompeya, Palermo de los Misterios, La Medina de Túnez. todas muy bien, y eso que no era las que habiamos reservado, porque resulta que las elegiamos demasiado culturales y no habia grupo de españoles, en Palermo de los Misterios tuvimos que ir con un grupo italiano.
La comida, muy bien, hemos notado que ha subido la calidad, esta vez ha sido tipo, Costa Victoria, que estuvimos en agosto 2000, hablo de restaurante, tanto de desayuno como de almuerzo o cena, no fuimos a los bufetts. Teniamos segundo turno restaurante smeralda, y nuestros camareros eran brasileños, Maximiliano Ricardo y Wilson de Sousa, fueron unos anfitriones excelentes, siempre en nuestra mesa, de cuatro parejas, habia plato variado de quesos con frutos secos y platillos con pan y tomate. Nosotros en los anteriores cruceros ibamos un par de veces al restaurante club, y esta vez ni lo pensamos.
La animación no puedo opinar, no hemos tenido tiempo de disfrutarla.
El teatro ibamos cada dia, y sí nos gustó.
La mar estuvo muy bien durante todo el crucero, fué mar lisa, calma. como la llaman ellos, menos la travesia de Tunez a Palma, durante unas 8 horas, de 3 de la madrugada hasta las 11, más ó menos, que el barco se movia de banda a banda, me desperté, y notaba como si la cama te atrajera y después te soltara, me puse mis pulseras para el mareo, y notaba el movimiento pero no nos mareamos, mi marido no se marea nunca, yo al principio sí,sobre todo en el Costa Victoria, que fué el primero, y entonces no tenia terrazas, y se movia bastante. Sobre las 9 de la mañana, nos dimos una vuelta po el barco y fuimos a desayunar al restaurante, no habia nadie, luego vimos que la gente se habia apalancado en las cubiertas, con las mantas y sus caras desencajadas. Habia bolsas repartidas por las barandas de todo el barco y en la recepción, tenian unas bandejas con manzanas. Pero bueno todo pasó, cuando el barco iba a la altura de conejera, ya iba calmandose el mar, y enseguida recogieron las bolsas, mantas, cualquier evidencia de los mareos.
Más o menos estas han sido mis sensaciones.
Saludos Mercè.