Mayo 23, 2026

Me lo conto mi amigo Marcos Perez

02 Jul 2006 20:43 #10842 por mayestycruiser

El trato personalizado y la atención extrema son sólo aperitivos de lo que el Seadream tiene para ofrecer.

Nada de grandes piscinas ni multitudes de bañistas, en el SeaDream predominan los espacios íntimos y acogedores.


SeaDream no es un crucero más, es un yate. Abordar la embarcación de 334 pies es adentrarse en una fantasía ideal para el otrora popular programa de televisión que reseñaba la vida de los ricos y famosos. Su tripulación de 92 navegantes tiene la encomienda de brindar a los 110 huéspedes -mediante una proporción cercana al uno a uno- todas las atenciones de ultralujo que requieran durante su trayectoria de siete días que inicia en San Juan rumbo a puertos caribeños franceses, ingleses y estadounidenses.

Una tarde soleada sirvió como escenario para la presentación que le hiciera Clive Carrington -director del club de huéspedes y actividades de la lujosísima embarcación de dueños noruegos y matrícula bahameña.

Ya en la cubierta es obvio que el SeaDream no es una embarcación cualquiera. El piso está confeccionado con maderas de teca impecables, acompañado de cómodos muebles y camas reclinables de diseño balinés para el disfrute de las muchas actividades disponibles al aire libre.

Los yates SeaDream I y II tienen itinerarios diversos, recorriendo rutas por Europa, Suramérica y el Caribe. Algunos ejemplos:

SeaDream I
(del 5 al 12 de agosto de 2006) Sale de Dubrovnik, Croacia, para visitar en Grecia a Corfú, Galaxihidi (Delphi), Canal de Corintio, Navplion, Mikonos, Iraklion (Creta), Santorini y Pireus (Atenas), para luego desembarcar en Grecia. El precio de este viaje comienza en $8,900, aunque hay ahorros disponibles.

SeaDream I
(del 18 al 25 de marzo de 2007) Se embarca en Charlotte Amalie, Saint Thomas, para ir a Road Town, en Tortola; Great Harbor, Peter Island (Islas Vírgenes británicas); Basseterre y South Friar’s Bay, en St. Kitts; Charlestown, Nevis; Barbuda; Gustavia; Virgen Gorda, en las Islas Vírgenes británicas, y San Juan para el desembarque. El precio para este viaje comienza en $4,900.

SeaDream II
(del 19 al 26 de noviembre de 2006) Sale de San Juan hacia Marigot, en St. Maarten; Gustavia, St. Barth; St. John, en Antigua; Anguila, Virgen Gorda y Jost van Dyke, en las Islas Vírgenes británicas, y de regreso a San Juan. El precio de este viaje comienza en $5,900.

Desde el 2 al 30 de diciembre de 2007, el SeaDream I tendrá como puerto de embarque y desembarque a San Juan. Algunas de estas rutas por el Caribe oriental incluyen paradas en Culebrita (Culebra) y Vieques.
Probar los canapés de mariscos y paté con una copa de champán es en el Top of the Yacht Bar un atisbo de las delicias que cada noche confecciona el chef Sudesh Kishore, especialista en la gastronomía india, caribeña y vegetariana, para el gozo de los viajeros.

“Hacemos todo lo que está a nuestro alcance para que nuestros huéspedes tengan una experiencia culinaria inolvidable”, acotó Kishore al darnos la bienvenida, mientras Carrington nos apuntaba a que incluso hay ocasiones en las que algunos huéspedes han acompañado al equipo culinario en expediciones para comprar víveres.

Antes de iniciar el recorrido por la nave, una breve introducción de parte del amable director de actividades nos subrayó la valía de la cristalería y de las obras de arte que hay por todo el buque, seleccionadas por Atle Brynestad y su esposa, socios de la empresa tenedora del barco, y una compañía cristalera con sede en Oslo, Noruega.


Confort y diversión

Llama la atención la amplitud de las cubiertas del SeaDream -que proporcionalmente tienen más espacio al aire libre que un crucero- en las que el viajero nunca está desatendido en cualquiera de los seis niveles del barco.

Comenzamos nuestra exploración en el tope de la embarcación donde hay 18 camas balinesas que pueden ser preparadas para dormir sobre sábanas belgas ante las estrellas y el fresco de la brisa marina. Allí, el huésped puede ordenar un masaje tailandés y recibir las mismas atenciones que tendría en su cabina.

A pocos metros está el simulador digital de golf, en donde puede escoger entre 30 campos. Probamos el simulador y constatamos que le brinda al usuario condiciones similares a las reales, como una posible preparatoria para el que quiera desembarcar en uno de los puertos de parada para probar su suerte en el deporte de la ‘bolita y el hoyo’.

En el quinto nivel hay un comedor al fresco en el que 36 comensales pueden degustar las delicias culinarias a bordo, instalaciones médicas para los viajeros y amplios pasillos para caminar disfrutando de la vista marina.

Ya en el cuarto piso observamos que ningún detalle queda desatendido en el SeaDream. Otra área al aire libre y con vista al mar está disponible para masajes, desde la cual se puede acceder a la biblioteca.

Dos citas del poeta francés Charles Baudelaire grabadas en la fina cristalería decorativa del salón y una diversa selección de libros y revistas -útiles para la orientación y el entretenimiento del viajero- son el menú fuerte de todo el recinto libresco.

A pocos pasos se alcanza el piano bar, el casino, la boutique y el gimnasio con vista al mar, que integra un spa y un salón de belleza que cumple con las exigencias de aquellos que buscan ser mimados sin límites.

La diversión y el buen comer caracterizan al segundo y tercer nivel. En este último, ubica la piscina -a la que se le puede colocar en el fondo el logo corporativo de la empresa que decida hacer su convención en alta mar- con su barra, la recepción y el Card Room, donde se puede conversar y disfrutar de un trago.

Mientras que en el segundo nivel el mar es el patio de recreo. Una plataforma retráctil pone a la disposición de los bañistas el escenario marítimo sin par de las playas visitadas.

Mas no basta darse un chapuzón desde la plataforma, allí el viajero puede hacerse de una de las tres motoras acuáticas, siete kayaks o dejarse arrastrar por la adrenalina e incursionar en una jornada de esquí acuático.

Para aquellos que prefieran aventuras tranquilas hay un velero que sale del yate y ofrece excursiones por las costas, así como equipo de submarinismo para deleitarse con las bellezas del fondo marino.


Cabinas ultralujosas

Para vivir la experiencia SeaDream a todo dar hay que dormir en la cabina 315. La también conocida como Owner’s Suite tiene 450 pies cuadrados y dos habitaciones.

Su cuarto principal cuenta con una cama tipo queen y un baño con bañera jacuzzi y ducha de masajes, en la que podrá malcriar su cuerpo con la amplia línea de productos y cremas Bvlgari, así como con las batas para después del aseo.

También la habitación tiene acceso a internet de alta velocidad -hay laptops disponibles si se solicitan-, radio, televisor de pantalla plana, equipo para oír DVD, al igual que un pequeño refrigerador con cervezas y refrescos disponibles para el huésped.

Como si todo esto fuera poco, hay un medio baño disponible para los que visiten la habitación, un comedor con cuatro sillas y un mullido sofá desde el cual se puede apreciar la vista al mar.

De otra parte, la habitación Comodore consiste de dos cuartos sencillos unidos -lo que la hacen la alternativa ideal para las familias más numerosas- con dos opciones: se convierte en un aposento con una cama doble acompañada de una mesa comedor para tres comensales con una pequeña sala y dos baños completos; o en su lugar puede tener dos camas dobles y una mesa para cuatro comensales.

A pesar de que la Owner’s es la habitación que representa la oferta ultralujosa que caracteriza al SeaDream, todos los aposentos del barco tienen su encanto.

Y es que lo que caracteriza al yate es la profusión de detalles que lo separa de los cruceros. En todas las habitaciones, el viajero se topará con una botella de champán en hielo, orquídeas nítidamente cuidadas -que también abundan en gran parte del barco- y obras de arte para su deleite.


Fiesta de sabores

Comer en el SeaDream es un festejo a la diversidad de gustos. Según Carrington, cada periplo cuenta con su vino de la casa -aparte de la amplia oferta de jugos, gaseosas, cervezas y licores regulares- aunque los comensales pueden escoger de la gran oferta a la carta para acompañar su cena caribeña, oriental o de fusión de cocinas.

Por ejemplo, la cena gala de degustación que el buque ofrecía durante su viaje en abril incluía caviar ruso servido sobre un mousse de coliflor, como aperitivo; una sopa de tomates blancos con dumplings de albahaca; un filete de lubina servido en una cama de alcachofas con arroz confeccionado con queso y especias; y de postre un mousse de frambuesas servido con yogur congelado de vainilla.

Incluso platos de la gastronomía india están disponibles de ser solicitados, así como menús vegetarianos con ricas alternativas a las cenas tradicionales. La tripulación del SeaDream tiene tan gran empeño en el servicio que si un grupo de comensales le pide una cena especial al chef Kishore, él podría invitarlos a hacer la compra y a la cocina para que vean todo el proceso culinario.

Mas las palabras son cortas para describir al SeaDream, un buque que, más allá de un yate, es una experiencia que debe ser vivida

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