Tal como prometí ayer. Ahí va mi comentario del viaje :
Como cualquier otra cosa que suscite expectativas, el viaje ha tenido cosas positivas y negativas; aunque mi impresiòn del mismo, en su conjunto, ha sido mas negativa que positiva, en cuanto ha roto muchas de mis expectativas, que por otra parte nada tenían de utópicas, a juzgar por la idea que cualquiera tiene de lo que debe ser un crucero. Lo que no implica que lo haya pasado mal; pero eso si, a costa de poner por mi parte y por la de mis acompañantes, una buena dosis de optimismo y ganas de disfrutar del viaje; espíritu, este, que no debemos olvidar llevar en la mochila de cualquier viaje, si queremos que las piedras que podamos encontrar en el camino no nos obstaculicen alncazar el los objetivos finales del mismo : Pasar un buen tiempo; ver y aprender nuevas cosas, hacer nuevas amistades o relaciones ; olvidar la rutina , obligaciones y problemas dirarios; descansar mente y cuerpo ( en la medida de lo posible ). Y en suma cargar las pilas para poder, a la vuelta, continuar con nueva energía el día a día de nuestras vidas.
El primer golpe de efecto negativo, fué el caótico embarque; El peor de todos los que conozco de los tres cruceros que hasta ahora había hecho ( dos con Grand Voyager, uno con Infinity ). Aunque en esto, probablemente también ha tenido mucho que ver las características de la terminal del puerto de Valencia, que a mi juicio no reune condiciones suficientes para este tipo de embarques masivos, si no se organizan minuciosamente. En este sentido se echaba de menos, personal de Iberocrucerros informando y controlando a los recien llegados en la misma puerta de acceso a la terminal, así como un espacio mas amplio en el interior, para acoger a las mas de mil personas ( la mitad ruidosos y descontrolados colegiales ) que habían sido convocados para realizar los consabidos trámites de embarque a partir de las 6 de la tarde.
En el lado positivo reconcer que la totalidad de los desembarques, en cada uno de los puertos de destino fueron también de los mas ràpidos y ordenados que he tenido ocasión de conocer. Incluido el desembarque final en Valencia. Aunque, en esta ocasiòn, por ser de los primeros en salir , no he podido comprobar como se desarrolló para el resto.
A partir de ahí el espíritu de patio de recreo de colegio público, inpregnó y marcó todo el crucero, solo interrumpido por los paréntesis de las excursiones en tierra que habíamos contratado previamente a precios mas baratos que los ofrecidos por Iberocruceros; con unos "profesores-pastores", prácticamente "missing", en cuanto al control efectivo y "pastoreo" de sus respectivos "rebaños" y con una actitud altamente tolerante por parte del personal de Iberocruceros hacia las "hordas" que habían aceptado invadiesen masivamente el crucero, sin lectura previa de "Cartilla" alguna. También es cierto, y en honor a la verdad hay que decirlo, que el comportamiento de los colegiales no era homogéneo, y que se observaban entre algunos de ellos, (minoritarios) actitudes mas acordes con los buenos modales y la educación cívica básica que tanto se echó en falta en el resto. Lo que dicho sea de paso pone de manifiesto que algo está fallando en la educación que están recibiendo nuestros menores y que todos pagamos con nuestros impuestos. Todo ello dió lugar a ruidos y voces por los pasillos, incluso a horas nocturnas, que disminuyeron algunos días, pero que no cesaron, tras algún toque de antenciòn por los responsables de Iberocruceros; Jóvenes sentados en pasillos, escaleras e incluso ascensores, interrumpiendo el paso y que, en su mayoría, solo se movían, y de mala gana, si les pedías paso, o les mirabas fijamente con mala cara; escupitajos, colillas y a veces hasta latas de bebidas y otros objetos que, ocasionalamente, se arrojaban por la borda desde algunas cubiertas, con los consiguientes riesgos para la seguridad del barco y los pasajeros; Todo lo cual culminó con dos incidentes, que aunque no presencié, si se comentaron en el barco; uno de los cuales fué una agresión de una de las colegialas que, en una discusión estampó a otra un vaso en la cara ocasionándole lesiones, cuya gravedad desconozco, y él incendio de una papelera dentro de uno de los camarotes, con el consiguiente peligro para el barco y su pasaje; incidente que terminó con el desembarco forzoso en Civitavecchia de los seis mozalbetes que fueron considerados responsables.
En cuanto al capítulo del personal, en general gente amable y con buena disposiciòn para atender a los viajeros, pero cuya profesionalidad, en ocasiones, era manifiestamente mejorable. La limpieza de camarotes bien, aunque en las zonas comunes, dejaba algo que desear. No obstante creo que, en este caso, al personal de limpieza, dado el perfil del "ganado" que suponía mas o menos la mitad del pasaje, tampoco puede pedírseles más.
Si bien en el Restaurante Formentor, que fué el que nos tocó en suerte, en general no tengo motivos de queja de los camareros que nos atendieron, al principio faltaron detalles de atenciòn que si tuvimos en otros cruceros, aunque, con el paso de los días, se fueron corrigiendo y mejorando.
En cuanto a la comida, con pretensiones de minimalista, resultó escasa y manifiestamente mejorable . Tal vez, por ello al percatarse de algunas quejas de los viajeros en este sentido , después de los primeros días permitían tomar mas platos de los que correspondían con arreglo al menú. Sorprende que, tratándose de un crucero casi exclusivamente de españoles, publicitado para el gusto de estos y con jefe de cocina español, los platos fuesen, en la mayoría de los casos, poco reconocibles como propios o típicos de la rica y variada cocina española y con una forma de cocinado también poco acorde con la tradición culinaria española.
El buffet aceptable, pero limitado. Además se echaba de menos que permaneciera cerrado para la cena, que no dispusiese de helados y que por la tarde faltasen las frutas o que la oferta de pastas y dulces en la merienda fuera casi limitada a bizcochos de múltiples colorines.
Los espectáculos, en cambio, me sorprendieron positivamente y fueron, para mi de lo mejor del crucero. Si algo en ellos hubiera criticable, sería, tal vez, la repetición del formato de los mismos, que consistía en un, mas que aceptable espectáculo de varietés ( canto, ballet moderno, acrobacia y números de magia ) con distintos ambientes y motivos cada día ( Egipto, Piratas, homenaje a Michael Jackson, etc ), excepto un día que se dedicó íntegramente a la actuaciòn de Angel Rielo, un cómico gaditano , monologuista, con la típica gracia andaluza, con algunos chistes geniales, aunque con otros un poco chabacanos para mi gusto; aunque en general ameno y divertido para pasar un buen rato.
Otra cosa buena es que no te agobiaban para consumir bebidas en los espectáculos o en los distintos bares o ambientes donde había algún tipo de actuaciòn; lo cual es de agradecer, especialmente a quienes, sin ser abstemios tampoco somos asiduos bebedores .
La animaciòn no puedo hablar mucho de ella, porque normalmente hago escaso uso de la misma durante los cruceros y lo mismo ocurriò en esta, pero por lo poquito que pude ver, tengo la impresiòn de que su calidad no era superior a las que he visto en mis otros cruceros.
En cuanto a las excursiones que hicimos con "Tuitalia" en cada uno de los destinos, muy buena relaciòn-calidad-precio, por lo que repetiría nuevamente con ellos en el futuro. Los autocares estaban esperando puntualmente a pié de barco en todos los puertos excepto en Civitavecchia, donde la autoridad portuaria solo lo permitía a los contratados por Iberocruceros y aunque no eran de última generaciòn, cumplían perfectamente su cometido, sin ninguna incomodidad. En cuanto a los guías, excepto el de Mesina-Taormina, por lo que después diré, todos los guías , en general estuvieron bien, y especialmente las dos guías de Nàpoles-Pompeya y de Roma, quienes condujeron al grupo con maestría entre el maremagnum y las riadas de turistas, demostrando que conocían y amaban su oficio. La recomendaciòn de alquilar un sistema de radio y auriculares en estos dos destinos, que parecía en un primer momento destinada a obtener un dinero extra ( 2 euros por persona ) de unas excursiones a precio muy razonable, resultaron al final totalmente imprescindibles y altamente recomendables para poder seguir las explicaciones y no perderse durante los recorridos.
Si algo hemos de criticar de las excursiones, ha sido el penoso incidente ocurrido en Mesina-Taormina en que nos vimos involucrados de forma involuntaria y sorpresiva 29 pasajeros, cuando tras llegar al autocar 15 minutos antes de la hora fijada para la partida, comprobamos que nuestro autobus ( el número 3 ) no estaba y que los n 4 y 5 estaban completamente llenos. Tras protestar por ello al guía, este llamó a un responsable de "Tuitalia", que ante la imposibilidad de solucionar el problema de otra forma optó por contratar, in situ, cuatro taxis furgoneta, para trasladarnos a todos hasta Taormina, con la intenciòn de que una vez allí nos uniésemos al grupo del uno de los autobúses y siguiesemos las explicaciones con el guía de ese grupo. El problema era que de esta forma nos perdíamos las explicaciones que el guía iba dando por el camino. Pero lo peor vino, cuando llegados a Taormina y al punto de encuentro donde habíamos quedado con el guía, ni este ni el grupo se encontraba allí, por lo que despuès de una breve espera y discusión entre nosotros, decidimos comenzar la visita a Taormina por nuestra cuenta. Eso si echando pestes del guía y de "Tuitalia", pues eso generó un malestar general en el el grupo de afectados. Finalmente en el deambular por las calles, terminamos tropezando con el grupo y el guía que nos había dejado tirados, por lo que in situ se llevó un buen repaso, y dimos un espectáculo en plena calle, tal vez necesario, pero incómodo y poco edificante. Ante ello, el guía para zafarse de la bronca que estaba recibiendo nos dijo que no nos preocuparamos ya que mientras daba tiempo libre a su grupo, avisaría a los taxistas para que nos esperasen donde ellos habían aparcado el autobus ( al otro extremo del pueblo ) y que pasaría a recogernos de inmediato, para hacer con nuestro grupo la excursiòn guiada. Sin embargo, el muy ladino, ( por emplear un término fino ) volvió a dejernos tirados; lo que aumentó el cabreo, hasta el punto de decidir no pagar ni un euro por esa excursiòn, quienes aún no lo habíamos hecho. De regreso a Mesina contactamos telefónicamente con el responsable de "Tuitalia", quien nos explicó el error ocurrido consistente en que, el día antes y desde el propio barco, por mediaciòn de uno de los que iban en nuestro grupo de afectados, que los puso en contacto, habían contratado, sobre la marcha dos autocares más para los dos nuevos gupos recien incorporados , pero el encargado de los autobuses entendió dos autobuses en total, y no enviò el nuestro que estaba contratado desde el principio. Además de la explicaciòn y de las reiteradas y sinceras disculpas nos ofreciò pagar únicamente la mitad del precio de esa excursiòn, lo que a mi me pareciò aceptable, a pesar de que un incidente así y el berrinche consiguiente no tiene precio. A pesar de ello la cosa no terminó ahí por otro nuevo error, a mi juicio, de "Tuitalia", que en un inexplicable exceso de generosidad, se ofreciò tambièn a compensar con la misma rebaja del precio a los todos los demás que si habían realizado normalmente y con su guía la excursiòn. Pero eso ya forma parte de la intra-historia del viaje que no voy a contar para no extenderme en exceso.
En descargo de "Tuitalia" he de decir, que además de intentar solucionar el error cometido contratando los taxis y ofreciendo una rebaja en el precio, también en excursiones contratadas en otros cruceros a través de la organización del barco correspondiente, hemos tenido algún incidente que derivó en una insatisfacciòn semejante, por lo que en conjunto, y pese a los errores, después de la experiencia completa, insistó en que, a los precios que ofertan, repetiría en el futuro con "Tuitalia" .
Supongo que a pesar de esta parrafada algo se me habrá quedado en el tintero y que incluso haya quien no comparta alguno de los aspectos a que me he referido, pero esa es mi impresión del viaje.
En cuanto a Iberocruceros, es mi segunda decepción ( 2 de 3 ) con esta compañía después de una magífica travesía por Islas Griegas ( cuando aún no había sido adquirida por Carnival ) con el Grand Voyager, y otra decepcionante un año después con el mismo barco, por Fiordos Noruegos ( tras su adquisiciòn por Cárnival ). Desconozco si en esta ocasión mi decepcion es una consecuencia de la crisis económica actual, o de la política empresarial de la empresa Matriz ( Carnival ) o a las dos cosas a la vez . Pero me temo que de seguir así, terminarán por hacer cruceros de turismo mochilero.
Lo que si tengo claro es que, después de ésta experiencia estaré vacunado para un tiempo y que la proxima vez que me plantee hacer un crucero me pensaré muy mucho viajar con Iberocruceros.