Nápoles, aquí fuimos a Capri y era nuestra segunda vez y quedamos enamorados de esta isla y queríamos verla por el mar, eso era la idea inicial, había un plan b que era coger el funicular hasta Capri 4 fotos y coger el bus hasta Ana Capri subir en el telesilla y lo mismo, pero cual fue mi sorpresa que ese dia en Nápoles había 3 Cruceros atracados mas el Neoriviera que estaba fondeado en Capri, casi me da algo nunca había visto tanta gente en un espacio tan pequeño (los que habéis estado en marina grande ya sabréis lo que os digo) había colas interminables para todo, para ir a la gruta azul o para hacer el recorrido por la isla en barco y no os digo nada del funicular o coger cualquier transporte. Pero aquí la suerte se alío con nosotros mientras yo buscaba la mejor opción para la excursión había un viejito no hacia mas que mirarnos y nos dijo que tenia una barca y que nos hacia una vuelta a la isla por 150 euros en una hora y media mas o menos, saque cuentas y nos salía mas barato que hacerla con cualquiera de las excursiones en lancha que allí se ofrecían y además iban llenas no, lo siguiente menuda cantidad de gente. Bueno llegamos a un acuerdo y voy a buscar a la familia que estaba desperdigada por toda marina grande y ese hombre riéndose de mi, solo me decía tranquilo tranquilo

pero es que tengo que ir a comprar agua y el aqui no ven conmigo efectivamente al final de marina grande había una tienda muy barata y que no te sacaban 4 0 5 euros por una botella de agua, estuvo con nosotros 2:30 y media nos dejo bañarnos en la gruta verde (una experiencia que mi familia y yo no olvidaremos nunca) nos enseño todas las grutas y las erosiones mas interesantes de las rocas, pasamos por la gruta azul y que panzadada de reir que se pego el tio conmigo estaba llena de lanchas pero una barbaridad colas por tierra y ese hombre diciendo todos esos están locos que el no entra allí con tanta gente ni regalado, la verdad tengo que decir que fue una de mis mejores experiencias en un crucero hacer ese tour en una lancha privada y la cara de la familia no tiene precio