Los tenders iban en fila india, abriendo paso primero, los que ponia el puerto ya que se conocen mas la bahía de South Queensferry.
La foto del puente del ferrocarril habla por si sola, el Magnifica esta hay al otro lado, pero no se le ve nada.
Nada mas bajarse, tienes unos carteles con precios de taxis a diferentes sitios, y al cruzar la verja del puerto a la izquierda un servicio de shuttle privado que te lleva al centro de Edimburgo por 10 libras ida y vuelta, ya me habían informado los Deliciosos de esta opción, y es la mejor. El último nos dijeron que salía de Edimburgo a las 16,30 y la ultima lancha a las 17,00.
Cogimos el primer autobús, a las 9, y a las 9,30 estábamos por el centro de Edimburgo.
La naviera pone un servicio de pago con dos horarios diferentes, saliendo del barco a las 9,00 o a las 10,30 y regresando en el primer caso a las 14,45 y en el segundo a las 16,15, además de quitarte tiempo en Edimburgo, te cobran 16,90€ adulto y 10,90€ por niño, (en los privados creo que pagan solo los mayores de 9 años).
La verdad es que es una ciudad digna de visitar, nos dirigimos andando, a través de Princes Street pues todo esta muy cercano a la Milla Real y el Castillo, entramos hasta lo que te dejan ver sin pagar entrada, pues si no pierdes mucho tiempo.
En la explanada anterior al catillo, habían puesto unas gradas inmensas, supongo para el festival de música, teatro, etc. de julio y agosto.
Cerca está la calle de tabernas y digamos tapeo, la Victoria St, ideal para hacer una parada mas tarde.
También nos acercamos a ver el Royal Palace al otro lado de la Milla, y el Parlamento de Miralles.
Me choco el tema de las iglesias que se han convertido en bares, cafes, siendo edificios bastante importantes.
No había tiempo para subir a la Arthur’s Seat, pero si a Calton Hill con unas vistas menos impresionantes, pero chulas, con el monumento a Nelson o las columnas del templo griego (yo pensaba que las habrían traído de algún otro sitio Grecia, Italia, y al parecer no, querían construir un templo Griego y no les llego el dinero y se quedaron así) y unas praderas que hacen las delicias para tumbarse o tomar los bollito del barco..
Por cierto estuve pendiente de escuchar a las 13 el cañonazo desde el Castillo y no lo escuche.
Después de bajar de la colina, había que buscar un sitio para tomarse unas pintas que la ocasión lo merecía.
Estuvimos por la parte nueva, el Queen Street, llegamos hasta el rio, y acabamos dando una vuelta por la calle de compras Rose St. y la elegante George St.
A las 16,00 cogimos el shuttle y nos volvimos al barco.
(Pd. Si encuentro la cámara de fotos, subo alguna foto...

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