Buenas a todos, mi novia y yo acabamos de volver del Oceanic (y de los dos días que nos pagamos de Barcelona después porque también hay que conocerla).
El viaje es una pasada, las escalas italianas son lo mejor de lo mejor y nos hemos quedado con las ganas de repetir.
Hay muchas cosas que me han encantado del Oceanic y otras que dejan bastante que desear.
Entre las mejores, yo me quedaría con el servicio exquisito por parte de todas las personas del crucero. Desde el primero al último de los trabajadores te saludaban, te preguntaban que tal estabas, como te había ido el día y en el día de mala mar que tuvimos se portaron excepcionalmente a pesar de tener que aguantar ellos también con el temporal que teníamos encima (de eso ya hablaré más adelante). Como todo el mundo aquí tengo que hacer mención a parte a mi camarera de cuarto y su ayudante, que lo que nosotros convertíamos en leonera ellos transformaban en un palacio, y a nuestros camarero y ayudante de restaurante, que tras ver el servicio en los restaurantes de barcelona te dan ganas de ir al barco y traertelos para casa. Una delicia.
En cuanto al todo incluido, en nuestra mesa había unos compañeros que celebraban su quinto aniversario en el barco (al igual que hicieron con su luna de miel) y la verdad es sobre todo ellos notaron mucho la diferencia. Nosotros ibamos de primerizos, pero la verdad es que las bebidas son de lo peor que he visto en mucho tiempo. Tampoco sería justo echarle la culpa a todas las bebidas, sino que el fallo se encuentra en los refrescos, que hacen que el sabor del 95% de las bebidas sea malo. Si te decantas por bebidas en las que no hace falta refresco, yo la verdad no he notado gran diferencia entre un Bayleys del barco y otro de fuera (quizá el que le echen mas hielo). Mi recomendación para pedir dentro del barco es la lata de cerveza, ya que tenían Heineken y Kronenburg, que para mi gusto y al nivel del resto de bebidas son de lo mejor de la carta. Los cafés son bastante buenos (me gustó mucho el capuccino). Todo lo demás se encuentra con la barrera del refresco, sobre todo en combinados y cockteles (algunos tienen hasta buen sabor).
Las comidas no han sido malas, tal vez algo repetitivas las comidas del buffet. La pizza y los bocadillos del Deli's Corner no estaban nada mal (aunque os recomiendo comer pizza en italia, que no tiene nada que ver a lo que hay aquí). No probé el gazpacho, pero la gente decía que no era malo. Los desayunos completísimos para en el buffet y un poco lentos en el Restaurante, aunque de calidad no estaban mal. Un detallazo el puesto de gofres y tortitas que te las hacen al momento. Para comer solo comimos en el buffet. La zona de ensaladas estaba bastante bien con montones y montones de ingredientes para hacerte la ensalada que quieras (lastima que los platitos eran algo pequeños si querías montar algo para dos o tres). El puesto de pasta y arroz no estaba mal, aunque el arroz un poquito pasado, pero para el que quería pasta estaba bastante buena y siempre caliente.
Para las cenas, el restaurante esta muy bien acondicionado, y los platos estan bastante bien presentados. Tengo que agradecer sobre todo las recomendaciones que nos daba nuestra ayudante de camarero en los postres. El que pasa hambre en esa cena es porque quiere. El primer día es para medir lo que cada uno come. Yo ví que me quedaba corto normalmente con dos platos y a partir del siguiente día empece a pedir tres y no hay ningún problema. Y si alguien se queda con hambre puede pedir los postres que quiera. En presentación le pondría un 8 o 9, en calidad un 7 (se nota cuando se cocina para tanta gente). Eso sí, hay detalles graciosos. Que a nadie se le ocurra pedir un surtido de ibéricos, porque en nuestra mesa casi nos da la risa. El contenido de dicho surtido eran dos lonchas de Salchichón, una de jamón cocido, otra de mortadela, otra de chopped y otra de algo que no se que era. Al final de la cena escuché que el cocinero era sudafricano, por lo que pienso que en Pullmantur deberían llevarle a que conozca una buena tabla de ibericos. A parte de eso la comida vale lo que pagamos.
En cuanto a los camarotes, yo las vi acordes a lo que pagamos (interior superior), mucho mas amplia de lo que esperabamos, y sobre todo funcional. La mesa era muy grande, el baño no dió problemas (además en nuestra habitación estaba dividido en dos partes, una con la ducha y otra con el water, bastante util en un camarote interior para evitar olores), teniamos hasta un sofá cama y una mesita que nos fue bastante util. La cama de matrimonio está bastante bien, aunque a los que sean algo mas grandes le colgarán las piernas.
Por último por ahora, hablare del tiempo que hemos tenido. Dos días antes del crucero miré la previsión y era de lluvias casi continuas en todas las escalas. Al final solo nos llovió un poco en Marsella (si Marsella, ya que suspendieron la visita a Monaco y Niza por el mal tiempo). En el resto de escalas tuvimos muy buen tiempo ya que era casi soleado sin tener que soportar los agobios de una temperatura muy alta. Eso sí, en la mar tuvimos una buena. Yo estaba preparado para que la primera noche fuese movidita por eso del golfo de León pero apenas notamos nada. La noche siguiente, en el trayecto desde Marsella a Livorno fue mas entretenida. El barco se movía un poco (bastante para muchos) y fue continuo durante toda la noche. Por la mañana había bastante gente mareada. Yo pensaba que ya habíamos pasado todo lo complicado. Pero a partir de las 20:30 y hasta las 24:00 vino una especie de temporal y el barco parecia un juguete en el mar. Fue en el showde las 21:15 cuando la gente empezó a sentir los efectos por completo. Ya llevabamos media hora de vaivén continuo (cuando digo vaivén es que dando los pasos en los pasillos, uno te mandaba a un lateral del pasillo y el siguiente al otro, bastante fuerte) y con la ubicación del teatro, que me parece que es donde mas se notan las olas, la gente entraba y salía (sobre todo salía) del espectaculo en busca de pastillas para el mareo y muchos de ellos vomitar. El pobre Ariel soportó que le rompiesen el show innumerables veces, y aquí fue cuando mejor fue la respuesta del personal dentro de sus posibilidades (y de que la mayoría de ellos estaban muy mareados). Empezaron a repartir bolsas por si la gente necesitaba vomitar por las escaleras, los pasillos y los dormitorios, repartieron las famosas manzanas verdes para evitar el mareo y en recepción repartieron pastillas contra el mareo. En el segundo turno de cena no habría mas del 20% de la gente, y muchos salieron en mitad de la cena.
Una recomendación que me dieron es que si se mueve mucho el barco no ingerir muchos líquidos. Mi novia tuvo que echarlo todo justo antes de empezar la cena y pudo cenar perfectamente (no tomo nada de liquido y estuvo mucho mejor).
Bueno, ya seguiré contando cositas, saludos