Para AYALITA (y el resto que compartais estas dudas):
Veo que compartimos fechas (en el caso de que finalmente vaya) será un placer conocerles.
Paso a responder a las dudas plateadas:
Temas de mareos:
Si algo teme (sin demasiado fundamento) quien va a embarcarse en un crucero y no está
habituado a navegar es el fastidioso mareo. No hay remedios milagrosos contra estos
síntomas, pero pueden controlarse casi por completo. Cierto que cuando el mar está algo
“agitado” empiezan a verse manzanas verdes por todo el barco, y quien las come, ciertamente
mejora (¿placebo?).
No olvide que un buque dedicado a realizar cruceros de placer tiene las dimensiones
suficientes como para moverse muy poco, además de mecanismos estabilizadores muy
sofisticados. De todos modos, ya hay medicamentos muy eficaces contra el mareo, y todos los
barcos los ofrecen en recepción a disposición de quien lo desee, aunque creemos que debiera
de estar algo más controlado este asunto por el equipo médico, ya que se llega al extremo en
algunos casos, de poner una canastilla repleta de pastillas como si fuesen caramelos. Otras
compañías piden el número de camarote para controlar la ingesta.
Uno de los medicamentos contra este malestar más conocido y usado es la famosa
biodramina, ¡cuidado!, producen una elevada somnolencia, hay quien se pasa todo un día
dormido como consecuencia de ella, ¡todo un día tirado por la borda! Si hay algo a lo que no se
va a un crucero es a dormir. La solución es llevar (si pensamos que pertenecemos al “grupo de
riesgo”) la versión con cafeína de este mismo fármaco. Se puede adquirir en cualquier
farmacia.
En todo caso, relájese, disfrute, y sitúese en dirección al viento. Nada hay más eficaz contra el
mareo que la brisa marina en la cara… y nada hay peor que pensar que nos vamos a marear.
Creemos que la sugestión cuenta mucho más que el movimiento real, que aunque
imperceptible, algunos pasajeros se afanan en buscarlo.
Una última consideración: el barco nunca se mueve, ¡es el mar el que lo hace!
Instalaciones del barco (camarotes interiores pueden dar claustrofobia):
En absoluto. En este barco (y en todos) no diferenciará un camarote de una habitación tipica de hotel. Los interiores son exactamente iguales que los exteriores solo que la luz de día no les llega, como es lógico, pero un crucero no es para estar metido durante el día en el camarote. Digo más, despues de muchos cruceros llego a la conclusión que incluso los interiores tienen la ventaja de que duermes mejor pues no te molesta la luz que siempre deja pasar las cortinas. Salvo que hablemos de balcones y terrazas que si que es un extra especial, pero a falta de ellas, pues a estar fuera del camarote todo el dia, salvo para dormir durante la noche. No hay lugar al aburrimiento. No he conocido hasta ahora a nadie que pueda hablar de claustrofobia en su primer crucero.
Si puedo llevar en la maleta una pequeña plancha de viaje: No, ademas, no la necesitan. Para las arrugas de la ropa hay un truco. Como el baño es pequeñito, pues mientras nos duchamos se cuelga la ropa en él, cerramos la puerta y el vapor hace el resto. Mano de santo. En cualquier caso estan prohibidas por seguridad anti incendios.
Paquetes de bebidas ¿se puede coger para uno el de sin alcohol y otro el de cena y almuerzo con vino: No. Los integrates de una misma reserva han de llevar el mismo paquete de bebidas. Normas de las compañias. Por lo tanto valoren si les es rentable pagar 16 euros por dia y persona o simplemente pagar lo que beben. Eso depende de lo que beban. Hagan un calculo. Los precios de las bebidas estan a disposicion en este y otros foros de cruceros, yo los debo tambien de tener por algun sitio, creo que los baje de Cruceromanía en una ocasion.
También sobre el tema de las propinas:
Uff, el espinoso tema de las propinas. Sobre ello escribí un articulo el año pasado, transcribo algunos párrafos:
¿Qué es eso de las propinas en un crucero?
Pues vamos a tratar de explicarlo, y sobre este tema solo hay una cosa clara: nadie lo tiene
claro. Y hablar claro del asunto, necesariamente, nos llevaría a analizar las relaciones laborales,
las condiciones de contratación del personal de a bordo, la fiscalidad de las banderas de
conveniencia…etc., y todo ello escapa del ámbito del presente artículo. Así que, volvamos al
inicio: ¿Qué son las propinas en un crucero?
Al menos, la verdad sea dicha, es para nosotros la única nota “menos positiva” de esta
modalidad vacacional. Desde las propias navieras, las propinas se definen como “una forma de
agradecer el esmerado servicio con el que nos obsequia el personal de a bordo”, otras veces
nos dicen que “la cantidad recomendada por el Sindicato Griego de Marinos es de x dólares (o
euros) por día de crucero”, y en no pocas ocasiones se recurre a que “es una tradición que
forma ya parte de las arraigadas costumbres de los cruceristas”. En una ocasión, una
responsable de administración de una compañía española me comentaba (en “petit comite”,
claro está): “es algo de lo que se avisa, todas las compañías las utilizan, es más cómodo para
ustedes… pero, lamentablemente, poco nos llega de ellas”.
Este dinero extra a desembolsar por parte del viajero viene siendo objeto de polémica entre
detractores y partidarios. Los primeros argumentan que esto de las propinas es el
complemento salarial de unos trabajadores que tienen sueldos de miseria y que es la forma
con la que las navieras suplen de una manera muy pensada y estudiada las carencias de sus
empleados. Se trataría de un dinero completamente libre de impuestos. Los partidarios dicen
que las atenciones, la amabilidad, la simpatía, etc. del personal de abordo merecen una
atención por parte del cliente.
Una vez expuesta la situación actual, decir que hoy en día hay tres maneras diferentes de
pagar las propinas:
a) Son cobradas previamente por la naviera en el momento de adquirir el crucero en la agencia
de viajes, su importe figura en el listado de precios correspondiente: “crucero, tasas de
embarque, propinas prepagadas”. Esta modalidad, ciertamente, apenas se utiliza.
b) Las propinas son cargadas en la cuenta de gastos extras del crucero que pagamos mediante
tarjeta de crédito ó en efectivo. Se ha convertido en casi la única opción.
c) Siguiendo la tradición, en algunos barcos todavía se reparten diferentes sobres “vacíos” para
ser entregados con la propina correspondiente al encargado del camarote, al maître del
restaurante, y al camarero y al ayudante del camarero. En desuso.
El público español es, en general, poco o nada partidario de las propinas, y las navieras que
bien lo saben, están poniendo en práctica la segunda de las modalidades. Al margen de juicios
de valor, observamos el siguiente fenómeno conductual: El cliente, en fase de adquirir el
crucero en la agencia o por otro conducto, apenas echa cuenta del asunto. Es más, si se le
preguntara su opinión, es más que probable que le parezca adecuado. Solo se piensa en el
viaje, la noche anterior al desembarque (en la que se liquida la factura de a bordo) aún queda
lejos. Por el contrario, al recibir la factura de liquidación en el camarote, la mayoría de los
cruceristas suelen hacer algún comentario poco favorable sobre el asunto.
El importe de las propinas varía en función de la naviera pero, visto lo visto, no tiene relación
alguna ni con la categoría del barco ni con la calidad de los servicios prestados. Mientras unos
nos piden 65,00 € por persona por siete días de crucero, otros fijan la cantidad en 6,00 € por
persona y día, con lo cual serían un total de 42,00 €. A los niños, en algunas compañías, se les
suele cobrar la mitad de los citados importes. En el caso de no ser así, una pareja con dos niños
puede llegar a pagar 260,00€, que al sumarle vinos y refrescos en las comidas, cafés,
consumiciones de bares, tienda de fotos de recuerdos y algún que otro capricho en las tiendas
de a bordo, constituye un pequeño disgusto de última hora. Así está el tema a día de hoy.
Bajarse guias de Cruceros: En las distintas webs de foros de cruceros se encuentran disponibles. En Cruceromanía por ejemplo disponen de un área de descargas.
Lamento haberme extendido, mi condición de escritor se exalta cuando escribo sobre viajes.
El mundo es como un libro abierto, quien no viaja sólo ha leído la primera pagina.
Feliz Navegación
M.Medina