Hola Freddy! Gracias por sus palabras. Yo fuí en esta oportunidad en el Voyager of the Seas, de la Royal Caribbean y ocupé un camarote interno, que por cierto, tuve que pagarlo doble, porque NADIE! en mi familia se dignó a acompañarme, porque en realidad todos tenían compromisos y yo me moría por ir a ésa ruta y en ésa fecha, de manera que me arriesgué a ir SOLA (mi primer viaje sola). Al principio con un poco de susto, después, me agoté buscando información de los sitios a visitar, para evitar contratiempos y efectivamente! me fué de maravillas en ese aspecto. El barco de 138.000 toneladas, muy bello! hasta una pista de patinaje sobre hielo tenía, en la cual hicieron un bonito espectáculo, para cuya apreciación, sí dividieron los pasajeros, por cuanto el recinto no tiene cabida para la mitad de los pasajeros, como usualmente los dividen, de manera que tuvimos que tomar tickets, para la fecha que cada quien quisiera de las 4 (mas o menos) que ofrecieron. Yo lo tomé para la noche de Roma. Fuera de ése espectáculo, todos podíamos intentar el patinaje, sólo que debíamos ir de pantalón largo y con medias. Yo no lo hice, porque lo dejé para el último día, que era de navegación todo el día, con la mala suerte que ése día (atravesábamos desde Palermo para Barcelona) y el barco se movió mucho, entonces me quedé quietecita: primero tomando el poco sol que había en la piscina(pero vestida y arropada con toallas, porque hacía frío y después me quise ir al camarote, pero allí se sentía más el movimiento, de manera que me fuí a uno de los bares del piso 14 y me puse a leer de frente a una ventana con vista al mar. Lo malo de esta ruta, tan espectacularmente interesante, es que no se puede disfrutar bien de lo extraordinario del barco porque es un día en cada una de éstas grandes ciudades (que ya es poco) adicionado a que en Mónaco, Florencia y Roma, los puertos quedan muy distantes de las ciudades y hay que tomar tren para visitarlas, por lo tanto, se opta por estar todo el día en las ciudades y no venir a almorzar al barco, para no perder tiempo y aún así, se queda uno con ganas. Seguidamente, uno llega exhausto al barco y en mi caso por ejemplo, no tenía voluntad de esperar hasta media noche para ver algunas actividades buenas del barco y me acostaba a las 10:00 p.m. super cansada. En fin! que es una ricura siempre, pero, moraleja: Cuando vaya a tomar un crucero, ebn una ciudad lejos de su lugar habitual, váyase el día antes para que duerma la noche previa en el sitio de embarque, así llegará más descansado y podrá disfrutar mejor de todas las actividades. Saludos cordiales! y cuénteme: cuándo piensa viajar Ud? y para dónde? Ciao