Hay que seguir con el relato.
A vueltas con el chekin, ya conté anteriormente todo lo de los pasaporte, pues bien, nos encontramos una nota de recepción de que nos pasaramos por un problema. Fuimos a recepción y nos dieron un listado con todos los gastos generados hasta hora en el barco, al tener el paquete Allegrisimo, solo eran los cargos voluntarios de Unicef, las propina y alguna compra de las tiendas, y que procediéramos a su liquidación, les explicamos, fue una gracia mas de lo mal que nos hizo el checkin no enlazo las reservas ni comunico las tarjetas de crédito que habíamos dado al subir. Enseguida se dieron cuenta del error, mirando los datos del ordenador, y una vez mas nos pidieron disculpas.
Al dia siguiente tocaba escala en Dover y acantilados blancos. Ya habíamos estado al partir en otro crucero desde allí y haber pasado una noche, y nuestra idea era visitar Canterbury.
Hablamos con los Deliciosos y ellos tenían plazas en su minibús, y muy amablemente nos las ofrecieron, por lo que estamos muy agradecidos. Los compañero de mesa también querían ir a Canterbury, todos los días habían contratado excursiones con la naviera y esa tarde, les comunicaron que les habían anulado su excursión del día siguiente, por lo que también se unieron al grupo.
El barco atracaba a las 9,00 y salía de Dover a las 18,00
A las 8,45 habíamos quedado en el puente 5 al lado del piano, para salir del barco en cuanto lo autorizaran.
Habia tocado pelearse antes con los camareros en el bufe, desayunamos con Paco y Conchi..el Barcenas bueno del grupo, en las ultimas mesas del bufe, y preparamos algunas viandas para luego.
Coincidimos al salir del camarote con Carmen y familia, y tuvo la pobre un incidente con un ingles en el pasillo de los camarotes, teníamos que habérnoslo comido...
Tuvimos cola para salir del barco, además que te marean con los carteles dando vueltas, en vez de indicarte el camino mas recto. Al salir de la terminal, están los taxis, o autocares de la naviera, pero unos metros más alla, fuera de la verja nos esperaba el minibús.
Nos montamos sobre las 9,15 y nuestra primera parada era el Castillo de Leeds, un castillo de lo mas romántico, construido en el siglo XII, en medio de unos inmensos jardines, fue palacio real en la época de Eduardo I y Leonor de Castilla, y ampliamente reformado por Enrique VIII para Catalina de Aragón.
Lady Baille compro el castillo en 1926, al ser americana, a punto estuvo de que lo trasladaran a EEUU piedra a piedra. Como no pudo, lo reformo y vivió en el hasta su muerte, hoy es sede de una fundación y en el se hacen congresos, bodas, etc.
Esta en el condado de kent, y la carretera es bastante agradable, falto cruzarse con algún Mustang descapotable para completar la escena por las carreteras de la campiña inglesa.
Llegamos sobre las 10, no había nadie en las taquillas con lo cual fue rápido la entrada, teniamos miedo de que hubiera jaleo o no hubiera disponibilidad de entradas, pues el resto ya tenían las entradas reservadas, la verdad es que como nos hicieron pasar a todos juntos excepto 4, que se quedaron a solucionar el tema entradas para no colapsar el espacio de las taquillas y ni nos contaron, ni pasamos ningún torno, podíamos haberles dicho lo que fuera y haber abonado menos o mas jubilados o mas tarifas de estudiantes.
Hasta el Castillo hay un paseo precioso.