UN POCO DE INFORMACION DE LUCCA .
Lucca, en la Toscana, permanece dormida al lado de la autopista que une Florencia con el mar Ligur, a pocos kilómetros de Pisa, rodeada por el cinturón rojo rosado de sus murallas de ladrillo.
Lucca es una de las sorpresas agradables que el viajero encuentra en Italia, por su aire tranquilo y su sabor románico.
Lucca tiene algo más de 80.000 habitantes, y un aire tranquilo que permite al viajero olvidarse de prisas y dedicarse al paseo, al goce del arte.
La urbe está cerca de Pisa, cercana también al mar Mediterráneo, al norte de la autopista que une éste con Florencia.
En una zona de llanura, bien regada, Lucca tiene una excelente vegetación, como se puede comprobar al hacer la circunvalación de su recinto murado. Fruto de esa fertilidad son las alubias blancas, típicas de la zona.
Sus calles estrechas, con bellos templos románicos y palacios, no aconsejan la utilización del automóvil. Por ello y por la propia dimensión de la ciudad- es aconsejable aparcarlo cerca del Duomo y caminar sin prisa.
Dicen que la palabra Lucca deriva de un vocablo prerromano que equivale a lugar pantanoso.
Cuando Roma se instaló en el lugar, éste adquirió notable importancia. En el 180 a. de C. fue colonia romana, y municipalidad romana en el 89 a. de C.
Siguiendo con la historia de Roma, cabe recordar que el primer Triunvirato se formó en el año 60 a. C. entre César, Pompeyo y Craso. En el año 56 a. C. los tres gobernantes se reunieron en la ciudad de Lucca para dirimir las diferencias existentes entre ellos fortaleciendo, así, el triunvirato que habían formado cuatro años antes
De época romana conserva Lucca su estructura urbana y en especial su anfiteatro, que se ha convertido en un auténtico barrio de viviendas. Cerrados sus accesos, se transformó la estructura en habitable, quedando el interior la arena- como plaza.
Fue conquistada por Teodorico y sufrió asedio de los bizantinos. La Edad Media trajo un florecimiento de la ciudad, amparado en el comercio y la riqueza de sus mercaderes. De entonces deriva la riqueza de sus templos y sus palacios.
Decaído el vigor comercial, Lucca prosiguió su poderío económico en siglos posteriores merced a una rica agricultura.
La ciudad fue un principado en tiempos napoleónicos, cuando el gobernante francés nombró a Elisa Bonaparte princesa de Lucca.
Qué ver en Lucca
El patrimonio
La catedral de San Martín
San Michele in Foro
San Frediano
Otros templos
El anfiteatro de Lucca
Edificios civiles.