Regreso a La Habana.
Me resulta muy difícil poder transmitir el montón de sentimientos que se agolpaban dentro de mí al ver que nos volveríamos a encontrar.
La noche que nos despedimos, la que le dije hasta pronto y mandado un beso en la distancia… había estado sola junto a Ella… pero aquella tarde, un montón de gente se concentraba en las cubiertas para ver el maravilloso momento… La entrada en La Habana, es algo inolvidable para quien lo ha visto, para quien lo ha vivido. Es imposible, que teniendo una gota de sensibilidad dentro de ti, no te emocione sentir ese abrazo cálido con el que te recibe. Porque, como dijo Salao, es como si Ella te abrazara…
Me sentía celosa de la gente que la miraba… sin sentirla… me molestaban los comentarios de los demás… que no la podían entender… y sentía rabia de que tantos ojos que no la amaban… la miraran sin aceptarla tal y como es. Hubiera querido… estar yo sola con Ella, como aquella noche cuando nos despedimos.
Mi Habana permanecía ajena a la incomprensión y a las palabras de censura por el deterioro de sus lindas fachadas… Mi Habana bailaba libre… y divertida. Mi Habana vive al margen del tiempo… al margen del resto del mundo. Ella, es un mundo en sí mismo. Ella, etérea… y plena… saturada de tantos y tantos momentos históricos, nos recibía con elegancia… Con una elegancia extrema y exquisita, inconfundible, única… que ninguna otra ciudad seria capaz de tener. Ella, está herida y es romántica… evocadora y sensual.
Vi los fantasmas del pasado deambular desde la Caleta de San Lázaro hasta el Malecón y extenderse mas allá… hasta los últimos rincones de callejas y callejuelas… de tejados… de arcos y rejas… de portales… de plazas… de escaleras… de iglesias barrocas, de palacios y mansiones… de patios… de puertas y ventanas… de balcones…
Las luces que me habían despedido… eran, ahora rayos de sol… el día era tan luminoso que la luz me hacia daño… y mis ojos se entrecerraban para dejar caer las lagrimas que no era capaz de retener. La vi aparecer de pronto. Allí estaba, llena de vida y de color. Con aquella amalgama de tonalidades diferentes formando un espectáculo armonioso y equilibrado.
Hubiera querido detener el tiempo… detener el barco… que todo hubiera quedado suspendido en un segundo… y que el avance del Holiday hasta el puerto no se hubiera producido.
El mismo Malecón que me había despedido apareció de pronto ante mis ojos. Las mismas personas que nos habían despedido nos daban ahora la bienvenida… y desde el barco se podían hasta oír las risas de los niños una vez mas disfrutando del agua, las notas de las sinfonías rítmicas de los grupos de música… Podía imaginar las conversaciones de un sábado cualquiera. Las miradas de complicidad… Los pasos detenidos y el movimiento tranquilo de la gente. Los gestos afectuosos ante el encuentro de un amigo… Los besos fugaces de los enamorados.
El barco avanzaba lentamente y sin remedio por el estrecho de la Florida hasta encontrarse cara a cara con el Castillo del Morro y con el Castillo de San Salvador: Dos ojos que todo lo ven. Los ojos que guardan y velan a mi Habanita del alma. El Holiday enfiló por el canal de entrada… y todos aquellos edificios de increíble belleza y riqueza arquitectónica volvieron a desfilar uno tras otro ante mi tristeza. Se perdía mi vista en el horizonte, sabiendo las muchas cosas que no había visto, sabiendo que mi iría de La Habana, sin conocerla.
Era increíble, pero el barco ya estaba atracado. La plaza de San Francisco, estaba tan cerca… tenia ganas de escaparme y correr hasta ella para llevarme un ultimo beso. No nos dejaron despedirnos.
Baje del barco directamente al autobús que nos llevaría al aeropuerto. Sentí que me arrebataban ese ultimo instante al que tenia derecho. Ahora sé, que Ella ocupará un lugar en mi corazón para siempre… y sé que también yo lo ocupo en el de Ella.
Sé que un día… volveremos a encontrarnos como dos hermanas a las que la distancia y el tiempo no hacen mella. Como dos hermanas unidas irremediablemente por un origen común. Nos encontraremos frente a frente… como la imagen de uno mismo que se refleja en un espejo, hasta reconocerte en él.
<u>Mis consejos:</u>
No juzgues. Vive el encuentro con La Habana como mejor te parezca, pero no la juzgues. Ni intentes cambiarla… Ella es lo que es.