Buenas a todos:
Nosotros hemos hecho el mini desde Palma. Éramos una pareja con un bebé.
Nuestra experiencia no ha sido muy buena, pero más porque al día siguiente de embarcar, en la escala de Barcelona, nuestra hija se puso mala, y al otro día yo, fastidiándonos el día completo de Marsella, y decidiendo anular la excursión de Milán.
Aún así, hemos pasado buenos momentos viendo a viejos compañeros, y conociendo a nuevos.
Esta es mi valoración del crucero.
PREVIO AL CRUCERO:
- Dificultades para hacer el checkin hasta una semana antes de la salida del crucero.
Esto es responsabilidad del CI, aunque al final, cuando pude hacerlo, salían las fechas de nacimiento mal, y estaba más que confirmado con el CI, por lo que esto sí es responsabilidad de MSC.
- Retraso en el envío de la documentación, hasta apenas unos días antes de la salida.
Descuido del CI, ya que es importante tener la información con tiempo, creando una preocupación innecesaria.
- Documentación de MSC llena de errores.
Varias horas diferentes de salida. Horario del itinerario erróneo.
En concreto, en una hoja pone que sale a la 01:00 en otra a las 00:30, y también a las 14h. Tres horas de salida distinta.
Por cierto, que esta misma documentación impresa, me fue entregada en el camarote el segundo día, y el horario era diferente a la documentación recibida por email. Increíble.
No se indicaba el puerto de embarque.
EMBARQUE EN PALMA:
Se hace desde la terminal 2, a través de una pasarela, hasta llegar a la terminal 1 donde está el barco. Yo iba arrastrando dos maletas, una de ellas grande, y mi mujer con un carrito de bebé, y no nos pareció tan larga. Y eso que estoy fastidiado de la espalda. Fue un trayecto corto, rápido y cómodo.
- Facturación de maletas.
A la entrada del barco, un empleado de MSC me pide la documentación. Le entrego la hoja del checkin, que se supone que es mejor para hacer el embarque más rápido, y resulta que no la reconoce, e insiste que le entregue la documentación. El modo en que me habla, molesto y desagradable. Le respondo enérgicamente que lo que le estoy dando sí vale, y le señalo donde está indicado en número de camarote. A partir de ahí reacciona, y ya nos recoge la maleta grande, y nos dice que podemos subir con la pequeña. El compañero que tenía, era más amable. O sea, la primera persona que me encuentro de personal de MSC, un antipático que no se entera.
- Checkin.
De ahí nos pasan con un hondureño simpático que nos lleva hasta recepción, para terminar de hacer el checkin. Aquí esperamos junto a Carmen y su marido, y vemos como habiendo solo unas personas delante, nos hacen esperar media hora de pie. Durante esta espera, me quedé viendo la situación, y recordando los fallos en la documentación, y la mala atención recibida en tan poco tiempo en el barco, y pensé, esto parece una empresa a punto de quebrar.
Tras hacer el checkin, fuimos al camarote, y ahí me doy cuenta de que no me han pedido la tarjeta de crédito, que raro. Bajé, y les pregunté y resulta que hay que ir a otro mostrador cerca de recepción, que es de contabilidad, pero estaba cerrado, y había que volver ir más tarde. Un descuido en el checkin, que no me avisaran que tenía que registrar la tarjeta, y que imagino, a la hora de pagar algún servicio, me lo habrían denegado, con las consecuentes molestias y mala imagen.
-La primera comida.
Pues resulta que recién embarcados, no han contemplado darnos de comer, así que por pura casualidad, coincidimos con la hora del te, que al parecer era café malo con alguna pequeña pasta. Y por lo que me contaron los que estaban antes, se quejaron, y pusieron algunos trocitos de sándwich de tomate con mozarella. Vamos, una comida ridícula y súper simple, pero al menos pudimos matar el hambre, porque los que embarcaron un poco más tarde y no llegaron a la hora del té, no tuvieron nada de nada hasta las 21h de la cena. Pues que gracia de crucero.
EL BARCO:
El camarote excelente, y el barco muy bonito. Pero no el que más. El Celebrity Solstice me parece mucho mejor, y el NCL Epic también.
LA ATENCIÓN DEL PERSONAL:
Esta fue correcta en todo momento arriba del barco. El personal del camarote, muy amables los dos. En el restaurante, caras agrias, con descuidos, y olvidos, pero serviciales y corrigiendo las confusiones. En la piscina, muy amable la chica peruana. En recepción, normal, pero la atención en español pobre, solo en italiano.
Como no hay cartelito ni modo de poner que no molesten, en una ocasión entraron a lo bruto en el camarote, pero se disculparon. Creo que la única manera de que no molesten, es darle vuelta dos veces al cerrojo. No lo probé, pero intuyo que de esta manera no deja abrir con la tarjeta. En cualquier caso, si fuera así lo deberían indicar.
O sea, que para recién casados, o parejitas fogosas, tienen que esperar a la noche para descargar sus tensiones pasionales, a no ser que les guste practicar el exhibicionismo.
Bromas aparte, es una incomodidad.
LA COMIDA:
En el buffet, muy simple.
En el restaurante, poquita pero por lo general buena. En mi caso, que me gusta pedir muchos platos, no tenía problema, y si algo no te gusta, pues no lo comes. Eso sí, viendo las caras de los camareros, estaba claro que lo que se pidiera, se tenía que hacer al principio. Por eso mejor pedir mucho al principio, que poco y después pedir más, para evitar pegas.
Los postres buenos. Yo siempre pido uno con helado, frutas, y en este caso, también el plato de quesos. Poco todo sí, pero si pides cuatro postres, se disfruta sin problema. Es cuestión de experiencia de otro crucero con MSC.
En la mesa de al lado, vimos como en la cena de gala, la rica tarta helada típica que pasean los camareros bailando, no llegó para todos. Y encima, se limitaron a decirles que no había, y que fueran a medianoche al buffet que casualmente había. Increíble, pero cierto.
El agua se paga. Esto es algo que ya sabíamos por haber hecho otro crucero MSC el año pasado, así que ya íbamos concienciados. Y la que ofrecen 24h en las máquinas del buffet, las cierran fuera del horario de las comidas, para obligar a la gente a que la pague. Deben ganar, pero no solo lo que cobran, sino mucho también en muy mala imagen.
Hay varios packs de bebidas, algunos interesantes, como el de 23€, por 10 cócteles sin alcohol, refrescos, batidos, y batidos helados. En vez de pagar 3,90€ pagas 2,30€ más impuestos del 15% claro.
El desayuno al camarote es gratuito, y es muy interesante para usarlo como despertadores, y evitar que si llegas tarde al restaurante o al buffet, te quedes sin desayunar. Es simple, continental, pero aceptable, y te permite quedarte durmiendo en el camarote hasta las 10h de la mañana.
Hay un servicio de pizza al camarote por 7 euros, pero también hay un servicio de 24h de comida al camarote, básico con sándwiches y similar (está detallado en las primeras hojas de la carpeta de información del camarote), pero es otra alternativa. Cuesta 3 € la pieza, y 5€ si pides dos piezas. Un poco caro y simple, pero una opción muy buena las 24h, junto a la pizza para comer algo, cuando no se llegó a tiempo al restaurante o buffet.
ANTIGUOS PASAJEROS:
Nos ofrecieron un cóctel de bienvenida, con cóctel de frutas y champagne gratis ilimitado. Poca variedad, pero bueno. El mismo capitán nos mencionó en público, al ser los dos únicos españoles invitados a la fiesta. Lo hizo para hacer publicidad de que nuestra bambina no había pagado por el pasaje.
Una fiesta interesante, pero media hora antes de la cena, y en la otra punta del barco. Tuvimos que salir corriendo, para luego esperar 40 minutos hasta que nos sentaron para la cena, por la mala organización de mesas para nuestro grupo.
ATENCIÓN A BEBÉS:
En cuanto a la cuna en el camarote, la mejor de los tres cruceros que hemos hecho con nuestra niña. Parece que no lleva colchón, pero es que es muy finito, y junto a las láminas del somier, debido a que es una cuna de viaje. Las del Crown Princess sí que eran malas, una de madera toda destartalada, que hasta la niña se hundió, y quedó atrapado su pie. Y la otra chirriaba, que con el movimiento del barco la despertaba, teniendo que dormir al final con nosotros.
Solo hay menú infantil en la cena, con un mínimo para bebés, muy poco, pero algo es algo. No hay menú en la comida. Parece que los bebés no tienen derecho a comer. De todas formas, en el Princess era muchísimo peor, porque no hay comida para bebés, y pagan como un adulto. Al menos en MSC es gratis, pagando solo impuestos.
SERVICIO MÉDICO:
Muy básico, y muy caro. Atención en horario en el centro, 40€ solo por entrar, más medicinas y añadir lo que cueste cada prueba. Todo muy básico.
Atención en el camarote fuera de horario, 120€ solo por entrar.
LOS ESPECTÁCULOS:
El día de Palma no hubo espectáculo. Tres días de crucero, y ya el primero no hay. En cuanto al diario de actividades, no consta este espectáculo en el horario de entretenimiento, y solo ponía Bingo en el teatro. Pero resulta que en las páginas centrales, donde está todo a modo de publicidad de comprar en las tiendas, y promociones, mezclado y casi sin verse, viene indicado el espectáculo del teatro. No entiendo por qué no lo ponen también en el horario de entretenimiento. De milagro no se nos pasa desapercibido.
El espectáculo, el típico de música, baile, equilibristas, y como es italiano, con carnes al aire de bailarinas enseñando el culo. Agradable, y más internacional que en otros barcos americanos.
LA PISCINA CUBIERTA:
Para un día que se nos ocurre ir a esta piscina, va y le abren la cubierta, haciendo bastante viento. No lo entiendo. Perdió su función y no la disfrutamos, pasando frío. Otra vez mala organización.
LOS ASCENSORES:
Hay que abstenerse de usar los del centro del barco, ya que están saturados, y cuando llegan, se cierran muy pronto, sin dar tiempo a entrar. Bueno, esto último todos, no solo los centrales. Algunos italianos maleducados, que por cierto había unos cuantos en el barco (también los había simpáticos), se dedicaban a pulsar el botón de cerrar, lo que hacía que te quedaras siempre sin entrar, y esperando eternamente a que llegara el próximo ascensor. En una ocasión me topé con dos de ellos borrachos, y usé mi truco. Ir muy rápido, y meter el pie en medio de las puertas para evitar que se cierren. No falla.
DESEMBARQUE:
A la italiana. Caótico, con esperas eternas, aglomeraciones, los italianos colándose, empujones, empujando vallas y saliendo en estampida. Solo faltaba Sofía Loren gritando con la mortadela. Nosotros la verdad, solo sufrimos las esperas, pero no las aglomeraciones, de las que solo fuimos testigos, ya que al ir con un carrito de bebé y una maleta grande, usamos los ascensores, que estaban vacíos, y tuvimos siempre paso preferente. Pero resultaba curioso ver desde arriba de la escalera, el embotellamiento de la gente, el aumento creciente de temperatura emocional, y a Ángel abajo a lo lejos, como cada vez se ponía más nervioso. Y cuando ya los dejan subir, los vuelven a bloquear para dar paso a los que subían al barco. Que descontrol, todo mal señalizado y desorganizado. Desde las 8:30h esperando dentro del barco, hasta las 10:35h que pudieron llegar todos al bus del traslado y salir. Y llevando las maletas con nosotros, sin recogerlas en la terminal. Como para ir con el tiempo justo al aeropuerto.
ITINERARIO:
MSC hace crucero bus, o sea que en cada parada, embarcan y desembarcan nuevos pasajeros. Esto es típico de las navieras italianas, o sea, MSC y Costa. A mi no me gusta nada, y es incómodo, pero ya lo sabíamos y estábamos concienciados.
RESUMIENDO:
Recuerdo todo lo sucedido, y me entra la risa. Si no hubiéramos enfermado, nos lo habríamos pasado muy bien con los compañeros de Maradentro, incluso a pesar de todos los inconvenientes y baja calidad de algunos servicios de MSC, porque los espectáculos eran buenos, la comida en los restaurantes, aunque no muy variada y abundante, disfrutable, el camarote muy bueno, y el barco bonito.
Denunciable, al caótico desembarque. Del resto, pagando poco más de 100 euros por persona en camarote interior, en un crucero que está cambiando de zona, con personal que lleva meses trabajando 11h al día sin ni un solo día de descanso, solo algunas horas sueltas a la semana, y que ya terminan su contrato, o los han obligado a quedarse sin poder estar con sus familiares en Navidad, ¿Qué más queremos pedir para lo que hemos pagado?.
No hay ningún crucero perfecto, y con la crisis, han bajado todos mucho la calidad. Por ejemplo, la atención en el Princess Crown en Agosto, en lo que respecta a niños pequeños, fue mucho peor que aquí, y los espectáculos, también mucho peor, pero el precio, no era de crisis, sino bastante más caro que lo que hemos pagado en el MSC.
Y en el Epic de Mayo, la comida del restaurante, el menú era exactamente el mismo todos los días, pero comparado con el Princess, mejor, porque en este último cerraban el restaurante cuando estaba en puerto, y solo había buffet.
Además, hay que agradecer a MSC la vidilla que ha creado en los foros, todos aquí comunicándonos, y escribiendo cientos de mensajes, despotricando de ellos, eso sí, con muchísima verdad.
Espero que mi opinión, sirva como otro punto de vista más, a todos los que nos leen.
Bueno, pues un saludo a todos, y un abrazo fuerte a los conocidos.
Vicente