OCTUBRE DE 2003-Bangkok
Salimos del Shangri-la a pelo, como siempre. Vistazo por aquí y en el tiempo de decir por allá ya tenemos a un taxista que nos aborda. Taxi, Taxi! "déjanos un par de minutos que me sitúe" le dije en un inglés digno de cárcel. Nos subimos, ¿que íbamos a hacer sinó?.
Bangkok no te deja indiferente y a mí me alucinó, no tanto como lo que vino después, sólo 4 horas después de haber pisado suelo tailandés.
Agarramos pues a éste taxista, su nombre Timelek, para mí "cabronazo" en tono cariñoso.
Conducía como se conduce en Thailandia, lo que se puede conducir por el espacio que te queda entre tu propio coche y el de los demás, sorteando Tuk-tuks, vendedores ambulantes motorizados y hasta un elefantito con cuidador y todo. Teníamos un poco de sueño pero, al contrario que todos los del autobús que nos traía del aeropuerto, no cogimos ninguna excursión. Los que sí lo hicieron, el resto, se vieron envueltos en un atasco tal, que se pasaron TODA LA TARDE de ese día en un atasco y tuvieron que anular la misma. Mientras ,nosotros dos planchábamos por dos horitas, la oreja. Después de levantados nos subimos al taxi de Timelek...(cabronazo)
"Where do you go? o algo así...nos decía sonriente. Nosotros teníamos la referencia del barrio de más mala reputación de Bangkok, el Patpong... donde sabíamos de la existencia de un mercado nocturno y la zona de prostitución, donde se mezclan los turistas, con monjes budistas, prostitutas-tutos, gays, transexuales y hasta un ministro de la India (que lo ví yo, con traductora, secretaria y guardaespaldas).
El taxista se negaba, no de forma tajante, pero dejaba entender de la peligrosidad del lugar (que no era en nada cierto) además de hacernos gestos como pasando su dedo índice por el cuello a modo de "rebanada de percuezo"... Yo empezaba a tener dudas y con mi mujer decidimos aceptar sus propuestas...pero dónde íbamos sinó?
CABRONAZO iba sonriendo y yo intentando entenderlo. Iba repitiendo que nos llevaría a un lugar sólo para " looking, no fucking...only looking" y seguía riéndose y balbuceaba algo como " peep and chooo" (así lo entendía yo) "only looking, no fucking!"
"Pues vamos, y ya está no?... y después nos vamos a cenar, le dije a mí mujer..
Nos adentramos en una zona indeterminada de la capital, imposible de recordar en mi vida. LLegamos a un lugar sin aparentes signos de animación nocturna. Sólo una entrada en la que se aprecia un sujeto, a su lado varios coches con thais apoyados y platicando entre ellos.
Mi máxima en los viajes que realizo es, "no tener miedo de nada, sin necesidad de ello" en ese momento empleé al cien por cien éste autoconjuro. Cierto es que en ningún momento tuvimos ni el más mínimo temor de nada, pero dónde íbamos a entrar era lo último que creíamos visitar en Bangkok y precisamente con mi mujer, menos... CONTINUARÁ