Acabo de llegar de pasar una semana en el MSC OPERA y aquí expongo mi opinión para quien pueda interesarle.
El barco me causó una estupenda impresión. Es absolutamente nuevo, con una decoración sobria y elegante, amplio en todas sus zonas y muy limpio. La estabilidad extraordinaria; costaba trabajo pensar que íbamos navegando. Mi camarote, el 12029, es el mejor que he tenido en mi ya extensa vida de crucerista, y el personal encargado de su mantenimiento, muy eficiente y discreto.
Las comidas buenas en general, tanto en el buffet como en el restaurante, si bien el servicio de éste último tiene que mejorarse mucho. Hubo un día en que tuvimos que esperar más de una hora para que sirvieran ¡una pechuga de pollo con patatas!. Parece que el problema es de la cocina, que tiene un orden de confección de platos absolutamente cuartelero que no admite el más mínimo cambio.
Las cubiertas son amplias y con cientos de hamacas y sitios para instalarse y éso que estaban permanentemente abarrotadas. Las dos piscinas muy limpias y los jacuzzis siempre llenos, (hubo pasajeros que yo creo que no salieron de ellos). Los juegos que se organizaban parecían entretenidos. Hubo concursos para todos los gustos, incluso para gustos un poco dudosos, como el del globo-banana.
El interior del barco está muy cuidado; se vé que es nuevo. Hay una buena zona de tiendas, y también bares, salones, discotecas, casino y lugares donde sentarse cómodamente a oir música ó a leer, lejos del barullo de las cubiertas, como la biblioteca. También tiene su Ciber-Café con conexión a Internet a un precio razonable.
Los espectáculos de la noche son, salvo excepciones, muy inferiores en calidad a la del magnífico teatro, grande y estupendo. La primera noche actuó un "tenor" que destrozó varios fragmentos conocidos de Operas con una voz que sólo hubiera sido desagradable si además no hubiese cantado en permanente fuera de tono. Y había un "humorista" del que imagino que habrá pensado seriamente en un plan B para ganarse la vida en un futuro próximo. Dos horrores. Por cierto, la Compañía debería plantearse cambiar el decorado del escenario de vez en cuando, porque consistió en un fondo de pequeñas luces azules para todo. Aunque ahora que recuerdo, se ponían a veces verdes y a veces amarillas.
De las excursiones no puedo hablar aunque me imagino que, como siempre sucede, no habrán dejado contento a nadie. Nosotros (éramos un grupo de siete personas) tuvimos el buen acierto de llevarlas contratadas privadamente con la Agencia (El Corte Inglés) con un microbús a nuestra disposición en Kusadasi y en Estambul, así que hicimos lo que quisimos, vimos todo lo que nos interesó, dispusimos de tiempo de sobra y además no creo que nos salieran más caras que las del barco.
Respecto al idioma era muy agradable comprobar que el español estaba considerado el segundo de a bordo, despues del italiano. Ni el más mínimo problema en ése aspecto en ninguna zona del barco.
Y una cosa que me encantó: nada de propinas obligatorias como en todos los cruceros que había hecho hasta ahora, y que era algo que me sacaba de quicio. Naturalmente, dí propinas. Pero las que me parecieron oportunas.
Y no sé que más decir. La valoración total del crucero para mí es de notable alto. Y comparto la opinión de BLUEMOON, en el sentido de que un crucero es lo que es y nada más. Que el que quiera comida de superlujo, se vaya a Horcher; el que quiera servicio diez estrellas se vaya al Ritz de París y que el que quiera conocer a fondo Estambul, que se instale allí una temporada.
Un abrazo
E.P.B.