Hola,
Acabo de volver del Música. El barco es una pasada y la calidad del servicio es bastante buena. La comida es bastante buena y muy abundante, aunque te recomiendo que siempre que puedas acudas a los restaurantes en lugar de al buffet por lo que luego contaré de algunos viajeros. En cuanto a la ropa, que fue uno de los temas que más nos preocupó, te encuentras de todo, aunque la mayoría de la gente sigue la "norma del día", es decir, gala, informal o casual. En cuanto a la gala, basta algo arregladito, tipo boda/comunión. En particular, nosotros no vimos a nadie con esmoquin ni nada así muy muy llamativo. El resto de los días, pues ropa normal y ya está. Por tanto, no es necesario que carguéis las maletas a reventar

La piscina, bueno, la bañera grande

(en general la cubierta superior) resulta algo inaccesible. Es verdad que hay tropecientas mil tumbonas, pero normalmente no cabe un alfiler, sobre todo el día de navegación. Y los del equipo de animación (están hasta aproximadamente las 6 de la tarde) más que a animar se dedican a romper tímpanos. El resultado es que no hemos pasado más de 3-4 horas en la piscina en todo el crucero, y siempre a última hora aprovechando el primer turno de cena. Lo bueno es que hay actividades alternativas.
En cuanto a las colas, que según lei en algunas hebras eran excesivas, sólo me resultaron tediosas en el embarque (luego os cuento). En lo demás, fueron bastante razonables y rápidas.
Hay, sin embargo, algunos "puntos débiles" que podrían mejorar la calidad general del crucero y la sensación que te traes a casa.
Primero, hay muchos críos y el "nivel" y comportamiento de muchos italianos (sin ánimo de ofender) deja mucho que desear. Según nos comentó alguien en el barco, parece que han hecho unas ofertas irresistibles en Italia (críos gratis gratis y precios irrisorios) y se está pagando el resultado. Y, por la impresión del primer día en la nueva ronda (los de la salida en Venecia), este es peor ...
Segundo, el tema de las excursiones. Ya leí algunos comentarios al respecto en otras hebras, pero DEFINITIVAMENTE, la mayoría no valen la pena en cuanto a precio/calidad. Yo he hecho 3 programadas: Olimpia, Éfeso y Estambul (la larga). Quizás se salven la visita a Olimpia y a Éfeso, por aquello de que están un poco distantes y conviene "asegurar" el regreso. La visita completa a Estambul (la de 7-8 horas) es un TIMO. Todo lo que enseñan está uno al lado del otro. Las entradas son baratas (incluso gratis) y un taxi del puerto a la mezquita azul cuesta 10 €. De la comida, mejor no hablamos. Y además, te llevan a una tienda de alfombras (casi una hora desperdiciada) y te "dicen" por dónde queda el gran bazar para que te pierdas por él durante hora y media. Resultado, más que visitar el palacio de Topkapi (para mí lo más interesante), te dicen dónde está y te pasean por él hasta el restaurante. Lo del taxi nos lo contó un compañero de mesa en la cena, que había sido más inteligente y había ido por libre. Por cierto, se llega a tiempo para comer en el barco. En cuanto a la visita a Dubrovnik (espero haberlo escrito bien), se puede hacer perfectamente por tu cuenta, ya que la lancha te deja a la entrada del caso antiguo y éste es muy pequeño (paseo relajado a pie). Ah, por cierto, si vais a subir a la muralla para ver las vistas panorámicas, cobran 7,5 euros. Un robo, vaya. En cuanto a Venecia, tenéis una lancha justo en el muelle donde se desembarca a la derecha que os deja en la misma plaza de S. Marcos por 11 € ida y vuelta. Y, en mi opinión, Venecia es para pasearla por tu cuenta.
Tercero, las estancias en puerto resultan excesivamente breves.
Cuarto, el embarque (en Bari). Aunque todo acabó funcionando bien y cumplieron los tiempos, resulta caótico. La terminal es muy pequeña y coinciden los que se suben y los que se bajan. La sensación de estar perdido es grande. Primero, porque en Madrid te dicen que una vez que factures las maletas te puedes olvidar de ellas y es falso. Debes recogerlas en el aeropuerto y subirlas al autobús. De nuevo te dicen que te olvides de ellas, pero vuelve a ser falso. Hay que entregarlas conforme te bajes del autobús. Te dan un número, que todavía no sé para qué sirve, y te mandan al primer piso de la terminal, donde primero tienes que conseguir tu tarjeta magnética a cambio enseñar la visa o dejar un depósito (mostrador al fondo a la izquierda conforme se sube). Una vez tengas la tarjeta, tienes que acceder al barco por la puerta que hay enfrente de los mostradores anteriores. El caso es que se forman unas colas impresionantes.
En cualquier caso, como ya he dicho, el viaje vale la pena. Si alguien no quiere su pasaje, acepto donaciones
Ah!, este ha sido mi primer crucero, pero, si puedo, no dudaré en volver a hacer otro.
Espero haberos sido de utilidad.
Saludos