Hay personas para las que un crucero es una oportunidad para que los demás “disfruten” de sus grandes capacidades para la ordinariez y la mala educación. En los barcos de crucero de un tamaño cada día mayor, es cada vez más difícil verse rodeado siempre de gente educada, de buen gusto, con buenos modales, respetuosa con los demás, etc. En cualquier caso, esto no deber amargarnos nuestro crucero…
Estos consejos sirven tanto para los cruceros como para las vacaciones en tierra, y tienen por objeto el poder disfrutar del crucero y hacer que los demás también disfruten de su crucero.
Podría ponerse más de 10, pero creo que con estos 10 podríamos lograr un elevado nivel de satisfacción. Por un momento olvidémonos de los patanes que nos rodean y molestan y centrémonos en nuestra manera de comportarnos:
1) No espere la perfección. La perfección absoluta no existe pero, en estos inmensos barcos en que ahora vamos, con varias miles de personas a nuestro alrededor, y una enorme cantidad de servicios y oportunidades, es imposible que la experiencia sea perfecta para todos a la vez. Es seguro que algún lavabo tendrá problemas, que algún camarero no será eficaz en su servicio de mesa, que falten toallas en alguno de los baños, que una manecilla caiga, etc. Simplemente, es una cuestión estadística. También podemos encontrarnos con unos compañeros de mesa poco educados, pero pensemos que nuestros hijos pueden ser a veces poco educadazos por más que lo intentemos.
2) Haga un poco de ejercicio. Es posible que en algunos momentos intente coger un ascensor y se encuentre con una inmensa cola de gente esperando hacer lo mismo. Con todo lo que se come, en lugar de protestar o ponernos nerviosos, cómo el problema no tiene más solución que el tiempo, podemos optar por esperar tranquilamente a que la cola se disuelva o, todavía mejor, aprovechar la ocasión para quemar algunas grasas de más utilizando las escaleras.
3) Silencio. No hace falta cerrar la puerta del camarote dando un portazo, sobre todo si es de noche, pues algunos cruceristas, a pesar de todas las tentadoras actividades que nos ofrece el crucero de día y de noche, les gusta pasar, al menos, un rato durmiendo. Es cierto que muchos camarotes llevan un sistema antiportazos, pero antes de estar seguros de su existencia, debemos verificar que existe y que funciona. También podemos evitar hablar a gritos por los pasillos; es divertido gritar pero a los que están descansando en los dormitorios puede no parecerlos tanto y, casi seguro, no tienen ningún interés en compartir nuestra alegría ni diversión, al menos, en ese momento.
4) Moderación. Es cierto que son sus vacaciones: ¡diviértase y comparta la diversión con los demás! Pero, póngase unos límites. A nadie le gusta la presencia de alguien borracho a su lado. Aparte de lo peligros que es estar borracho en un barco… Más de una de las desapariciones de pasajeros en los barcos se debe a problemas con la ebriedad, por esta razón las navieras cada vez ponen más dificultades a que los pasajeros suban alcohol al barco, y algunos barcos están estudiando no poner alcohol (al menos, de elevada graduación) en las neveras de los camarotes.
5) Sea discreto. En un crucero todos somos iguales, independientemente del dinero que tengamos y del camarote en que vayamos. No hagamos ostentación. Nadie tiene las menores ganas de ver su Rolex de oro, ni ver como “tira” su dinero en el casino. Hay gente que se busca problemas sin necesidad por su afán de ostentación, que a otros molesta. Procure pasar desapercibido: ¡a nadie le importa lo más mínimo el dinero que Ud. tiene! Es cierto que aunque esté lejos de su casa, el barco es su actual casa, pero aún así, no vaya vestido por los pasillos o salones como lo haría en los de su casa. Por más que en su casa tenga la costumbre de ir en paños menores o en pijama, en los pasillos y salones del barco vaya cómo si estuviese invitado en casa ajena. Vístase de una forma correcta y, por las noches, procure seguir de cerca el código de vestimenta solicitado por la naviera: los demás se lo agradecerán y todo el mundo le sonreirá cuando le vea, en lugar de arrugar el entrecejo.
6) Recuerde de que es un viajero del mundo. En el barco oirá hablar muchas lenguas distintas que pueden ser poco familiares para Ud. pero lo son para los millones que las hablan. Es posible que los anuncios que se hagan por la megafonía se hagan en varias lenguas: los demás también tienen derecho a poder oir los mensajes importantes en su propia lengua. No pida que los demás se acomoden a Ud., busque un compromiso. La mayor parte de los pasajeros y trabajadores de los barcos hacen lo imposible para entender a los demás; si Ud. tiene paciencia y sonríe, verá como al final logra hacerse entender. Puede que haya algún mal entendido, pero la mayor parte suelen ser objeto de risa…
7) Sea un buen espectador. Si está cansado después de las actividades del día , no se ponga en primera fila del espectáculo, y menos, no se ponga a dar cabezadas en medio del espectáculo. Si Ud. prevé que va a dar alguna cabezada mejor se pone en las últimas filas, y si el cansancio le aborda y no lo puede resistir, aproveche alguna pausa para salir de las primeras filas y acomodarse en las últimas. Imagínese como se sentiría Ud. si fuese artista y se encontrase las primeas filas llenas de gente bostezando, dando cabezadas, o durmiendo plácidamente: la calidad de su actuación se vería afectada.
8.) Aparque las quejas. Si algo ha ido mal y Ud. se siente fatal, no hay necesidad alguna de arrastrar a la gente a compartir sus mismos sentimientos con sus quejas. Limítese a quejarse ante la persona competente para que corrija el problema. Las críticas delante de los demás pasajeros y las quejas a diestro y siniestro, lo único que hacen es arrastrar a los demás a compartir sus sentimientos. Es posible que lo que para Ud. es un problema otro lo vea, simplemente, como una expectativa exagerada. En cualquier caso, sus compañeros de crucero nada pueden hacer para resolverle su problema. En ningún caso intente con sus quejas organizar un motín a bordo pues el capitán puede hacerle bajar en el próximo puerto y ponerle a disposición de las autoridades policiales del país. Por cierto, los barcos llevan calabozos, por si son necesarios.
9) Vístase para ser visto en público. Vístase de forma que su apariencia sea agradable para los demás. Cada uno tiene un físico más o menos agradable, y más o menos gusto para vestirse, pero uno ha de procurar arreglarse de forma de que los demás disfruten viéndole. Esto es lo que crea o destruye el glamour de los cruceros. No toda la ropa que nos gusta nos va bien, ni es la más adecuada para el momento.
10) Sea generoso con el dinero y las sonrisas. En la mayor parte de las navieras los ingresos de los camareros provienen, excepto 50 USD al mes, de las mal denominadas propinas. Hay navieras que van incluidas en el precio del crucero (Silversea, SeaDream) pero en la mayor parte no es así. Algunas navieras las cobran por anticipado junto con el crucero y uno puede moderarlas al final, si cree que no se merece. En todo caso, no sea rácano y no reduzca o evite las propinas salvo algún caso grave que afecte a alguna de las personas que esperan su propina (suprimir las propinas por haber un cambio de escalas, es golpear en en cabeza ajena). El trabajo en los barcos es muy duro, pero casi todo el personal suele sonreír para hacernos el crucero agradable. En todo caso, procuremos sonreír a todos los que nos atienden: además de hacerles la vida más agradable lograremos siempre un servicio mucho mejor que el que no sonríe.
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