Un bandolero se había especializado en cruzar el Río Grande de vez en cuando y robar bancos en Texas. Finalmente, se ofreció una recompensa por su captura, y un Texas Ranger emprendedor decidió rastrearlo y atravesar la frontera.
Después de una búsqueda larga, rastreó al bandolero hasta una cantina.
Lo encontró, se paró silenciosamente detrás del bandolero, le apuntó su revolver a la cabeza, y dijo:
Usted está bajo arresto.
Dígame donde escondió el botín o le vuelo la tapa de los sesos.
Pero el bandolero no hablaba inglés, y el Texas Ranger no hablaba castellano.
Afortunadamente, un abogado bilingüe estaba en la taberna y tradujo el mensaje del Ranger.
El aterrado bandolero le contestó que el botín estaba enterrado bajo el árbol de roble detrás de la cantina.
¿Qué dijo?, le preguntó el Ranger.
El abogado contestó:
Dijo: Vete al infierno, Gringo.
No eres lo suficiente hombre para dispararme.
Tres viejos están sentados en un banco tomando el sol.
- Jo, si es que hay que ver lo que es la edad... tengo 70 años, y todos los días a las 7 en punto me levanto con unas ganas horribles de mear.
Pero no hay forma, tu, me paso el día entero queriendo mear pero no puedo.
- Pues eso no es nada. a mis ochenta años, me levanto a las 8 y lo primero que hago es irme a cagar, pero nada, que no hay manera, oye, y así me paso el día entero.
- Lo mío es peor. Con mis noventa años, yo meo todos los días a las 7 y cago a las ocho; luego, a las nueve, me despierto.
El director de un Hospital psiquiátrico estaba alarmado porque los internos no querían salir de la piscina... Mientras pensaba en la forma de hacerlos salir, otro loco se le acerca y le dice:
-¿Si consigo que salgan me dejará en libertad?
El director respondió afirmativamente ya que estaba desesperado.
El loco tomó una manguera, abrió el grifo y gritó a los locos de la piscina:
-Escuchen todos atentamente: Si no salen inmediatamente de la piscina los voy a mojar...