Entramos en en San Giorgio Maggiori, muy buenas las pinturas de Tintoretto… después de la visita, esperamos el vaporetto que nos llevaba a Burano, ahí, esperando nos comimos los bocatas de pie, porque ya eran como las 15:00 horas más o menos y todavía había mucho que ver. Ah, se me olvidaba deciros que desde aquí hay una panorámica estupenda de la Plaza de San Marcos, al fondo.
Para llegar a Burano, tardamos casi una hora, y el recorrido se hacía pesado, pero bueno, es lo que había. Llegamos y antes de salir de la parada, nos fijamos en la hora que llegaba el siguiente vaporetto con dirección a Murano, pues no pasaban muy asiduamente.
Recorrimos la isla, es como Venecia pero en juguete… muy pintoresca.
Después de una vuelta por Burano, hacia las 16:30 partimos hacia Murano. Otro vaporetto. Aquí en Burano, se acabó la batería de la cámara, asi que a utilizar la cámara del móvil.
Llegamos a Murano, había poca gente, ya a esa hora las visitas turísticas habían terminado, las fábricas de cristal estaban cerradas y las tiendas comenzaban a cerrar, pero para dar una vuelta, estupendo.
Una curiosidad de Murano, en las plazas las esculturas no son de piedra o bronce… las hay de cristal. Aunque a mi personalmente la que más me gustó fue la que hay junto a la parada del vaporeto para ir otra vez a Venecia. (la última).
Volvimos hacia Venecia (otro vaporetto) ya bastante cansados, el vaporetto desde Murano, nos dejaba bien Fondamente Nove,o bien en la plaza de San Marcos. Como no habíamos atravesado el Gran Canal en Vaporetto, yo me puse cabezona, porque quería hacer el recorrido. Así que otra vez a la Plaza de San Marcos (ya perdí la cuenta de las veces que pasamos por la plaza de San Marcos).
De ahí cogimos el nº 2 para llevarnos hasta la Plaza de Roma. A mi me gustó mucho el recorrido, se ven todos los palacetes, el puente Rialto desde abajo, el mercado… no os pongo fotos, porque ya estaba hecha polvo, no sentía las piernas, y como iba sentada todas las fotos están hechas a través de un cristal bastante sucio y están un poco borrosas (Pavaca, pon tu las fotos, que se que tu las tienes muy buenas)
Llegamos a la Plaza de Roma, como a las ocho de la tarde, muy cansados, hambrientos y con la vejiga a tope… Volvimos andando hasta el barco, ya casi de noche, con el tiempo justo para ducharnos, arreglarnos preparar un poco las maletas, cenar y ver el último espectáculo.
El espectáculo se titulaba “Dejá vu”, pero ahora mismo no me acuerdo de qué iba.
Otra cuestión que se me olvidaba deciros, cada vez que se coge un vaporetto, hay que picar el billete en unas máquinas antes de entrar. No os olvidéis que es muy importante. A nosotros no nos pidió el revisor el billete, pero en uno de los viajes un revisor iba pidiendo los billetes y le pilló a uno que no había pagado.
Por último, a la disco a tomar una copa y al camarote a seguir preparando maletas porque se acababa el crucero. Aunque el barco hacía noche en Venecia, ni se nos ocurrió salir después de cenar porque estábamos machacados.