No os había contado nada de la salida nocturna en la máquina pisanieve, así que voy a hacerlo ahora, que también es de noche. (Pinchad en las fotos para que se agranden y podáis ver algo)
Salimos a la 1h. de la noche de casa y nos dirigimos en coche a la estación de Baqueira-Beret, donde hemos quedado, en el sector de Beret, a las 2 h. con el conductor de la máquina pisanieve. La temperatura en el pueblo es de -6ºC y va descendiendo progresivamente conforme la carretera asciende a razón de, aproximadamente, 1ºC cada 150 m. de subida.
Tras pasar varios pueblos y un control de alcoholemia de los omnipresentes Mossos de Esquadra, nos quedamos solos en la subida a Beret:
Cuando llegamos, lo primero que nos llama la atención es que el aparcamiento está vacío. De día hay miles de coches, pero ahora el único que hay es el nuestro. Además, todo está oscuro y carecemos de las referencias que tenemos de día, nos cuesta encontrar el camino hacia la cafetería.
Sin embargo comprobamos que ya no estamos solos, hay gente trabajando en la cafetería y varias máquinas pisanieves por distintas laderas. En esta foto vemos a tres de ellas preparando juntas una pista, van descendiendo de izquierda a derecha, solapando cada una la pisada de la que le precede. Observad cómo está muy lisa la nieve a la izquierda de las máquinas (ya pisada) y muy irregular a su derecha (sin pisar). En primer término se ve un telesilla:
Poco a poco van pasando algunas máquinas cerca de nosotros asombrándonos con el aspecto que tienen, levantando nubes de nieve polvo iluminadas con sus numerosos y potentes focos:
Al fin llega nuestra máquina y nos subimos a ella, es una Pisten Bully de última generación, una preciosidad. No os voy a marear con datos, pero os diré que sólo la pala delantera ya pesa 2 toneladas:
En total la estación dispone de 14 máquinas de pisado de nieve, que trabajan sin descanso desde las 17 h. (hora de cierre de la estación) hasta las 9 h. del día siguiente (hora de apertura) en dos turnos de 8 horas cada uno ( de 17 h. a 1 h. y de 1 h. a 9 h.). Esto quiere decir que todo el tiempo que no se está esquiando la estación está preparando las pistas. Es un trabajo muy monótono y duro, como comprobamos cuando llevamos un rato a bordo, se levanta tanta cantidad de nieve que es difícil orientarse y ver algo reconocible, a pesar de que conocemos perfectamente la zona de la estación donde estamos:
Cuando de verdad alucinamos es cuando el maquinista nos dice que incluso con niebla y ventisca salen a pisar nieve de noche, en todo momento saben dónde están, tienen sus referencias ¡y no se pierden!