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<font size="4">SABADO 24 DE JUNIO- BARCELONA, ESPAÑA</font id="size4"></u>
Nos levantamos sobre las 7,00 h y fuimos a nuestro último desayuno en el VOYAGER, WINDJAMER, es el día en el que el restaurante estaba mas concurrido, nos despedimos de nuestros camareros del restaurante principal y como no, de Brenda, una chica mexicana encantadora, es realmente amable y servicial, ojala tengais la suerte de conocerla.
Una gran nostalgia, se respiraba en el ambiente,
teníamos que dejar el barco, la semana había pasado rápidamente, señal de que la disfrutamos seguramente.
Desde muy temprano se podía ver un ir y venir de maletas, la noche anterior te dejan instrucciones en el camarote, hay varias opciones, para los que cogen vuelo en aeropuerto, los que contratan un coche privado o los que van por libre. Dependiendo de lo que vayas a hacer tendrás que poner unas pegatinas en las maletas que te dejan en el camarote, señalan la hora de desembarque.
Nosotros ibamos directos a Barcelona, por lo que os aconsejo no facturar las maletas, sino directamente las llevamos al taxi.
Una última vuelta por la Promenade y despedida de nuestros amigos, tenían que coger vuelo rápidamente hacia Madrid.
No hay que desanimarse, ya mismo estaremos preparando nuestro próximo crucero
.
Cogimos un taxi, que tardó aproximadamente 10 minutos, hay una fila continua de taxis, pero hay que tener en cuenta que somos más de 3000 pasajeros y hay que esperar un poquito, nos dirigimos a la estación de tren, dejamos maletas en consigna y a visitar Barcelona, el viaje aún no ha terminado.
Cogimos un metro que nos dejo cerca de las Ramblas, es una calle peatonal llena de bares y floresterías y puestecillos diversos.
Entramos en la boquería, el mercado de frutas, verduras y carne, la verdad es que me llamó la atención la presentación y calidad de toda la fruta.
Nos dirigimos a la catedral, muy bonita, pero una pena, gran parte de la fachada estaba tapada con andamios y no pudimos fotografiarla. Paseamos por su bello barrio gótico.
Cogimos el metro y fuimos hasta el Parque Guell, situado en las afueras de la ciudad y representa el intento de Gaudi de construir una ciudad con jardines para 60 familias, no lo terminó. Prpararos porque la caminata hasta llegar es de 20 minutos, con una calle larguísima y una enorme pendiente. Muy cansada, la verdad. Pero merece la pena.
Hacía una calor horrorosa,
ya que a pesar de haber muchos árboles, las sombras se echaban en falta y el día era radiante de sol . A la entrada la fuente del dragón, adornado con cerámicas preciosas.
Una plaza con asientos de mosaicos de cerámica, puedes contemplar el parque y la ciudad de Barcelona.
Y como no, el Palacio de Gaudi.
Continuará.........
Viento en popa y a toda vela