23 de diciembre
(continuación)
Otra importante galería en la zona, la
Jehangir Art Gallery, expone pinturas de los más influyentes artistas contemporáneos indios.
A su lado, trastorna nuestra visión el impresionante e impronunciable museo
Chhatrapati Shivaji Maharaj Vastu Sangrahalaya, antes conocido como
Prince of Wales Museum (y que resulta más fácil de recordar), que ocupa un majestuoso edificio indosarraceno diseñado por George Wittet. La primera piedra la colocó el príncipe de Gales (el actual, no, claro, sino Jorge V de Inglaterra) en 1905. Es, sin duda, el museo más prestigioso de Mumbai con una colección de más de 60.000 objetos.
De un asiento a otro por el bus vamos todos cámara y móvil en mano para inmortalizar este edén para los sentidos. ¡Y solo llevamos pocos minutos de recorrido! El exótico y monumental complejo de la
Universidad de Mumbai, con sus jardines deliciosamente tropicales, alberga una de las universidades más prestigiosas del mundo en el campo de la ingeniería y es una de las mejor consideradas entre los países con economías emergentes. El edificio, de estilo gótico veneciano, se encuentra en Bhaurao Patil Marg, justo al lado de la Corte Suprema de Justicia.
Una de las atracciones más importantes es su reloj,
Rajabai Clock Tower, en una torre de 85 m, adornada con figuras que representan a diferentes comunidades indias. El carillón, en los tiempos antiguos, tocaba melodías como
Rule Britannia,
Dios salve al rey,
Auld Lang Syne y una sinfonía de Haendel entre 16 canciones que cambiaban cuatro veces al día; actualmente solo da las campanadas de los cuartos de hora con los mismos sones que el
Big Beng. El conjunto formado por la torre del reloj y la impactante
Biblioteca (que se ve en la imagen anterior), con su escalera de caracol, comenzó a construirse en 1869 y se terminó en 1878. Me habría encantado "perderme" por aquí

.
Al lado de la universidad nos encontramos con el edificio fortificado del Tribunal Supremo (
High Court), que se adivina detrás de la espectacular vegetación que lo rodea. Me sorprendió mucho lo verde que está la ciudad, a pesar de sus cielos invadidos por la polución.
Seguimos en Mumbai, sí. Por un momento pensé que nos habíamos transportado como por magia a Inglaterra, vista la impronta que dejaron en esta ciudad los británicos. Pero la vitalidad desordenada de sus calles con sus camiones desvencijados, sus tuk tuk y sus vendedores ambulantes nos devuelven a la realidad que nos tiene ya atrapados.
Chi va piano, va sano e va lontano.