Segundo día: día de navegación
Poco que contar, disfrutar del barco, que por cierto no se movió ningún día.
El buffet del desayuno muy completo, con zumos aceptables, y todo tipo de viandas, dulces, saladas, desayuno continental, americano, vegetal, embutidos, cereales, fruta,... mil cosas. Es cierto que todos los días era el mismo ¡pero es que había tantas cosas!!!
Continuamente limpiaban las mesas libres así que siempre tuvimos una disponible. El mirador del buffet justo en proa uno de mis lugares favoritos para desayunar.
El día de navegación sí es recomendable madrugar un poquito y reservar hamaca (se puede ausentar de ellas hasta una hora, lo que de hecho convierte en imposible coger hamaca pasada cierta hora). Conseguimos unas a la sombra, que curiosamente era más fácil que al sol.
Por la noche era el partido de España, que además de en la tele del camarote se podía ver en el Atrio. Allí comprobamos que españoles había un montón y pasajeros de habla hispana en general, un buen número. ¡Ganamos!
El lunes era el día de la cena de gala (siempre vestimenta recomendable, no exigible, ya sabeis el famoso y práctico freestyle

). Se veía gente muy, muy arreglada. Nosotros como había partido íbamos de "la roja" así que cenamos en el buffet. Me pareció más correcto, soy así...
Cuando terminó el partido fuimos a picotear algo y tomarnos un par de vinos al O´Shean ( no me acuerdo
como se escribe). Fue una decepción, había oído hablar muy bien, pero... el brownie congelado y el cheesecake duro como una piedra..

la explicación que le doy es que desde ese bar también se veía el partido así que la hinchada española acabó con los víveres y tivieron que tirar de congelados con cierta prisa..

De todos modos si vuelvo al Epic le daré otra oprtunidad a este bar
Y aquí acaba el segundo día. siguiente Nápoles y Pompeya.