Continuamos con el primer día en la Habana, me había quedado en que decidimos ir a descansar un ratito al camarote ¿no? , pues de eso nada!!!, justo estirarme en la cama, pican a la puerta, mi madre, que me cuenta que tenemos un problema, mi suegra se había llevado sin darse cuenta una bolsa entera de carey !!!!, mi suegra estuvo regateando por comprar dos collares y se puso muy nerviosa (esto del regateo no es lo nuestro), así que sin darse cuenta cogió todas las bolsas que habían encima de la mesa, entre ellas una llena de carey de la pobre muchacha que nos lo estaba vendiendo. En la bolsa habían por lo menos 100 pulseras, collares, no sé cuantos anillos, pendientes, en fin un desastre!! De los mismos nervios a mi madre y a mi nos entró un ataque de risa, mi suegra con un mosqueo que pa qué y Joo haciendo bromas de que se la iban a llegar a Guantánamo! Todo un panorama!!
En fin, una vez nos relajamos un poquito y pensamos en serio, nos dimos cuenta de que teníamos un grave problema, el carey era ilegal allí y mi suegra sin darse cuenta lo había subido al barco (pasamos tranquilamente la aduana sin que nadie nos dijera nada) y claro, todo eso era un dineral para la pobre gente del mercado, teníamos que devolvérselo!! La solución más fácil hubiera sido coger y tirarlo por la borda para evitarnos problemas, pero nos sabía muy mal por esa mujer, al final decidimos ir a devolvérselo con los riesgos que repercutían, cruzar la aduana esperando que no se dieran cuenta al igual que cuando habíamos subido y no nos dijeran nada!!! Conseguimos salir sin ningún problema, así que sepáis que en principio no tenéis que tener ningún tipo de problema para sacar un par de collares de coral negro o carey. Imaginaros que nos llegan a pillar, realmente no se que hubiera pasado, por que a ver quien le cuenta a los aduaneros que eso no era nuestro, en fin, prefiero no pensar en que hubiera podido pasar y recordarlo como una anécdota pasada.
Pero el estrés no acababa en salir del barco, eran las 4:40, el mercadillo estaba en el malecom y se acababa a las 5:00, así que corriendo pillamos un coche de caballos que nos llevará lo mas rápido posible al mercadillo, finalmente llegamos, el mercadillo todavía estaba abierto, bien!!!! Fuimos corriendo a la parada y la chica me vio en la distancia, la pobre se echó las manos en la cabeza, casi se pone a llorar de la alegría, todavía no se había atrevido a contárselo ni a su marido, que se enteró de toda la movida en ese momento, así que finalmente todo salió bien, todo quedó en un sustillo y en una anécdota que quedará de por vida.
Finalmente nos despedimos y nos fuimos del mercadillo, el coche de caballos nos estaba esperando y le dijimos si nos podía llevar a llevar unos medicamentos a la iglesia del párroco español (la dirección me la dieron aquí en el foro), la verdad es que si alguno de vosotros quiere ir a esa parroquia, os recomiendo que no vayáis andando. A parte que está bastante lejos del barco, el barrio nos resultó un poco peligroso, mi madre se quedó en el coche de caballos mientras Joo, mi suegra y yo llevábamos las bolsas de medicinas dentro de la parroquia y ahí va otra anécdota!!
A mi madre no se le ocurrió otra cosa que llevar puesta una cadena de oro, por mucho que le dijimos que se la quitará nos decía que igual se la iban a robar en España que en Cuba, así que hasta que no tuvo un susto no se la quitó, así que ahí va otra recomendación: Sacaros de encima todo lo que llevéis de oro!!! Como os he dicho, mi madre se quedó en el coche de caballos esperándonos y suerte tuvimos de que el conductor del coche de caballos se dio cuenta de que habían unos chavales mirando a mi madre y acercándose para intentar quitarle la cadena de oro, el conductor se movió de sitio y avisó a un par de policías que pasaban en moto por allí. Luego nos contaron que si le llegan a robar la cadena y los pillan les caen 15 años de condena!! Para flipar!!! Casi como aquí ¿no?
Bueno después de toda esta movida ¡llevábamos una tarde bien movidita!!! Seguimos con el paseo en el coche de caballos hasta el Capitolio, donde nos bajamos y seguimos a pie, estuvimos dando un paseo por la Habana vieja: Catedral, Bodeguita del Medio, etc… hasta que se nos hizo de noche y volvimos al barco.
Esta fue la primera noche que fuimos a cenar al Grand Restaurant, espectacular!! No tengo otras palabras, la comida estaba buenísima, el servicio era estupendo, desde aquí les mandó un beso muy fuerte para Omar y Juan, los camareros que nos atendieron maravillosamente cada día. A partir de esta noche decidimos cenar cada día en el Grand Restaurant.
Después de cenar fuimos a tomar unos cócteles al salón Belvedere y a dormir, que no es que estuviéramos cansados, es que estábamos medio muertos después de tantas emociones en un solo d