Junio 12, 2026
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Breve relato de un crucero trasatlántico

03 May 2007 16:36 #416611 por JOTAEME
SABADO, 14 DE ABRIL. BARCELONA – PARIS - GUADALUPE – COSTA ATLÁNTICA

Para embarcar en el Costa Atlántica debíamos volar desde Barcelona hasta Guadalupe pasando por Paris. El vuelo Barcelona Paris partía del Prat a las 07:50 debiendo estar 2 horas antes para facturar. A las 05:45 Marga y yo nos encontramos en el aeropuerto con Carol y Victor, en el mismo punto donde nos habíamos conocido dos años antes. Buscamos el mostrador de Air France y nos sorprendió la cola que encontramos pues normalmente si se va con tiempo se factura de forma rápida. De hecho no parecía una terminal digna de un aeropuerto internacional, la información brillaba por su ausencia pero descubrimos que no estábamos en la cola correcta y que a un lado, medio oculta entre columnas, estaba la cola de nuestro vuelo. La presencia al lado del mostrador de una azafata de Costa Cruceros nos confirmó que esa sí era nuestra cola. Cuando por fin se dignó a acercarse hasta nosotros comprobó nuestros nombres en una lista y nos informó de que la cancelación de un vuelo anterior había dejado en tierra a un grupo numeroso y que como nosotros íbamos con tiempo de sobra para enlazar con el vuelo hacia Guadalupe, probablemente nos iban a colocar en un vuelo siguiente. Efectivamente cuando llegó nuestro turno nos confirmaron la información: saldríamos en el vuelo de las 09:30 que llegaría a Paris sobre las 11:30 con tiempo suficiente para pasar los controles y embarcar a las 13:00 en el avión que a las 13:30 partiría rumbo a Guadalupe. De hecho simplemente cambiábamos el tiempo de espera, en lugar de esperar en Paris esperaríamos en Barcelona. La única pega que le encontramos es que habíamos madrugado innecesariamente y que desaparecía la posibilidad de encontrarnos con el grupo de supertec que estaba esperando la salida de su vuelo vía Milán. Pero no todo iba a ser malo: nos encontramos con la sorpresa de que Air France nos compensaba invitándonos a desayunar y con una indemnización de 75 € por persona.
Facturamos las maletas (que por cierto iban a ir solitas hasta la cabina del barco, algo que daba un poco de miedo a la par que nos liberaba de la recogida y nueva facturación en Paris y de la recogida en Guadalupe), cruzamos los dedos para que no aparecieran en Singapur, recogimos las tarjetas de embarque de los dos vuelos, hicimos un poco de cola para cumplimentar la indemnización, pasamos el control y nos dispusimos a disfrutar de un suculento almuerzo a base de zumo o café y bollería.
Con cierto retraso se inició el vuelo hacia Paris. Llevábamos bocadillos, acostumbrados como estamos a que en los trayectos cortos nos obsequien con un simple caramelo. Pero nos sorprendimos de nuevo cuando nos ofrecieron un nuevo desayuno, que para tratarse de un avión no estaba nada mal. Alrededor del mediodía aterrizamos en el aeropuerto Charles de Gaulle de Paris, pasamos los controles y llegamos a la zona de embarque con solo unos 20 minutos de tiempo para curiosear en las tiendas. A la una y cuarto subimos al avión e iniciamos el vuelo rumbo a Guadalupe.
Era nuestro tercer vuelo rumbo al Caribe y enseguida notamos que Air France no es Pullmantur ni Air Plus. Los tres aviones volaron igual y nos llevaron a nuestros destinos, pero todo y las estrecheces de un pasaje en clase turista, Air France resultó más cómodo, con una comida más cuidada con vino incluido y una pantalla ubicada en la parte trasera de cada asiento que permitía ver películas, documentales, videos promociónales y turísticos y una serie de juegos (comecocos, ajedrez, solitario, etc.) que evitaron que dedicara las horas del vuelo a leer o dormir como había hecho en las ocasiones anteriores.
Atrasamos los relojes 6 horas y aterrizamos en Guadalupe a las 17:10. Rápidamente nos llevaron al puerto y por fin tomamos contacto con la impresionante mole del Costa Atlántica. Pasamos el control de entrada y simplemente nos indicaron el camino a seguir hasta nuestra cabina. Allí encontramos la documentación y las tarjetas de identificación que a partir de ese momento nos permitirían salir y entrar al barco y realizar los pagos a bordo.
El tamaño del camarote nos pareció correcto para dos personas, si hubiera estado ocupado el sofá cama adicional hubiera resultado agobiante, pero para dos estaba bien: justo al entrar a un lado tres puertas de armario y al otro el aseo con una pequeña ducha, luego el sofá con una pequeña mesa y enfrente el mueble con una hilera de cajones y la nevera, sobre la nevera la caja fuerte y encima el televisor, un gran espejo creaba sensación de amplitud, luego venían dos camas juntas y por fin la terraza con dos sillones y una mesa. Nada del otro mundo pero confortable y suficiente. Las maletas aún no habían llegado, nosotros, por si acaso, llevábamos una muda y el bañador en las mochilas que gentilmente nos había regalado Pullmantur dos años antes. Si Costa hubiera tenido el detalle de regalarnos otro par no hubiéramos estado haciendo publicidad de la competencia, pero parece que cada vez son más racanos en cuestión de regalos (de hecho creo que Pullmantur nos dio las últimas mochilas que le quedaban y no ha vuelto a comprar más).
Después de la toma de contacto nos dirigimos a la primera de las citas: a las 19:00 horas disfrutábamos de la primera pizza en la Pizzería Napoli de la cubierta 9. Quince minutos después no tuvimos problema alguno en reconocer a drago y esposa cuando una pareja se dirigió jocosamente a nosotros. Tal como había supuesto se trataba de gente maja, divertida y habladora que nos pusieron un poco al día de lo que hasta el momento estaba resultando su crucero, nos quedamos un poco cortados cuando nos entregaron unos obsequios (unas preciosas casitas de yeso que decorarán nuestros hogares y harán que les recordemos siempre) pues nosotros no habíamos caído en ese detalle y nos supo mal no poder corresponderles. Como nosotros queríamos bajar para curiosear en las tiendecitas que vimos en el puerto nos despedimos y quedamos en frente del salón Paparazzi después de la cena.
Cuando salimos del barco descubrimos que las tiendecitas ya estaban cerrando y tuvimos el tiempo justo para comprar un recuerdo y puesto que no nos apetecía un paseo nocturno por la zona portuario regresamos al Costa Atlántica. El primer contacto no me resulto tan brusco como esperaba por las descripciones que del barco había leído , cierto que la decoración es clásica y estridente, pero no resulta molesta y enseguida la aceptas y te parece hasta bonita. Tras un corto recorrido regresamos al camarote para descubrir que las maletas seguían desaparecidas, medio en broma empezamos a preocuparnos. Sobre las 20:30 recibimos una llamada de supertec que nos dijo que llegaron con el tiempo justo y por eso no había acudido a la cita en la pizzería. Quedamos para después de cenar en el Paparazzi. Luego se nos presento Ryan, nuestro camarero de cabina, que se ofreció para todo lo que pudiéramos necesitar. Seguro que hablaba varios idiomas pero el español no era el que más dominaba, de todas formas nos entendimos siempre.
A las 21:15 tomamos contacto con el restaurante y con Jesús, nuestro camarero peruano, con el que lo pasamos muy bien puesto que hacía y aceptaba bromas además de ser eficiente y amable, Jesús tenía un ayudante que no hablaba ni prácticamente entendía el español y del que lamentablemente no recuerdo el nombre, su atención también fue en todo momento satisfactoria. La carta de la cena nos abrió el apetito (a pesar de que llevábamos un montón de horas despiertos, habíamos desayunado dos veces, comido, merendado y degustado las pizzas del Napoli) y empezó la sesión de gula, comiendo más de lo que debíamos pero sin podernos resistir a probar los platos que se nos ofrecían. Descubrimos, también, que el agua en jarra no estaba mal y desistimos de comprar agua embotellada (a 1,30 € más el 15 % por el servicio la botella de litro). Todas las cenas las realizamos en el restaurante, también la mayoría de las comidas (excepto cuando el tiempo de las escalas no se adecuaba con el horario de la comida) y bastantes desayunos. La calidad de comidas y cenas es bastante superior en el restaurante que en los buffets además de resultar más cómodo el hecho de que te sirvieran y de tener, por lo menos en las cenas, la mesa reservada.
A las 11:00 nos encontramos con drago que nos dijo que no iba a venir con nosotros en el tour previsto por Saint Maarten puesto que quería dedicar todo el tiempo posible a las compras en Philipsburg (¡qué listo fuiste, drago!) Nos defraudó no poder compartir esas horas con nuestros nuevos amigos dominicanos pero tuvimos que aceptar su decisión.
De regreso al camarote comprobamos que por fin había llegado el equipaje y empezamos a deshacerlo. Extrañado por la ausencia de supertec le llamé a su camarote y su madre me informó que había acudido a la reunión prevista, regresé al Paparazzi pero no encontré a nadie y volví al camarote. No había que preocuparse, nadie escaparía del barco y más pronto que tarde íbamos a encontrarnos. Llevábamos más de 26 horas despiertos y decidimos acostarnos. No llegamos a enterarnos del momento en que el Costa Atlántica desató las amarras y empezó a navegar rumbo a la que, en realidad, sería nuestra primera escala.

Continuará ...

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03 May 2007 16:48 #416617 por drago
Joder, que buen escritor, parece que eres periodista o reportero.

te ha quedado muy bien, te agradezco por lo que me toca y despreocupate que los presentes no eran esperando nada a cambio. No sabes que gusto me dio que todo este hablar desde hace meses se consumara en vernos cara a cara, de verdad que gracias.

Por otro lado lamento que no pudieramos compartir la escala como lo teniamos previsto, pero como dices, fui listo y compre cosas que necesitaba.

En cuanto a la decoracion, estoy plenamente de acuerdo contigo, creo que no era tan chillona como habiamos leido aqui y a mi en lo particular no me molesto en lo absoluto.

Espero tu proximo articulo.


Millennium 2002
Constelation 2005
Costa Atlantica 2007
Legend OTS 2008

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03 May 2007 18:34 #416667 por Irlanda
Jotaeme, excelente cronica del viaje. espero con ansiedad el proximo capitulo.

Ana

P.D: Lo siento pero no tengo acentos.

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03 May 2007 18:34 #416766 por Irlanda
Jotaeme, excelente cronica del viaje. espero con ansiedad el proximo capitulo.

Ana

P.D: Lo siento pero no tengo acentos.

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03 May 2007 20:59 #416855 por drago
Irlanda:

Despreocupate, eso es un mal que nos afecta casi a todos.

Sigue disfrutanto el relato de mi amigo Jotaeme.


Millennium 2002
Constelation 2005
Costa Atlantica 2007
Legend OTS 2008

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03 May 2007 21:21 #416879 por nur99
Aquí tienes a otra lectora, aunque me quedan unos añitos para poder hacer un transatlántico.[:)]


Costa Atlántica 2001
Millenium 2002
Costa Fortuna 2004
Msc Música 2007

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04 May 2007 00:31 #417103 por GNYO
Nuria,

Colocas a los niños y listo.

#1 - Grandeur OTS
#2 - Century
#3 - Legend OTS
#4 - Fortuna
#5 - Música

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04 May 2007 12:51 #417380 por JOTAEME
DOMINGO, 15 DE ABRIL. SAINT MAARTEN

El Jet Lag hizo acto de presencia y antes de las 6 de la mañana ya estábamos despiertos. Eso nos dio oportunidad de disfrutar del primer (de hecho casi el único) amanecer desde la terraza del camarote. La temperatura era agradable, las mamparas protegían del viento y allí cómodamente sentados en los sillones vivimos el nacimiento de nuestro primer día de crucero. El sol aparecía parcialmente envuelto por blancas nubes por detrás de una isla desconocida (aún no habíamos adquirido el habito de observar a través del canal de TV el punto exacto en que se encontraba el barco). Cuando el estomago empezó a protestar decidimos buscar el desayuno.
Aun no conocíamos el barco, era para nosotros un mundo nuevo por explorar. Pero si algo tenía claro era la ubicación del restaurante (puentes 2 y 3) y de los buffets (puente 9). Ese primer desayuno lo hicimos en el buffet: bollos, tostadas, mantequilla, mermeladas, pan, salchichas, panceta, salmón, huevos duros, huevos revueltos, cereales, yogures, fruta, zumos, leche, café líquido y liofilizado, té, ... supongo que no me dejo nada (ojo, la relación es de lo que había, no de lo que comimos, aunque casi). La cantidad y variedad estaba bien, la calidad aceptable, los zumos de polvos y el café muy bueno como laxante.
Con el apetito saciado fuimos a ponernos los bañadores y nos acomodamos para tomar el sol en la piscina de popa, exclusiva para adultos, lo que significaba que no debería haber niños chapoteando y corriendo. Pronto comprobamos que la gente no sabe o no quiere leer y que a pesar de que en el barco hay normas, si no afectan a la seguridad nadie se preocupa de hacerlas cumplir. De todas formas los niños presentes en la piscina no resultaron molestos y se comportaron educadamente.
Estábamos observando la estela que el barco dejaba cuando se nos acercó un joven al que inmediatamente identificamos como supertec. Hicimos las presentaciones, aclaramos el malentendido de la noche anterior en la que él nos buscaba en la cubierta 2 y nosotros le esperábamos en la 3 y nos dispusimos a preparar la primera excursión. Sin drago y esposa íbamos a ser 10 y la idea seguía siendo hacer un pequeño recorrido por la isla que nos llevara a Marigot para comprar ropa y terminar en Philipsburg para el resto de compras. La llegada a puerto estaba prevista para las 13 horas y quedamos que tan pronto como pudiéramos bajar nos encontraríamos en el muelle.
De vez en cuando pasábamos cerca de islas e islotes, cuando alrededor de las 11 vimos que el barco se dirigía de lleno a una de ellas sin intención de rodearla dedujimos que, o bien íbamos a vivir un bonito choque o estábamos llegando a Saint Maarten. Por suerte se trataba de los segundo. Felices porque dispondríamos de más tiempo para conocer la isla y comprar en sus tiendas, comimos algo en el buffet y nos dirigimos rápidamente al camarote para recoger las cosas. Pasaba algo de las 12 cuando nos encontramos con supertec y familia en el muelle, después de las obligadas presentaciones salimos del puerto.
Por las informaciones de otros foreros sabíamos que nos estaría esperando una multitud de taxistas dispuestos a llevarnos por la isla y efectivamente allí estaban con los recorridos y las tarifas perfectamente definidos: una vuelta pasando por Marigot de unas 3 horas de duración por 20 $ por persona sin posibilidad de regatear. Seguro que en el centro de Philipsburg encontraríamos lo mismo por menos precio, pero tiempo no nos sobraba y llegar al centro llevaba unos 20 minutos andando o 5 en barco taxi (3 $ por un viaje o 5 $ para ir y venir tantas veces como se quiera), el precio nos pareció correcto y cerramos el trato. Fuimos informados de que lo más seguro era que en Marigot estarían todas las tiendas cerradas y que las que estaban abiertas en Philipsburg cerrarían a las 16 horas.
Atravesamos Philipsburg y nos encaminamos en dirección a Simpson Bay, la primera parada la hicimos a los pocos minutos y nos permitió ver una panorámica de la ciudad y su bahía (Great Bay) con la majestuosidad del Costa Atlántica al fondo. Hechas las fotos de rigor reanudamos el camino para parar cinco minutos después en un chiringuito donde vendían bebidas y recuerdos. Nos sorprendió que el taxista nos pidiera que le pagáramos el importe en ese momento, alegó que lo hacían así porque en más de una ocasión habían llevado a alguien que desaparecía antes de finalizar el recorrido y obviamente no les pagaba. Como no teníamos ganas de discutir le pagamos (fue la única ocasión en que nos cobraron por adelantado).
Seguimos adelante disfrutando de las vistas de Simpson Bay Lagoon y el taxista nos propuso que por 5 $ más nos llevaba al aeropuerto Juliana a la playa de Maho. Esta playa y el aeropuerto se han hecho famosos por unos videos que circulan en You Tube en los que se ve aterrizar a los aviones a pocos metros de la cocorota de los bañistas. Si dispusiéramos de más tiempo en la isla seguramente nos habríamos bañado bajo el rugido atronador de los aviones, pero no era el caso y desistimos de la oferta. De todas formas ya me empezaba a mosquear el susodicho taxista.
Llegamos a un desvió y nos dirigimos bordeando el lago hacia Marigot atravesando la frontera que separa la parte holandesa de la francesa. Cuando llegamos a Marigot comprobamos que efectivamente todo estaba cerrado, solo unos tenderetes en una plaza nos permitieron gastar unos pocos euros en gorros, camisetas y recuerdos. Acto seguido subimos al Fort Louis, una antigua fortaleza que protegía la ciudad y de la que quedan cuatro piedras y dos cañones pero desde donde se divisaba una perfecta panorámica del lago y de la ciudad. Vimos aterrizar un par de aviones pero, por supuesto, sin ningún tipo de espectacularidad. La subida se realizó en taxi hasta el aparcamiento y por un tramo de escaleras hasta la cima.
La siguiente etapa finalizaba en la Bahía Oriental pasando cerca del aeropuerto francés de l’Esperance. Atravesamos la urbanización más lujosa de Saint Maarten y terminamos en, lo que parece ser, el máximo atractivo de la Bahía: la playa nudista. Vimos parar varios taxis para que los pasajeros tomaran fotos, unas cervezas y siguieran camino. Quien quiso tomó el primer contacto con las cálidas aguas del Caribe, bebió algo o espero el momento del regreso.
Ya sin más paradas recorrimos la parte oriental de la isla y terminamos en la calle principal, la de las tiendas, de Philipsburg, donde llegamos alrededor de las 15:00.
No mienten los que dicen que nos encontramos en el paraíso de las compras. Electrónica, ropa de marca, licores, tabaco, joyas, relojes,... todo a muy buen precio para un español y también para un dominicano. Nos encontramos a drago y esposa (Carlos y Ana para los amigos) que nos informaron que le habían sacado el máximo partido al bono del barco taxi pues llevaban unos cuantos viajes para dejar las compras en el camarote del Costa Atlántica) Todo el mundo compró menos yo. Iba en busca de una cámara de video con disco duro pero necesito más tiempo que el que me permitía el cierre de las tiendas para decidir. Además yo iba con la idea de encontrar la cámara que había visto en España a mejor precio y lo que encontré fue una cámara mucho mejor a un ese precio, eso me descolocó y al final desistí. Me he arrepentido una cuantas veces pero ya no tiene sentido seguir flagelándome, así que he decidido olvidarme del tema y seguir sacándole partido a la cámara que tengo (además hasta le tengo cariño)
Nos subimos al barco taxi y regresamos al que durante un par de semanas iba a ser nuestro hogar.
A las 17:45 realizamos el simulacro de emergencia: todos bien alineados y guapos con nuestros salvavidas en la cubierta tres, para que nos grabaran para el video del crucero. Siempre me he preguntado si en los botes de salvamento hay tantas plazas como pasajeros y tripulantes hay en el barco, espero no tener que comprobarlo nunca pero me parece que más de 3500 personas estarían muy apretadas en los botes disponibles. Durante el simulacro el Costa Atlántica desatracó y poco a poco se fue alejando de una isla que me había dejado un poco frustrado porque no había hecho ninguna de las dos cosas que pretendía hacer: bañarme bajo el paso de los aviones y comprar la cámara.
Comimos un poco de pizza, paseamos un poco por las cubiertas para ir orientándonos y descubriendo sitios y rincones y disfrutando de nuestro primer cubata en el camarote (con ron que nos habíamos traído de casa y coca colas que compramos en Philipsburg) nos arreglamos para el espectáculo diario que era en el teatro Caruso a las 20:15. No se si porque estábamos cansados o porque el espectáculo era soporífero pero creo que no hubo nadie que aguantara sin dar una cabezada, lo que si puedo confirmar es que no se oyeron ronquidos. A las 21:15 (hora del segundo turno de la cena) estábamos como un clavo esperando a que abrieran la puerta para disfrutar de nuestra segunda cena.
Mientras hacíamos la digestión deambulamos sin rumbo fijo para llegar al salón Coralia, donde el “Duo Latino” amenizaba con bachatas, salsas, merengues, boleros, etc. La cantante era una cubana llamada Vicky Alonso que nos hizo sentir un poco en casa entre tanto ambiente italiano. A la una de la madrugada, no se los demás, pero yo estaba durmiendo placidamente.

Continuará ...

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04 May 2007 13:11 #417392 por Trini
Pero, ¿ganasteis el concurso de baile o, no?...

Es broma amigo JotaEme. Verdaderamente apasionante tu relato y muy bien dramatizado. Tiene una el sentimiento de estar viviendo allí ‘insitu’ dentro de los bellísimos parajes caribeños y, a bordo de uno de los barcos de Costa más encantadores.

Esperamos su continuidad y, también esperamos que no haya algo de (Alfred Hichtcock), al final del mismo.

Saludos

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04 May 2007 13:19 #417399 por JOTAEME
Me halaga que os guste el relato. Es un ejercicio que me sirve para que el viaje dure unos días más, pues asi lo vivo de nuevo.

Trini, ese día no hubo concurso[:D]. De todas formas yo no lo podría ganar en la vida. Carol y Victor son unos excelentes bailarines y causaban admiración. A mi mujer le encanta el baile, pero su problema es que no tiene pareja. Mi sentimiento del ridiculo es muy elevado y a pesar de que a veces intento moverme un poco estoy a años luz de saber bailar (quizás debería apuntarme en una academia, de hecho sería el mejor regalo que le podría hacer a mi esposa. Otra cosa es que sirviera para algo)
¿A que te refieres con lo de Alfred Hichtcock? ¿Suspense, asesinatos,...)

Saludos,

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