La verdad es que sí... Fue desesperante... Cuando me enteré del naufragio no supe que era el "Concordia" ni tampoco lo relacioné con el crucero de mi amiga. Sabía que estaba de crucero en un barco de Costa, pero no lo asocié. Hasta que me llamaron y me dijeron que era su barco. Entonces entré en estado de "shock". Mi móvil no paró de sonar en toda la mañana... Hasta que supimos que estaban bien. Incluso la oí en una de las entrevistas que hicieron en televisión.
Luego, Pitupo, cuando supo que la conocía, y como somos de Alicante, me envió un cuestionario de preguntas, que le hice y él lo publicó en su blog.
Qué horror. Ellos fueron de los últimos en desembarcar. Lo hicieron sobre las 5 de la mañana. Aún no sé cómo mi amiga se bajó de ese barco. Tiene ahora 70 años. Es una mujer de cierto peso y problemas en las rodillas. Ella dice que bajaba "a culás" por el barco. ¡Qué valiente! Uno no sabe de lo que es capaz hasta que no se ve en una situación igual. Viajaban con su hijo y su nuera. Su hijo fue uno de los que ayudó a otros a desembarcar.
Cuando su hija viajaba a Barcelona para reunirse con el resto de familias afectadas y a la espera de que regresaran de la isla de Giglio, esta oyó en la radio que había un matrimonio en el barco que ante la imposibilidad de desembarcar de forma inmediata, le había dicho a su mujer, que no se preocupara, que si tenían que morir, lo harían juntos. Al oír esto por la radio, le comentó a su marido que qué bonito gesto, qué detalle de amor... Luego supo por boca del locutor que aquel señor era fulanito de tal... Su padre.
No puedo evitar emocionarme al recordar todo esto. Aunque Costa los haya indemnizado generosamente ya nada volverá a ser igual. Precisamente, el crucero del año que viene era, en principio, un crucero "bacorero", porque así es como se llama el nombre de mi barraca, "Tot Bacores". Queríamos celebrar que ya hemos cumplido 25 años en las Hogueras de San Juan, pero no puede ser. La crisis y los problemas de salud han hecho mella en muchos de nosotros... Aunque yo tengo mi reserva para las Capitales Bálticas, no será lo mismo. Mi amiga mantiene que jamás volverá a subir en un barco de crucero. Dice que al menor movimiento, ruido o lo que sea, se moriría. Ya no va al psicólogo, pero entiendo y comprendo su temor. Y lo respeto. Su marido, en cambio, me decía no hace mucho que él sí volvería a viajar en crucero... Misterios del ser humano.
No se puede decir "de esta agua no beberé", pero solo espero y deseo que nunca nada ni nadie me robe la ilusión por seguir viajando.