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Y allí empezó una odisea de tarde

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¡Vaya con el Epic!
Después de asearnos fuimos al buffet a comer, eran las 14:15h y aquello parecía la jungla

. Había gente por todas partes, gente comiendo en las hamacas de la piscina, por el suelo, las mesas estaban a reventar, era algo que jamás había visto.
¡Normal! La escala de Palma era de 9 a 14:30h, así que todo el mundo aprovechó ese horario y nos encontramos los más de 4 Mil pasajeros de golpe en el Buffet.
Decidimos salir ir a pasear por el barco y como cerraban a las 15h regresar quince minutitos antes de que cerraran... Bufffff fue peor
Llegaron todas las excursiones de la naviera justo antes de zarpar y aquello estaba a tope, la gente estresada, enfadada, tremendo. Total que nos servimos un poco de comida y bajamos a ver como estaba la Cucina...¡A topeeeeeeeeeee también!
Allí vimos una barra y decidimos comer de pie ¡Nunca nos había pasado esto en ningún crucero!
Nos fuimos al camarote agotados y al ir a dejar las cosas en la caja fuerte no se abría ¡y dentro estaban nuestros pasaportes y algo de dinero!
Llamamos al técnico y en nada llegó, no había forma de abrirla, vinieron tres técnicos distintos y ya aproveché para quejarme del ruido que hacía el extractor del WC y de la ducha (infernal, no puede dormir bien esa noche

)
Así que imaginaros a tres técnicos más de una hora metidos en nuestro camarote
¡Parecía el de los hermanos Marx!
Después de acabar a mamporros con la caja fuerte para conseguir abrirla y de tapar los extractores con papel para amortiguar el ruido

, dejaron nuestro camarote. Total que pasmos los siguientes días sin caja fuerte, con los dos extractores llenos de papel y sin que funcionara ni el secador, ni uno de los enchufes de 220 ¡Vamos una maravilla!
En ese momento nos juramos no navegar nunca más con
NCL
... Peeeeeeeeero todo empezó a cambiar