El espectáculo que había se llamaba Tagura, aunque era parecido a los demás, realmente era el fin de fiesta del crucero, con la despedida, con el personal, las banderas...pues unos 500 cruceristas entre ellos los Deliciosos, terminaban el crucero al día siguiente.
Queda como un poco raro, y piensas, mañana habrá otro espectáculo o no?, pues te queda un día mas.
Se solicitaba vestimenta formal en la cena, era gala, pero también las maletas tenían que dejarse antes de las 2 en el pasillo, así que no se como lo iban a hacer esos pasajeros.
Tomamos una copa en el Tiger, con el grupo de la mesa..
En nuestro rincón delante de las escaleras a la cubierta 7. No probamos nada nuevo, pero nos juntamos para hacer los comentarios del día, unos se habían ido a Bruselas, otros habían hecho un primer acercamiento a Brujas y sus canales de 4 horas y media con paseo en barco, se quejaban de que a la 13,30 ya habían vuelto al barco y eso que habían salido a las 9, y es una pena no disfrutar de la belleza de esa ciudad y de los 72,90€ del coste de la excursión. La verdad, habían intentado anularla pero les fue imposible pues 4 personas es bastante dinero y la puedes organizar por tu cuenta. Si nos hubieran llamado, casi seguro se habrían quedado en Brujas para volver con el grupo hasta las 16.
En el restaurante tocaba menú de gala. El salmón de entrada una loncha, muy bueno...pero solo una
el risotto fantástico como siempre, incluso los espaguetis. De plato principal, tacos de solomillo o gambones... El solomillito fino fino y pequeño, de risa, y las gambas con arroz pile y una salsa ricas, pero solo tres tristes gambas... así que había que repetir las gambas para poder comer algo decente... en una de las noches de gala.
De postre el típico suflé Alaska con llama, que traían los camareros, con la música... excepto el nuestro que estaba liado en fase risotto, sin llegar a los principales.
Después de la cena tomamos un café amareto en la Gocce, pero por poco tiempo pues quería ver a mis Deliciosos... y despedirnos de ellos, se queda uno un poco triste...
Son gente maravillosa. No pongo los nombre pues seguro que se me olvidaría alguno...Espero que alguna vez volvamos a viajar juntos...y si no, nos apuntaremos a alguna quedada vuestra, si nos lo permitís.
Estaban en el salón L´Ametista. Algunos ya cambiados las galas y con las maletas hechas.
Te vienen recuerdos de Lucia comiendo saladitos, que graciosa, pero solo de su cuenco.
Es que lo de muchos de los camareros no tiene nombre...
Como cuando al traer las copas para 8 personas, antes de la cena, te trae un cuenco con unas patatas fritas, le dices no hay saladitos, te dicen no, solo hay eso, y te levantas y vas tu a la barra y ves allí los cuencos en hilera con saladitos pides uno, o dos porque había muchos...y te lo llevas a la mesa...
Son las pequeñas cosas que ves que no se esfuerzan, que les da igual, lo que diferencia a unas navieras de otra, y para que llamar la atención al camarero...y cabrearte en tus vacaciones.
La distancia a Ámsterdam son 105 millas, la llegada esta prevista a las 9,00 después de unas 15 horas de navegación.