Bien, pues después de pasear y ver nuestro camarote desde fuera, las petardas ya no aguantaban más y querían piscina, bueno más bien jacuzzis, la pequeñita es una adicta

. Eso sí, sólo usamos los que están permitidos a niños; una pena que no pudieran usar los colgantes, pero...las normas son las normas y las cumplimos. Aunque daba mucha rabia ver que no todo el mundo las sigue y decirle "no" a mis hijas cuando otros niños se lo saltaban a la torera, pues cuesta y duele.
La cubierta de piscinas es la 15. Hay varias, en proa está la zona de adultos, es el Solarium. Cuenta con dos jacuzzis y una piscina con chorros de hidromasaje y de lluvia. Y tumbonas y sofás, una verdadera delicia, que no pudimos disfrutar como se merecía, ya que las niñas no podían entrar.
En esta zona se encontraba también el restaurante de pago Samba Grill y el solarium bistro, que es de los incluidos en el crucero. Por las mañanas ofrecían un desayuno tipo buffet, más escaso que el del Windjammer, pero igualmente fabuloso, y con el aliciente de que tiene mesas en el exterior. Desayunar allí era una maravilla por las vistas, especialmente el día de navegación, que para más inri, coincidió con el paso por el Estrecho de Bonifacio. Es por momentos como ése por los que nos hacemos adictos a los cruceros. En el Solarium Bistro también se podía almorzar, pero en plan light; si quieres un bocado ligero, perfecto, pero si quieres algo más contundente no es el sitio adecuado.
Siguiendo con las piscinas, pasamos a la parte central. Como el barco está dividido por el espacio de Central Park, encontraremos piscinas a ambos lados. En babor la piscina principal y dos jacuzzis. Y en el lado de estribor otros dos jacuzzis y la piscina playera, la "beach pool", llamada así porque hay una orilla artificial donde colocan tumbonas y sombrillas como si estuvieses en la playa. Me habría encantado una de esas tumbonas, pero con las petardas siempre estamos en movimiento. Hablando del tema tumbonas: hay todas las que quieras, quizás no justo en el sitio donde te gustaría, pero hay que reconocer que no costaba nada de trabajo encontrar hueco, incluido el día de navegación. Y el sistema de toallas ha cambiado. Antes te daban unas toallas tras registrar tu sea pass, y si no las devolvías te cargaban 20 dólares, creo recordar. Ahora no, no das la tarjeta y pides todas las que quieras. Las toallas son de peor calidad, pero en mi opinión, compensa con creces. Es un sistema mucho más cómodo, aunque mucha gente las dejaba en cualquier sitio en vez de llevarlas a los containers, pero bueno, ahí estaban los sufridos mozos de piscina recogiendo y limpiando.
Hablando de limpieza: es el barco más limpio en el que he navegado, sin duda. Incluso los aseos de las piscinas estaban siempre impecables, y secos

. Con toallitas de bebés y desinfectante especial gratis en los cambiadores infantiles y pañales bañador sólo con pedirlos.
Si avanzamos más hacia popa encontramos más piscinas. A babor, la piscina de deportes, una piscina igual que la main pool, pero en la que organizaban juegos y deportes acuáticos. A estribor la zona infantil, con distintas áreas y una piscina circular divertidísima porque tiene unos chorros que generan una corriente en el agua que te arrastra. Allí entraban niños y mayores por igual a jugar.
En la zona infantil tenían unas hamacas pequeñitas monísimas para los niños.
Muy cerquita de aquí estaba el wipe out café, una zona para desayunar, merendar y picoteo en general.
En la popa, y dividido por el hueco del Paseo Boardwalk, está la zona de deportes, canchas de baloncesto, mesas de ping-pon, el minigolf, la tirolina y las dos piscinas para surfear.