Ante todo perdón por faltar a mi palabra de no volver de este mi retiro voluntario electrónico-epistolar, pero son unas disculpas a medias pues la señora Sandrita, muy educadamente, me ha pedido explicaciones sobre mis aseveraciones sobre la secta llamada testigos de jehova (deliberadamente en minúsculas)Mireusté (que diría un cateto de un pueblo de Valladolid metido a político de infausto recuerdo, al menos para mí) Desde mi muy humilde punto de vista ninguna o casi ningua religión (no conozco todas) que busque el arrobamiento y la felicidad basándose en mentiras y en una interpretación muy sesgada de la biblia (también deliberadamente en minúsculas)una biblia mutilada y hecha a su medida me parece deleznable, entiendame usted, no me parecen deleznables los seguidores crédulos de esa miasma, y en ese punto le doy la razón, mi calificativo de rumiantes no fué respetuoso con esos pobres infelices, ya que ante todo merecen conmiseración, nunca desprecio; pero si nos encontramos ante unos testigos de jehova integrantes de su cuerpo, por asi llamarlo, de mando, sus ancianos,o sus 144.000 ungidos por la mano de dios (sic) como ellos los llaman, que suelen ser gente instruida y que la mayor parte de las veces mienten de forma consciente en su propio beneficio, entonces señora mía, no es ya que se merezcan ser llamados rumiantes o cuadrúpedos, no señora, merecen ser flagelados publicamente o pasados por las armas al amanecer (es una "boutade" entiendame usted). Sabía usted que su editorial sita en la ciudad de Nueva York es la una de las mayores editoriales, sino la mayor del mundo¿?, se enriquecen a costa de gentes a la cual engañan sin ninguna verguenza, haciendolas prisioneras de una promesa mesianica de fin del mundo que ellos van postergando sine die. Lea usted en vez de testigos de jehova, si le place, cualquier tipo de persona que por su verborrea y su actitud sean los mas aptos para amargar una cena o cualquier forma de agapé.
Perdone mi cruda manera de exponer mis ideas, pues en ningun caso pretendí ni pretendo ofenderla o escandalizarla.
Un cordial saludo.