QUe se puede decir de la vieja dama. Sin duda el barco más hermoso del mundo. Uno de los ultimos "trasatlanticos" que quedan sobre nuestros mares. Cuando entras, se respira clase y buen gusto en cualquiera de sus acomodaciones. No es la decoracion mas cuidada, no tiene grandes y caprichoso salones, sino que se respira el buen gusto, de la simplicidad, la clase de discreto. No hay grandes halls, pero tan pronto entras en el salon circular de entrada, sabes que entras en una nave dificil de superar. Viaje en la categoria mas baja que corresponde al "Mauretania" restaurant (uno de los pocos barcos con division de restaurante segun el camarote), lo mas insuperable además de su biblioteca y sus maquetas de los grandes buques, el Queens Room en donde se sirven unos tes insuperables. Barco alejados de los gustos de los "nouvelle riche", pero con pasajeros selectos y fijos. Es muy estable, majestuoso y sin duda para los que le gustan los "buques" en el sentido más tradicional de la palabra.