Os recuerdo que para aquellos que visitéis Ámsterdam, no dejéis de ir al Museo Van Gogh o al Rijskmuseum ya abierto.
A las 14,00 estaba de vuelta al barco, decidimos comer unas pizzas del buffet, allí siempre hay la margarita y alguna otra, en vez de bajar al restaurante.
Como hacia bueno, pues nos salimos a la zona de la piscina a una de las mesas al sol, ya que el bufe estaba muy lleno y así huíamos de la marabunta, aunque también había gente como en el resto, pero como las mesas están separadas. Pedimos unas cervezas a nuestro camarero peruano Héctor, siempre tan simpático y eficiente, de los pocos que se salvan del barco, incluso me di cuenta que había clientes que ya se sabia que bebidas tomaban y se le nota feliz y contento dentro del barco y claro naturalmente esto repercute en un mejor trato a los pasajeros.
A las 15,10 salíamos de Ámsterdam, siguiendo los consejos de Pacocenic, y del grupo de los Deliciosos, nos fuimos a ver la salida desde las cubiertas de Proa.
Por cierto nos equivocamos de puertas y cubierta y nos metimos casi en el puente de mando, y nadie nos dijo nada, ni de seguridad ni nada. Y eso que pasamos por los camarotes de la tripulación, y estaban algunos abiertos, creyendo que llegaríamos a dicha terraza de Proa.
Dejamos la estación central desde el Amstel.
y los aparcamientos de bicicletas.
El EYE, una nueva construcción al otro lado del Amstel, sede del Instituto del cine Holandes
dentro de los nuevos barrios de Ámsterdam..